DESDE EL PARQUET

El Brexit y las empresas españolas

Los in­tentos del Reino Unido por in­clinar la ba­lanza a su favor en las ne­go­cia­ciones para su sa­lida de la Unión Europea llevan a re­cordar a mu­chos ope­ra­dores su larga tra­di­ción pi­rata. Europa, sin em­bargo, pa­rece que no está dis­puesta a ceder un paso en un tema de gran im­por­tancia para el con­junto de la unión, pero en es­pe­cial para España.

Los expertos recuerdan que unas 250 empresas españolas tienen presencia en el país anglosajón, entre ellas muchas de las grandes cotizadas españolas como Telefónica, Santander, Iberdrola, IAG o Meliá Hotels. No en vano, el Reino Unido es el segundo país receptor de inversiones españolas, el primer emisor de turistas, y el quinto destino de las exportaciones. Cifras que ponen de manifiesto la fuerte vulnerabilidad de España ante una ruptura sin acuerdo.

Los sectores más expuestos, por este orden, sería la automoción, con un 30% de las exportaciones a las Islas Británicas, el de la alimentación, afectado por los posibles aranceles, y el sector financiero. Dentro de este último, la peor parte se la llevarían el Santander y el Sabadell. El banco de Ana Patricia Botín tiene cerca de un tercio de sus activos, mientras que la entidad catalana cuenta con un 21% de su negocio en el Reino Unido, con lo que un Brexit duro podría suponer un duro golpe a su cuenta de resultados debido a factores como el tipo de cambio, el incremento en los riesgos de impago y los mayores costes regulatorios.

Otro de los sectores perjudicados sería el turístico en caso de que la salida de que el Brexit confirme una fuerte caída de la libra como parece previsible tal y como ha ido ocurriendo hasta ahora. Casi la cuarta parte de los ingresos por turismo proceden del Reino Unido. Meliá acusaría así un doble golpe por su fuerte presencia en el país anglosajón y por la pérdida de actividad en España.

Por empresas, quizás las más afectadas podrían ser Ferrovial e IAG. El grupo constructor y de servicios tiene un fuerte control en uno de los sectores considerados estratégicos por los británicos que podría ponerse en duda. En concreto, posee el 25% en el aeropuerto de Heathrow, el mayor del país, así como el 50% de los aeródromos de Glasgow, Southampton y Aberdeen.

Algo parecido le ocurre a IAG, cuyos mayores problemas estarían en los posibles los cambios regulatorios de las autoridades británicas con el fin de contrarrestar el peso de los accionistas europeos a lo que habría que sumar las posibles pérdidas por el tipo de cambio o la posible pérdida de clientes.

Una situación complicada tanto para los británicos como para sus socios europeos, cuya resolución definitiva se conocerá antes del 30 de marzo. De momento, sin embargo, las cotizadas españolas más afectadas, especialmente las del selectivo, parece estar no acusando el peligro de una ruptura forzosa en este arranque de ejercicio

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