LA SEMANA BURSÁTIL

Atención a la Fed y al paro en EEUU

Los in­ver­sores si­guen apro­ve­chando el menor ruido en los con­flictos in­ter­na­cio­nales para se­guir re­cu­pe­rando po­si­ciones en un mer­cado aún pla­gado de gangas tras las caídas del año pa­sado. El ín­dice Ibex 35 se apuntó una subida la se­mana pa­sada del 1,3% para quedar en puerta de los 9.200 pun­tos.

En lo que lleva de mes acumula un avance del 7,5% que de consolidar esta semana puede ser la mayor subida en un mes de enero desde 2011, año en que el mercado se apuntó un alza del 10% en medio de las reformas estructurales abordadas por el Gobierno de aquel entonces.

Un factor muy positivo, según los expertos, pues en un 70% de las ocasiones en que la Bolsa sube en enero, el año se salda con un balance positivo. Y en la medida que esta premisa no se cumplió el año pasado crecen las probabilidades para este 2019. Que además cuenta con el aval de que los años acabados en nueve suelen ser buenos.

Pero no solo de estadísticas vive el mercado. Los operadores señalan además otros factores para ser optimistas. Las voces sobre la posible entrada en una nueva fase recesiva se van apaciguando a pesar de sí se espera una desaceleración económica global. Los flojos datos de crecimiento de Alemania así lo atestiguan. Eso sin contar con que las medidas fiscales adoptadas por Trump a principios del año pasado empiecen a dejar de tener el efecto impulsivo inicial.

Al tiempo, acaba de dar inicio la nueva temporada de resultados empresariales de los que se espera mantengan la positiva inercia de los últimos trimestres. Un factor que debe contribuir a apaciguar los nervios mientras las conversaciones entre China y EEUU para alcanzar un acuerdo comercial sigan estancadas al igual que el Brexit.

A la mejora del sentimiento contribuye además la estabilidad monetaria una vez que el BCE haya insinuado su intención de retrasar la esperada subida de tipos hasta el próximo año, dejando incluso abierta la puerta a nuevas compras de deuda si se observa una ralentización de la economía más intensa de la prevista. Una decisión que ni siquiera ha supuesto un frenazo en la positiva evolución del sector bancario, uno de los más perjudicados de estas medidas.

El precio del crudo Brent, entre tanto, se ha estabilizado sobre los 60 dólares por barril, contribuyendo a la mayor tranquilidad general de las bolsas. El mercado petrolífero, sin embargo, podría sufrir tensiones a corto plazo si triunfa el actual movimiento de cambio en Venezuela.

Calendario semanal de Bolsa

La semana que entra, puente entre enero y febrero, se presenta muy cargada de citas importantes. Entre ellas destaca la primera reunión de la Reserva Federal del año y el informe de empleo en EEUU. A ellos se sumarán los datos de confianza y de inflación a una y otra orilla del Atlántico.

Hoy lunes será la sesión más tranquila de la semana en cuanto a indicadores, pues lo más destacado serán la producción industrial de China y el agregado monetario M3, dinero en manos del público, que sirve al BCE para medir las presiones inflacionistas.

En la sesión del martes se dará a conocer la tasa de paro en España correspondiente al cuarto trimestre que podría reflejar una ralentización en la capacidad de generar empleo. Desde EEUU llegará también la balanza comercial y, lo más importante, la confianza consumidora del mes de enero. Los analistas esperan un ligero descenso respecto a los buenos datos de los meses anteriores.

La agenda financiera internacional del miércoles vendrá especialmente cargada. Este día se publicará la confianza consumidora del instituto económico alemán GFK, las ventas minoristas en España, y los datos de sentimiento económico, clima empresarial y confianza consumidora en la zona euro. Los inversores deberán estar atentos además a los datos hipotecarios MBA, la encuesta ADP de creación de empleo, las preventas de viviendas nuevas en EEUU.

A última hora del día en España, con los mercados europeos ya cerrados, se dará a conocer la decisión de la Reserva Federal tras dos días de reuniones. No se esperan cambios en su actual política monetaria tras las recientes subidas de tipos acometidas, pero si se esperan pistas de cara a los movimientos en los próximos meses.

El jueves, última sesión del mes de enero, también se prevé muy intensa en cuanto a indicadores internacionales. En Japón se publicará la producción industrial y en China los indicadores de actividad PMI manufacturero y del sector servicios. Ya en Europa, destaca la confianza consumidora en el Reino Unido, en pleno proceso del Brexit, el paro de Alemania e Italia, el IPC de Francia y España. En nuestro país se dará a conocer además la balanza comercial. También se esperan los datos globales de para y PIB de la eurozona, así como los ingresos y gastos personales, el deflactor de precios y el Chicago PMI en EEUU.

El viernes, última sesión de la semana y primera del mes de enero, también habrá una infinidad de focos de atención entre los que destacan los datos de paro en Japón, la actividad PMI manufacturera en los países europeos y en concreto en la zona euro. Desde Bruselas también llegará el IPC de enero en la zona euro, mientras que desde EEUU llegarán los gastos de construcción, el ISM manufacturero, el índice de confianza de la Universidad de Michigan y, lo más importante, el informe de empleo correspondiente al mes de enero. Se prevé que la tasa de paro americana se mantenga por debajo del 4%.

A ello se suma la nueva temporada de resultados empresariales. Una vez abierta la veda por parte de Bankinter la semana pasada, en los próximos días le toca el turno a Bankia (el lunes), al Santander (el miércoles) y a Caixabank, BBVA y Sabadell (el viernes). Ente los valores del selectivo también se espera la publicación de sus cuentas de Siemens Gamesa el martes.

Segunda pieza

Las empresas españolas ante el Brexiit

Los arduos intentos del Reino Unido por inclinar la balanza a su favor en las negociaciones para su salida de la Unión Europea están llevando a recordar a muchos operadores su larga tradición pirata a lo largo de su historia. Europa, sin embargo, parece que no está dispuesta a ceder un paso en un tema de gran importancia para el conjunto de la unión, pero en especial para España.

Los expertos recuerdan que unas 250 empresas españolas tienen presencia en el país anglosajón, entre ellas muchas de las grandes cotizadas españolas como Telefónica, Santander, Iberdrola, IAG o Meliá Hotels. No en vano, el Reino Unido es el segundo país receptor de inversiones españolas, el primer emisor de turistas, y el quinto destino de las exportaciones. Cifras que ponen de manifiesto la fuerte vulnerabilidad de España ante una ruptura sin acuerdo.

Los sectores más expuestos, por este orden, sería la automoción, con un 30% de las exportaciones a las Islas Británicas, el de la alimentación, afectado por los posibles aranceles, y el sector financiero. Dentro de este último, la peor parte se la llevarían el Santander y el Sabadell. El banco de Ana Patricia Botín tiene cerca de un tercio de sus activos, mientras que la entidad catalana cuenta con un 21% de su negocio en el Reino Unido, con lo que un Brexit duro podría suponer un duro golpe a su cuenta de resultados debido a factores como el tipo de cambio, el incremento en los riesgos de impago y los mayores costes regulatorios.

Otro de los sectores perjudicados sería el turístico en caso de que la salida de que el Brexit confirme una fuerte caída de la libra como parece previsible tal y como ha ido ocurriendo hasta ahora. Casi la cuarta parte de los ingresos por turismo proceden del Reino Unido. Meliá acusaría así un doble golpe por su fuerte presencia en el país anglosajón y por la pérdida de actividad en España.

Por empresas, quizás las más afectadas podrían ser Ferrovial e IAG. El grupo constructor y de servicios tiene un fuerte control en uno de los sectores considerados estratégicos por los británicos que podría ponerse en duda. En concreto, posee el 25% en el aeropuerto de Heathrow, el mayor del país, así como el 50% de los aeródromos de Glasgow, Southampton y Aberdeen.

Algo parecido le ocurre a IAG, cuyos mayores problemas estarían en los posibles los cambios regulatorios de las autoridades británicas con el fin de contrarrestar el peso de los accionistas europeos a lo que habría que sumar las posibles pérdidas por el tipo de cambio o la posible pérdida de clientes.

Una situación complicada tanto para los británicos como para sus socios europeos, cuya resolución definitiva se conocerá antes del 30 de marzo. De momento, sin embargo, las cotizadas españolas más afectadas, especialmente las del selectivo, parece estar no acusando el peligro de una ruptura forzosa en este arranque de ejercicio

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