Bankia abre ronda con nueva di­rec­tiva y Santander llega sin des­pejar el nuevo CEO

La banca española afronta su semana grande con buenas cuentas y malos cuentos

Los es­pio­najes de FG en BBVA se di­luyen con los re­sul­tados de CaixaBank y Sabadell

Carlos Torres
Carlos Torres

La banca es­pañola, tras el ape­ri­tivo con los re­sul­tados anuales de Bankinter, llegan a su gran se­mana con más asuntos pen­dientes que los deseados y con menor aten­ción a la cuentas lo­gradas en 2018. En el caso del BBVA que ha pre­si­dido el inefable Francisco González (FG) hasta el cierre del pa­sado ejer­ci­cio, más que las cuentas in­teresan los cuentos para no dormir de sus en­cargos de es­pio­naje al ex­co­mi­sario Villarejo. No es la única in­cóg­nita, ya que en el aire aún flota quién será el nuevo con­se­jero de­le­gado del Santander.

Los bancos españoles afrontan la rendición de sus cuenta anuales con muchas incógnitas internas que relegan a un segundo plano los resultados cosechados en un complejo 2018 y las previsiones ante un no menos complicado 2019 si el Banco Central Europeo (BCE) descarta la tan esperada subida de los tipos de interés oficiales.

Bankinter, el primero en salir a pecho descubierto, ya ha avanzado que podrá superar los 526,4 millones de euros de beneficio del pasado año durante el presente ejercicio sin tener en sus previsiones dicha subida de los tipos de interés.

Tras un más que complicado 2018, sobre todo por las enormes turbulencias en Turquía, el BBVA ofrecerá más que solapado, entre las presentaciones de Sabadell y CaixaBank en el mismo día (viernes, 1 de febrero), sus resultados anuales pero con más interés en lo que ocurrirá con su presidente de honor, Francisco González (FG), tras todo el escándalo por los espionajes encargados al excomisario José Villarejo.

La figura de FG se derrite, día a día y hora tras hora, como un helado a pleno sol de un verano tórrido. El presidente ejecutivo de BBVA, Carlos Torres Vila, tendrá que asumir el papelón de su vida que, de tratarse de una película de Pedro Almódovar, debería titularse 'Banqueros al borde de un ataque de nervios'. Queda en manos del cineasta manchego todos los derechos para rodar la película con dicho título.

Más suspense

El culebrón de FG-Villarejo en el BBVA no tiene parangón, por supuesto. Pero no es el único interrogante entre los grandes bancos españoles. La presidenta del Santander, Ana Botín, tendrá que ofrecer más que alguna explicación por el rechazo en el último minuto del fichaje de Andrea Orcel como nuevo consejero delegado del grupo.

El hasta ahora número dos del Santander, José Antonio Álvarez, ya asumía a finales de octubre, durante la presentación de los resultados del tercer trimestre, que sería más que probable su presencia en la publicación de las cuentas anuales del grupo. Este directivo tendrá muchas capacidades en el negocio bancario, pero no se le conocen capacidades adivinatorias especiales.

Mientras tanto, los bancos con origen en Cataluña y con sus sedes repartidas entre Valencia y Madrid, ofrecerán sus cuentas el próximo 1 de febrero, a la par que el BBVA. Una coincidencia, que ya no parece accidental, tal y como acaba de denunciar la propia Asociación de Periodistas de Información Económica (APIE).

El presidente del Sabadell, José Oliu, ha confirmado que sus resultados se verán muy afectados por los problemas de la migración tecnológica de TSB, su filial en el Reino Unido. Esos impactos ya se reflejaron, sobre todo, en los resultados del tercer trimestre del pasado ejercicio.

CaixaBank, por su parte, rendirá cuentas anuales en plena negociación del Expediente de Regulación de Empleo (ERE) con el objetivo de cumplir con el nuevo plan estratégico presentado en Londres a finales de 2018. Salvo sorpresas, el grupo presidido por Jordi Gual se situará, de nuevo, como líder por beneficio por su negocio en España.

Bankia abrirá la gran ronda de resultados de la banca con la reorganización de su cúpula directiva, tal y como ha anunciado en los últimos días el grupo presidido por José Ignacio Goirigolzarri. Eso sí, tanto el propio Goirigolzarri como su consejero delegado, José Sevilla, ambos procedentes del BBVA, también tendrán que afrontar algunas dudas sobre los espionajes encargados de FG cuando aún estaban a sus órdenes.

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