DESDE EL PARQUET

Los robots y la forma de inversión

Los avances tec­no­ló­gicos están pro­vo­cando un con­tinuo cambio en la forma en la que nos re­la­cio­namos con nuestro en­torno. La adap­ta­ción a ellos será bá­sica para no quedar en una po­si­ción de des­ven­taja. Y la Bolsa no es ajena a este pro­ceso.

Según datos oficiosos, más del 85% del “trading” del mercado se realiza ya de forma automática, ya sea mediante algoritmos, modelos o fórmulas de inversión pasiva.

Un informe de Tabb Group muestra que hoy en día los fondos de cobertura o hedge funds cuantitativos o aquellos que se basan en modelos informáticos representan el 28,7% de todas las operaciones del mercado. Una participación que se ha duplicado con creces desde 2013. A esto habría que sumarle los robots empleados por otros fondos e inversores, que no compran por una visión fundamental de la empresa, sino por aspectos puramente técnicos.

Ello trae consigo importantes cambios en la forma de operar en los mercados financieros internacionales, con movimientos acompasados en una misma dirección y con una respuesta inmediata y violenta ante cualquier factor perturbador. Una velocidad de reacción que jamás tendrán los humanos.

Los robots actúan siguiendo las pautas de una serie de parámetros universales en las estrategias de inversión desarrolladas en las últimas décadas, sin dejar hueco a los miedos, las intuiciones o las dudas.

No en vano, gran parte de los recientes movimientos, considerados en muchos casos desproporcionados, ocurridos en los últimos meses en las bolsas internacionales han sido achacados al excesivo peso de las máquinas en las operaciones.

El último ejemplo ha sido las intensas correcciones sufridas por el mercado en la recta final de 2018. Una tendencia intensa y excesivamente prolongada, según los bolsistas, que por mucho que siempre se tengan que buscar explicaciones para cada movimiento, no tienen justificación en criterios macroeconómicos.

Desde sus máximos absolutos a finales del pasado mes de septiembre hasta finales de año, el S&P500 registró un desplome del 20%. Solo en el mes de diciembre sufrió unas pérdidas del 15%. Una muestra de la nueva forma de reaccionar del mercado debido a la intervención de las máquinas. Y ahora, explican, estaría produciéndose el mismo fenómeno a la inversa.

En cualquier caso, no nos engañemos, siempre ha sido complejo invertir en Bolsa ya sea por la manipulación de las manos fuertes o por las inopinadas reacciones de la masa inversora. El cambio fundamental que trae este modelo, explicado de forma muy simplista, es la mayor intensidad y duración de los movimientos. La ausencia de discrepancias debido a la uniformidad de los parámetros de inversión fijados en los algoritmos hace que cuando hay ventas, todos vendan, y cuando hay compras, todos compren al unísono.

En este sentido, cabe preguntarse cómo será el mercado cuando casi todas las operaciones la realicen robots, casi siempre con los mismos parámetros de inversión. Pero en realidad, los tiempos modernos solo han traído una nueva forma de intervenir en los mercados a la que los pocos inversores humanos que van quedando deben adaptarse, analizando los nuevos comportamientos para o bien apostar por las empresas y olvidarse de las tendencias o bien aprovechar estas lo mejor posible.

Artículos relacionados