DESDE EL PARQUET

OHL, mucha desconfianza

El arranque del ejer­cicio en Bolsa está siendo muy po­si­tivo para OHL. La des­con­fianza ge­ne­rada en los úl­timos me­ses, sin em­bargo, es una losa di­fícil de vencer para el grupo a la hora de se­guir atra­yendo la in­ver­sión. Es que la cons­truc­tora da mucho que pen­sar.

Como explican algunos operadores, cada hecho relevante conocido a lo largo del pasado año era para dar a conocer una noticia peor que la anterior. En este último año se ha enfrentado a proyectos de construcción problemáticos en Canadá y ha tenido que vender sus participaciones hoteleras en México por debajo de su valor en libros. Al tiempo ha requerido un incremento de circulantes superior al inicialmente previsto.

Con la venta de su filial OHL Concesiones, muchos accionistas entraron atraídos por la suma del valor de su caja y sus activos inmobiliarios. Y ahora, tras las pérdidas extraordinarias contabilizadas en 2018, se han quedado pillados o han tenido que salir precipitadamente con un agujero en los bolsillos. En apenas un año las acciones de la compañía se han desplomado más de un 80% pasando de 4.6 euros a los 0,6 euros que registró a mediados del pasado mes de noviembre.

Tanto es así que algunas firmas de inversión internacional como Kepler ha llegado a decir recientemente que OHL es, junto a Eiffage, una de las peores opciones dentro del sector en Europa. La firma recomienda reducir con un precio objetivo de 0,6 euros. Moodys, por su parte, recortó en noviembre aún más su rating de B3 a Caa1.

Con todo, en las primeras semanas del año se ha producido una leve reacción de cerca del 20% que ha situado su cotización en torno a los 0,77 euros por acción. Pese a este rebote, los inversores no acaban de fiarse. Una desconfianza que será muy complicada restablecer para el equipo directivo. No basta con insistir en que la compañía es recuperable. Es imprescindible que empiece a ofrecer pruebas de que puede revertir la racha de flojos resultados.

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