Casi la mitad de los in­qui­linos piensa en com­prar vi­vienda en los pró­ximos cinco años

Los fallos previos de la burbuja del ladrillo amenazan con lastrar la recuperación

Los usua­rios vuelven a com­prar sobre plano, mien­tras la venta de casas usadas se dis­para

Escaparate de una inmobiliaria
Escaparate de una inmobiliaria

Los datos del mer­cado de la vi­vienda son cada vez más alar­man­tes, te­niendo en cuenta la ex­pe­riencia de la crisis in­mo­bi­liaria de hace más de una dé­cada. El pa­sado año se ven­dieron 481.220 vi­vien­das, mu­chas más que en todo 2017, según el INE. La ma­yoría de ellas, 390.000, in­mue­bles de se­gunda mano. Se trata de un dato que no se veía desde 2008, mien­tras se es­tima que este año se llegue al medio mi­llón de tran­sac­cio­nes. Y, ade­más, vuelve la es­tra­tegia de com­prar sobre plano.

Entre enero y noviembre del pasado ejercicio, se consiguieron vender más de 390.000 viviendas usadas, unos datos que no se visualizaban desde el estallido de la crisis del ladrillo. Eso no es lo único que puede resultar alarmante, puesto que el perfil del comprador, tal y como describen los expertos de Idealista, se reduce cada vez más entre los particulares para uso propio.

Así pues, esto deja paso, sobre todo en las poblaciones con mayores subidas de los precios, a las operaciones por parte de inversores nacionales y extranjeros, la mayoría destinadas al alquiler, que como ya se conoce ha inflado el mercado durante los últimos años. Sin embargo, en la mayoría de los casos se están generalizando las ventas sobre plano antes del inicio de las obras, apuntan estos expertos inmobiliarios, como ya sucedía antes del 2007.

Socimis y fondos de inversión seguirán interesados en el sector residencial, lo que aumentará las operaciones, cuando hasta hace poco su actividad se centraba en otros tipos de activos inmobiliarios. Esto, tal y como describen los especialistas, seguirán inflando los precios de los inmuebles durante los próximos meses.

Errores que se repiten

Y es que se están repitiendo los mismos errores que condujeron al colapso del mercado inmobiliario. Esto se puede observar también en el último estudio realizado por Fotocasa, “Experiencia en el alquiler en 2017-2018” en el que se observa que el porcentaje de inquilinos que se plantea adquirir una vivienda en los próximos cinco años es del 43%, mientras que un 40% no prevé comprar a medio plazo, pero no descarta hacerlo en un futuro.

Una de las conclusiones más relevantes del informe es que un alto porcentaje de inquilinos mira de reojo el mercado de la compraventa, aunque para el 48% de los españoles que vive en alquiler, la vivienda en propiedad está muy cara. El actual nivel de precios está haciendo que para el 33% de los inquilinos alquilar sea tirar el dinero, cuando en 2017 este porcentaje era rondaba el 25%. Se está volviendo a la mentalidad compradora.

Lo confirman también fuentes del sector que consideran que la compraventa se va a disparar en medida que la oferta disponible de alquileres “no dé más abasto” y en cuanto las entidades bancarias hagan fluir más el crédito. Siguiendo este esquema “ahora no hay un riesgo sistémico, pero se están dando los pasos para caer en el mismo saco”.

De hecho, casi la mitad de los arrendados, el 49%, cree que estamos próximos a una nueva burbuja inmobiliaria frente al 32% que opinaba esto mismo un ejercicio atrás. Sólo un 14% de los inquilinos está en desacuerdo con esa afirmación, por lo que son porcentajes realmente llamativos.

El estudio de Fotocasa pone sobre la mesa que, a consecuencia del repunte tan importante que hemos visto en el precio de los alquileres, además de una menor participación de los españoles en el mercado del alquiler, la compra, efectivamente, vuelva a ganar terreno en detrimento del alquiler entre los inquilinos.

Buena parte de estos se refugian en el mercado de arrendamiento ante “su imposibilidad de acceder a la compra de una vivienda”, tal y como explica Beatriz Toribio, directora de Estudios de Fotocasa. También, cobran fuerza entre estos inquilinos los argumentos en favor de la vivienda como bien: el 51% (el 41% en 2017) creen que la compra es una buena inversión y el 43% (36% en 2017) opina que una vivienda es la mejor herencia que se puede dejar a los hijos de cara al futuro.

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