El re­cién es­tre­nado pre­si­dente desoye las ur­gen­cias sin­di­cales y de su­per­vi­sores

Torres prolonga la agónica incertidumbre por el espionaje desde el BBVA

Las dudas sobre las cuentas de 2018 y el bonus de FG con­di­ciona la reunión de con­sejo

Carlos Torres
Carlos Torres

El pre­si­dente eje­cu­tivo del BBVA, Carlos Torres, ha puesto tierra por medio (al menos hasta Davos, Suiza) sin zanjar la in­ves­ti­ga­ción in­terna sobre las acu­sa­ciones de es­pio­naje a su pre­si­dente de ho­nor, Francisco González. Su marcha a la cumbre eco­nó­mica mun­dial tam­bién agota las fe­chas de enero para ce­le­brar un con­sejo de ad­mi­nis­tra­ción que debe, al me­nos, aprobar las cuentas anuales antes de su pre­sen­ta­ción. La in­cer­ti­dumbre y el im­pacto en la repu­tación con­ti­núan, pese a las pe­ti­ciones de ce­le­ridad de plan­tilla y su­per­vi­so­res.

Donde esté un buen estreno en una cumbre mundial económica como la de Davos (Suiza) que se quite cualquier encuentro tenso con los consejeros del banco que se preside. Así ha debido considerar Carlos Torres sus prioridades a pesar de la crisis que se ha cernido sobre el BBVA que preside desde primeros de año por los espionajes encargados por Francisco González (FG), ahora presidente de honor.

Eso sí, la apretada agenda deja poco margen para que Torres presida el consejo de administración en el que, al menos de manera obligada, se aprueben las cuentas correspondientes a 2018 antes de que se presenten de manera pública el próximo 1 de febrero. Tal vez, las dudas sobre las mismas y el bonus correspondiente a FG haya podido demorar esta cita, junto a todo el escándalo por el espionaje.

Esa fecha del 1 de febrero sí es oficial por parte del BBVA, mientras que portavoces del grupo bancario precisan que el consejo de administración no estaba fijado para este lunes, por lo que no se puede considerar ni aplazado ni suspendido. Sus reuniones no se hacen públicas, así como tampoco los asuntos a tratar (salvo el caso de la aprobación de cuentas correspondiente).

Torres afronta con esta aparente calma el inicio de la ronda de presentaciones de los bancos españoles. El consejo de administración de Bankinter, que siempre se celebra el tercer miércoles hábil de cada mes y que la propia entidad no oculta la fecha de su celebración, se reúne este miércoles para aprobar, entre otras cuestiones, los resultados conseguidos en 2018 y que se harán públicos el jueves por su consejera delegada, María Dolores Dancausa.

Fuentes oficiales del BBVA no han confirmado el formato exacto de la presentación de sus resultados anuales. Los últimos trimestrales han corrido a cargo del propio Carlos Torres, pero con distancia tecnológica respecto a los medios de comunicación. El nuevo consejero delegado del grupo, Onur Genç, no ha tenido arte ni parte en el mismos.

Francisco González tampoco habría tenido arte (con su arriesgada apuesta por Turquía, entre otras cuestiones), pero sí ha tenido parte en los mismos, porque son los últimos resultados anuales bajo su presidencia. Eso sí, su presencia en la presentación de los mismos quitarían importancia a las cifras para centrarse en los encargos de espionaje al excomisario José Villarejo.

Oídos sordos

El BBVA ya presidido por Carlos Torres se mostró muy claro sobre la situación que se ha generado en el seno del grupo bancario con las informaciones que implican a su presidente de honor en todo el entramado de espionaje desvelado. En un comunicado oficial, ya se reconoció que se había abierto una investigación hace siete meses sobre este asunto sin llegar, hasta el momento, a conclusión alguna.

Poco después, el propio Torres se dirigió por carta a los trabajadores del BBVA para intentar calmar a una plantilla más que afectada por las informaciones aparecidas y que también han impacto entre inversores, supervisores y el propio Gobierno de Pedro Sánchez, ante la merma que produce en la reputación de la propia entidad y que se extiende al conjunto del sector bancario español (con una imagen más que negativa desde hace años).

Sin embargo, el recién estrenado presidente del BBVA parece haber caído en una cierta desidia o se ha visto empujado a que la tormenta escampe. La sección sindical de CCOO en BBVA ha sido la última voz que ha urgido a Carlos Torres a que resuelva "cuanto antes" la incertidumbre que atenaza a la plantilla del banco.

Aunque sea con toda la "prudencia, serenidad y respetando la presunción de inocencia", dicho sindicato reclama a Torres que "ejerza la responsabilidad a la que está obligado" y que "resuelva en el plazo más breve posible y de manera clara esta crisis de gobierno con transparencia ante los medios y tomando las medidas oportunas para evitar un mayor deterioro del buen nombre del banco".

La transparencia, desde luego, brilla por su ausencia respecto a cuándo se celebrará el consejo de administración de un enero que toca a su fin. Tampoco hay mucha luz sobre el plan de pensiones del propio FG, cifrado en unos 80 millones de euros hace una década y cuya cuantía podría duplicarse a estas alturas.

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