La vo­la­ti­lidad en los mer­cados y una re­gu­la­ción más es­tricta re­bajan su atrac­tivo

La banca asume otro año duro en el negocio de las sicav, con los ricos a la defensiva

Las en­ti­dades fi­nan­cieras vieron salir de estos vehículos casi 500 mi­llones en 2018.

Sobre las SICAV
Sobre las SICAV.

Hace ya tres años que las sicav de­jaron de cre­cer. El gran vehículo de in­ver­sión de los ricos es­pañoles que arrasó en el co­mienzo del siglo por su fle­xi­bi­lidad y ven­taja fiscal lan­gui­dece hoy. En el punto de mira de los par­tidos po­lí­ticos de nuevo cuño, echan el can­dado mu­chas mas sicav de las que abren sus puertas y el pa­tri­monio acu­mu­lado ha caído ya por de­bajo de los 30.000 mi­llones de euros des­pués de una gran re­duc­ción del 11,5% en 2018.

En el sector dan por hecho que el año que acaba de empezar será de nuevo difícil. Aunque las bolsas han reaccionado tras un durísimo final del ejercicio pasado, la volatilidad es enorme y las dudas de los inversores también. Hay consenso en que el rebote en marcha puede acabar en cualquier momento, en un escenario marcado por la desaceleración económica global, la guerra comercial entre Estados Unidos y China y los procesos electorales que 2019 deparará en varios de los principales mercados emergentes.

La mayor víctima es la banca. De los casi 650 millones de euros de reembolsos netos registrados el año pasado (entradas menos salidas de dinero), 487 millones salieron de las sicav gestionadas por las entidades financieras. Como ha ocurrido en el caso de la industria de los fondos de inversión, los bancos han sido castigados por el muy mal rendimiento de las carteras. En el caso de las sicav, las pérdidas han costado más de 2.300 millones en términos de patrimonio total.

"Tras las caídas del año pasado, es difícil pensar en que se repita un resultado tan malo en términos de rentabilidad. Pero de la misma manera, cuesta mucho creer en una recuperación, porque los inversores están muy escaldados. Y en el caso de las sicav se suma la incertidumbre regulatoria, que hace que estemos hablando de una industria cuyo producción de sociedades apenas crece. Los bancos no hacen sino perder negocio", aseguran fuentes del sector.

Las cifras de 2018 no dejan mucho resquicio a las dudas. El número de sicav ha caído casi un 4% y este fenómeno es considerado por todos los actores como irreversible a corto y medio plazo. Que el Gobierno vaya a devolver a la Agencia Tributaria competencias para inspeccionar a las sicav y verificar si se saltan o no el precepto de tener 100 auténticos accionistas ha sido muy mal recibido por las grandes fortunas, tan reacias siempre al control de Hacienda.

Pero el sector aún teme más a las próximas elecciones generales y sus resultados. La fragmentación del mapa político español puede deparar alianzas insospechadas y dar voto a formaciones que abogan por modificar la tributación de la fiscalidad de las sicav -la tributación al 1% en el impuesto de sociedades está en el centro de la polémica- y son muchos los ricos que lo tienen todo preparado para hacer las maletas si las cosas se complican.

En los últimos tres años, se cuentan un buen número de grandes fortunas que han liquidado sus vehículos, los han fusionado con otros fondos o sicav o han hecho las maletas a Luxemburgo al encuentro de una fiscalidad ventajosa y estable. "Este movimiento de deslocalización continuará", señalan fuentes del sector financiero, que creen que a corto plazo no hay esperanzas de reactivación de un vehículo que, según las estimaciones del Gobierno, tendrán unos beneficios fiscales en 2019 un 58,6% menores que los del año pasado.

Sin nueva producción -entre 2017 y 2018 apenas se crearon 13 nuevas sociedades y el número total acumula ya nueve trimestres a la baja-, menos patrimonio -muy lejos ya de los más de 34.000 millones de euros con los que cerraron el ejercicio 2015-. menos accionistas y más control de Hacienda, las sicav afrontan otro año de incertidumbre. Otro frente abierto para la banca española.

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