Pedro Sánchez, la banca y el em­pre­sa­riado es­pañol sí asis­tirán a la cumbre suiza

El BBVA aplaza su consejo decisivo pero impide que FG acuda a un Davos devaluado

Trump, Jinping y Putin dan la es­palda a los pro­blemas que arras­tran los países

World Economic Forum Davos
World Economic Forum Davos

Carlos Torres, pre­si­dente del atri­bu­lado BBVA, tienía dos citas esta se­mana que le hu­biese gus­tado evi­tar. Pero, según se ha con­fir­mado este lu­nes, ha apla­zado el pre­visto con­sejo de ad­mi­nis­tra­ción del banco, ante una "patata ca­liente" ex­tra­ofi­cial: la di­mi­sión for­zada -o, en su de­fecto el cese- de su pre­si­dente de ho­nor, el es­piador Francisco González. Y un viaje a la muy de­va­luada cumbre de Davos, a donde ha acu­dido sin su po­lé­mico ex pre­si­dente. Pedro Sánchez tiene a su vez pre­pa­rado el ago­tado 'mystére' de turno.

Pero essa cumbre de Davos (Suiza) ha dejado de ser hace tiempo el gran Foro mundial en la se daban cita todos los líderes políticos y empresarios de renombre. Lo que hace años era el centro de los grandes gurús de la economía y el escaparate para hacerse la foto con toda la crème de la créme ha perdido fuerza por las ausencias notables de la que será su 49ª edición. Los conflictos comerciales, el cambio climático y las desigualdades del mundo serán los tres ejes que marcarán las mesas redondas que se desarrollarán del 22 al 25 de enero.

Para los asistentes españoles también resultará devaluada, salvo por la insistencia de Pedro Sánchez en acudir. La presencia del presidente atraerá a empresarios españoles que a veces se dejan ver para la foto pero que luego huyen. Uno de ellos era el ya ex presidente del BBVA, Francisco González, investigado hasta por su propio banco, al que Torres le ha recomendado que ni se acerque.

Pero los grandes ausentes son otros. Donald Trump (EEUU), Vladimir Putin (Rusia), Xi Jinping (China), Emmanuel Macron (Francia) y Theresa May, han declinado su asistencia. Cada uno está enfrascado en su propia cruzada y ha preferido dejar esta vez a un lado las nevadas cumbres suizas.

Trump sigue con su particular pelea porque se aprueben los presupuestos con la aportación de 5.700 millones de dólares para la construcción del muro antiinmigración. La guerra entre demócratas y republicanos le preocupa más a Trump que los mensajes que los países del mundo puedan trasladar sobre el cambio climático. Macron sigue perdiendo adeptos con la guerra de los chalecos amarillos y ha suspendido cualquier viaje que no sea compromiso oficial. May, por su lado, está más pendiente de elaborar la nueva hoja de ruta para la salida del Reino Unido de la UE que de acudir a Davos.

Sí estarán Angela Merkel (Alemania), Giuseppe Conte (Italia), Jair Bolsonaro (Brasil) y el presidente Pedro Sánchez, entre otros. Además, por parte del Gobierno español, asistirán la ministra de Economía, Nadia Calviño, y la titular de Industria, Comercio y Turismo, Reyes Maroto.

La banca y el mundo empresarial español estará representado por Ana Patricia Botín (Santander), Carlos Torres (BBVA), Ignacio Sánchez Galán (Iberdrola), Josu Jon Imaz (Repsol), José Manuel Entrecanales (Acciona) y Rafael del Pino (Frerovial), entre otros.

La lucha por el cambio climático

Uno de los ejes del discurso de Pedro Sánchez en el Foro de Davos será la defensa que está haciendo este Gobierno del cambio climático. El jefe del Ejecutivo acaba de anunciar que España necesitará 235.000 millones de euros para combatir el cambio climático durante los próximos diez años.

Esta macroinversión para la que la ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, ha pedido la ayuda de los inversores extranjeros, será la pieza principal del nuevo Plan Integrado de Energía y Clima 2021-2030 que se presentará a Bruselas a finales de enero.

Ribera señaló la pasada semana en la inauguración del ‘Spain Investors Day’ que, de toda la inversión que se prevé para la transición energética que defiende el Gobierno, un 45% del total será para energía renovable, otro 40% para eficiencia energética y un 12% para la electrificación.

Sánchez ha augurado el “gran potencial” de las energías renovables que sostiene que “será una realidad” a lo largo de los próximos diez años y ha asegurado que el Gobierno tiene una agenda “ambiciosa e integral” contra el cambio climático.

Sánchez llevó a la cumbre del Clima en Polonia, celebrada el pasado diciembre, el compromiso del país en la lucha contra el cambio climático en el marco de una transición justa. Estados Unidos impidió precisamente que se firmase en Katowice ninguna medida drástica para reducir las emisiones y combatir el calentamiento global.

Urgencia de Bruselas

El comisario europeo de Acción por el Clima y Energía, Miguel Arias Cañete, ha instado estos días pasados al Gobierno a presentar el plan una vez que ya ha realizado sus deberes 21 países de la Unión Europea. De toda la UE, restan siete países, entre ellos España, por lo que el comisario español ha urgido a su presentación.

Cañete insiste a todos sus miembros en la necesidad de descarbonizar la economía y sustituir la producción eléctrica con otras energías limpias en el horizonte 2015, fecha en la que la generación deberá producirse con energías renovables. El primero de los objetivos es llegar a 2020 con un 20% de energías verdes y en 2030 con un 32%.

El secretario de Estado de Energía, José Domínguez Abascal, ha asegurado por su parte que España remitirá el borrador del Plan Integrado de Energía y Clima a Bruselas en los próximos días. Para cumplir estos objetivos, será necesarios instalar en el próximo decenio entre 50.000 y 60.000 megavatios de renovables.

El proyecto va con cierto retraso, ya que en el Ministerio se habían comprometido a enviar al Congreso la Ley de Cambio Climático y Transición Energética ante de que finalizase 2018.

Uno de los grandes defensores de este macroplan de renovables es el presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán. El directivo de Iberdrola aprovechará el Foro de Davos para volver a insistir en el uso de las energías limpias para combatir el cambio climático. Galán coincide con el actual Gobierno en que para cumplir los compromisos de Bruselas de llegar a 2030 con un peso de las renovables del 32% obligará a que entre un 70% y un 80% proceda de energías verdes.

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