Los ges­tores des­cartan una re­ce­sión glo­bal, pero dis­paran sus po­si­ciones de li­quidez

El futuro de las bolsas en 2019 provoca una gran división de opiniones

Será muy di­fícil una re­cu­pe­ra­ción pro­lon­gada, al menos en el primer tercio del año

Salida a Bolsa de Hispania
Bolsas españolas.

Los ana­listas ban­ca­rios han sido los úl­timos que se han su­mado al coro de voces que des­cartan una re­ce­sión eco­nó­mica global en 2019. No se dan los fac­tores para que este es­ce­nario se pro­duzca, ase­gu­ran, ase­guran los ex­pertos de Santander y Bankinter, que au­guran un cre­ci­miento del 3,5% el pró­ximo año. A nivel in­ter­na­cional son mu­chos más lo que, aunque con mu­chos ma­ti­ces, se suben al carro del op­ti­mismo. Un men­saje que en teoría fa­vo­rece la po­si­bi­lidad una re­cu­pe­ra­ción sus­tan­cial de la bolsa en 2019.

Con el Ibex en los niveles más bajos de 2016, cabe pensar que el mercado estaría en la antesala de una potente reacción. La razón, según los que ven el vaso más que medio lleno, es que las bolsas ya habrían descontado el peor escenario. Es decir, el de una gran desaceleración económica. Sin embargo, son otros muchos los que creen que no hace falta invocar al fantasma de la recesión para defender la idea de que 2019 será, al menos en su primera parte, otro año duro en bolsa.

“El mayor riesgo para los mercados para 2019 es la falta de estímulos”, aseguran en su informe los analistas de Bankinter, que no dan a la bolsa española un recorrido alcista superior al 5% el año que viene a pesar del batacazo acumulado en el que termina. Y de estímulos es de lo que adolecen los gestores, que a la vista de sus últimos movimientos están adoptando una estrategia ultradefensiva para los próximos meses. Ahí está la encuesta de Bank of America Merrill Lynch para demostrarlo.

Según el trabajo del banco estadounidense, más del 50% de los gestores prevén que la economía mundial pierda tracción el año que viene. Y aunque menos de un 10% cree que hay riesgo real de una recesión global, la realidad es que su nivel de inversión en bolsa es el más bajo de los dos últimos años. Se alegará que esta situación puede cambiar en cualquier momento. Claro, pero no es menos cierto que la ausencia de tomas de posiciones llega en un momento clave, cuando se rediseñan las carteras de cara al nuevo ejercicio.

Mientras los gestores desvían sus preferencias hacia los bonos, crece la sensación de falta de visibilidad en las bolsas. Hace apenas unos días, los analistas de Kepler aseguraban que ahora no se puede invertir en bolsa europea…salvo que, claro está, las valoraciones caigan a unos niveles tan pobres que se hagan irresistibles. En lo que va de 2018, el índice Euro Stoxx acumula una caída del 15% y se ha desplomado hasta los mínimos del ejercicio sin solución de continuidad.

Algunas otras voces merecen ser oídas. Como la del jefe de estrategia de Société Générale, Roland Kaloyan, que ha advertido que los inversores deben prepararse para otro año de caídas en Europa en un entorno de menos crecimiento y una política monetaria más estricta por parte del Banco Central Europeo (BCE). La de Kaloyan no es una opinión cualquiera, ya que fue el único que cuando empezó 2018 predijo una caída significativa de los índices europeos en el año que termina.

Por lo tanto, la división de opiniones es enorme entre quienes creen que 2019 será un año de recuperación y entre los que no ven luz al final del túnel. “Es una cuestión de sentimiento de mercado. Y ahora mismo los gestores están congelados, apostando por la liquidez por encima de todo. Un año bursátil es muy largo y pueden pasar muchas cosas, pero no hay duda de que salvo sorpresa mayúscula el primer tercio puede ser muy volátil y difícil”, señalan en una gestora nacional.

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