Empresas y fa­mi­lias hi­cieron sus de­be­res, al re­ducir su en­deu­da­miento en 600.000 mi­llones

Depredadores de la deuda: baja la privada y se dispara la pública

Las ad­mi­nis­tra­ciones pú­blicas han in­cre­men­tado su deuda en más de 800.00 mi­llones en los úl­timos diez años

Deuda pública
Deuda pública

Las ad­mi­nis­tra­ciones pú­blicas se han con­ver­tido en au­tén­ticas de­pre­da­doras de la deuda. Engullen todo el di­nero que cir­cula por la eco­nomía bajo la ex­cusa de la cri­sis. Una es­piral in­fernal que ha ser­vido para tapar grandes pro­yectos me­ga­ló­manos de al­caldes y errores es­tra­té­gicos gu­ber­na­men­ta­les. En los úl­timos diez años, han in­cre­men­tado su deuda en 838.969 mi­llones de eu­ros, mien­tras las em­presas y fa­mi­lias se veían obli­gadas a apre­tarse el cin­turón en nada menos que 605.414 mi­llones de eu­ros.

Chicos buenos y malos. Sólo así puede calificarse el comportamiento de tres de los principales agentes económicos: empresas y familias, en un lado, y administraciones públicas, en el opuesto. Las sociedades no financieras y los hogares no tuvieron más remedio que realizar un ajuste durísimo tras la crisis. Amortizaciones anticipadas de deuda por parte de las empresas se vieron acompañadas por un fuerte proceso de desahucios de viviendas, mientras las amenazas a las economías domésticas seguían aconsejando una reducción drástica de endeudamiento. Una de las primeras consecuencias de la crisis fue la reducción a plomo de la deuda de las tarjetas de crédito al consumo.

Las consecuencias de este comportamiento natural no pueden ser más espectaculares. Las empresas han disminuido su deuda en 407.783 millones de euros en los últimos diez años, hasta situarla en un suelo de 893.580 millones de euros, según los últimos datos del Banco de España, de noviembre del año pasado. El endeudamiento de los hogares se ha rebajado en 197.631 millones de euros, hasta situarse en los 712.910 millones de euros en el mismo mes.

Las empresas han rebajado su pasivo en el 31,33%, mientras los hogares lo han hecho en el 21,70%. Ambos agentes han reducido su deuda conjunta en un 27,37%, lo que suponen 605.414 millones de euros menos que hace diez años.

Los malos de la película

Familias y empresas han cumplido a rajatabla con la receta de la crisis. La depresión económica fue un crack de deuda y exigía una limpieza de pasivos. La receta ha sido seguida al pie de la letra por las compañías y los hogares.

No puede decirse lo mismo de las administraciones públicas. La vieja excusa del incremento de los gastos por las prestaciones por desempleo ha llevado a las administraciones públicas (Estado, comunidades autónomas y ayuntamientos) a acaparar todo el dinero que circulaba por los circuitos monetarios.

En el mismo periodo, el sector público ha incrementado su endeudamiento en 838.469 millones de euros, hasta situar éste en 1,169 billones de euros. Al cierre del año 2008, la deuda de las administraciones públicas apenas alcanzaba los 330.756 millones de euros.

Este incremento de deuda de las administraciones constituye una bomba de relojería. A pesar de la limpieza de los balances de las empresas y los hogares, el final del ciclo de tipos bajos va a suponer un elemento de inestabilidad. Cada punto que suban los tipos de interés supondrá un encarecimiento del capítulo de intereses de la deuda de nada menos que 11.690 millones de euros.

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