La vo­ta­ción sobre el 'Brexit' y los malos datos macro ame­nazan con ce­rrar la li­quidez

La banca reabre con timidez la ventana de las emisiones en un 2019 más que incierto

El vo­lumen de co­lo­ca­ciones se sitúa muy por de­bajo del acu­mu­lado en los pri­meros días del ejer­cicio 2018

Caixabank
CaixaBank lidera emisiones.

Los bancos han em­pe­zado 2019 muy tí­midos a la hora de lanzar y co­locar emi­siones de deuda. La pri­mera mitad de enero apenas con­ta­bi­liza 1.000 mi­llones de euros en deuda se­nior no pre­fe­rente a un plazo de 5 años de CaixaBank, 500 mi­llones de Santander Consumer Bank en bonos se­nior a tres años y otros 350 mi­llones de deuda su­bor­di­nada de Abanca. Unas ci­fras más que dis­cretas si se tiene en cuenta cómo em­pezó el mes de enero de 2018, cundo por cierto la banca es­pañola se dis­paró casi un 10% en bolsa.

Entonces, los bancos nacionales colocaron cerca de 4.000 millones de euros en la primera semana del año, con una elevada sobredemanda y tipos muy bajos. Ahora, las entidades se lo están tomando con calma a pesar de que el comienzo de año ha sido relativamente bueno en los mercados, con subidas en las bolsas y relajación en los mercados de deuda. Un escenario que, sin embargo, podría tener una fecha de caducidad cercana. Los analistas creen que 2019 será un año de contadas ventanas de liquidez.

"Hay razones para pensar que el año no deparará muchas buenas oportunidades a los emisores. La votación sobre el 'Brexit' empieza ya con más dudas que certezas, este año hay elecciones en media docena de mercados emergentes decisivos, la guerra comercial es una amenaza constante y en Europa está por ver como reaccionarán los inversores cuando el Banco Central Europeo (BCE) empiece a adelgazar su balance. Las empresas tendrá que aprovechar sus oportunidades, que a lo mejor se cuentan con los dedos de una mano", señalan en un gran banco de inversión.

Como en el difícil 2018, los grandes bancos españoles necesitan este año más de 35.000 millones de euros, con Santander al frente con más de 19.000 millones. BBVA y Bankia, que aún no se han estrenado este año en el mercado, requieron 7.600 y y alrededor de 3.700 millones respectivamente, mientras que CaixaBank (que a estas alturas del año pasado ya habia apelado dos veces al mercado) se sitúan en torno a los 3.000 y Sabadell a los 1.200 millones millones de euros. Unas cifras exigentes, aunque no extraordinarias, que además suponen un nuevo reto para la banca.

Al esfuerzo para cubrir estas necesidades se suma la necesidad de reemplazar unas partidas por otras con el objetivo de construir el gran colchón anticrisis que exigen las autoridades bancarias europeas. Una modalidad en la que se sitúa la deuda senior no preferente. El objetivo final es que en caso de situaciones de insolvencia respondan primero los propietarios de cocos o bonos contingentes convertibles, en segundo lugar los dueños de deuda subordinada y en un tercer escalón quienes cuenta con deuda senior no preferente de un banca. Parte de este trabajo ya se inició en el transcurso de 2018.

"El problema es que los mercados están muy sensibles, con un ojo puesto en la banca italiana. No hay más que ver los dos sustos que han llegado desde la banca transalpina este 2019. Primero con la intervención de Banca Carige y esta semana con las advertencias del Banco Central Europeo (BCE) sobre la debilidad de los balances de Monte dei Paschi. Además, el retraso de la subida esperada de los tipos de interés en Europa mete más presión a los márgenes de la banca, por lo que es de esperar que los inversores pidan al sector tipos más atractivos en las emisiones, como ya se ha visto aunque sin exageraciones en esta primera ventana de liquidez", señalan fuentes del mercado.

Otra cosa bien distinta es que esta ventana vaya a durar mucho, ya que los ultimos datos macro conocidos añaden más incertidumbre al futuro inmediato de la economía europea particular y por extensión al de toda la economía mundial. La revisión a la baja del crecimiento en países como Francia y España, la mayor caída en tres años de la producción industrial en la Eurozona o el desplome de las exportaciones en China son golpes en la línea de flotación de los mercados que este lunes ya se trasladaron a los índices europeos, aunque las caídas no fueran demasiado profundas.

De momento, los precios que han pagado las pocas entidades financieras que han salido al mercado se pueden considerar como muy razonables. CaixaBank ha desembolsado 225 puntos básicos frente a un precio de partida de 245 sobre el índice de referencia midswap, pero en octubre del año pasado pagó 145 puntos. Y Santander Consumer Bank ha emitido a 97 puntos básicos sobre el midswap desde los 115 puntos básicos de partida. Ahora toca esperar a que el resto del sector dé un paso adelante, con la temporada de resultados a la vuelta de la esquina y unos mercados irregulares y volátiles.

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