ANÁLISIS

Presupuestos Generales 2019: cuando el remedio es peor que la enfermedad

"El ex­ceso de aus­te­ridad es un riesgo mayor que la pro­di­ga­li­dad"

Pedro Sanchez y Pablo Iglesias
Pedro Sanchez y Pablo Iglesias

“Excess aus­te­rity is a bigger risk than pro­fli­gacy… it is the irony of our mo­ment that pru­dence re­quires the re­jec­tion of aus­te­rity”. Son pa­la­bras del pro­fesor de Harvard y ex Secretario del Tesoro de los EEUU, Laurence Summers. En cas­te­llano di­ríamos “El ex­ceso de aus­te­ridad es un riesgo mayor que la pro­di­ga­li­dad…. una ironía de la ac­tua­lidad en la que la pru­dencia exige re­chazar la aus­te­ri­dad”.

La caída y volatilidad en las Bolsas en las que se cotizan las acciones no ha sido nunca un indicador fiable sobre la salud de la economía (burbujas financieras) o un heraldo de una recesión en formación. Lo decía el Premio Nobel de Economía Paul Samuelson. Lo que sí ha existido es una estrecha correlación entre los Bonos y Obligaciones y la actividad económica.

Asistimos a una curva de rendimientos plana con tipos a 2 años y 10 años equivalentes; un mercado de deuda en el que resulta muy barato endeudarse a largo plazo, testimonio de unas bajas expectativas de crecimiento.

La financiación resulta barata para aquellos países, como España, que necesitan completar sus ingresos fiscales acudiendo al endeudamiento. Frente a los acérrimos defensores de la ortodoxia no está de más recordarles lo siguiente: en Reino Unido y España los ingresos fiscales representan el 37 y 35,5% respectivamente del PIB, en tanto que en la admirada República Federal de Alemania la presión fiscal asciende hasta el 45%.

Mas presión fiscal no significa menor crecimiento. El mayor esfuerzo fiscal de los nuevos presupuestos del presidenta Sánchez responden tanto al mayor anhelo del bienestar de los ciudadanos más necesitados como de estimular la economía ante el riesgo de un desfallecimiento de la actividad económica.

El presidente de Francia, el ortodoxo M. Macron, ante las algaradas de los “gilets jaunes” llevará su déficit por encima del 3% del PIB con la aprobación de “a contre coeur” de la Comisión Europea. También la Italia de Salvini y el M5S se salta las reglas del déficit, lo corrige un poco y obtiene el visto bueno de Bruselas.

El proyecto de Presupuestos Generales del Estado de Sánchez y su gobierno trata de humanizar las relaciones socioeconómicas pero también de estimular el crecimiento de la economía. Impuestos más altos sobre las rentas de las personas físicas con mayores ingresos y un tope mínimo de recaudación en el impuestos de sociedades.

Nuevas figuras impositivas en el horizonte, apuntando a las tecnológicas y a las transacciones financieras. Más impuestos para cubrir unos mayores gastos sociales y un correctivo a la desigualdad de rentas.

Ante la temida eventualidad de unas menores exportaciones, es decir una menor aportación del sector exterior al PIB, no deja de ser razonable estimular el consumo doméstico como mejor soporte para la producción nacional. Los pobres consumen la casi totalidad de sus ingresos y los más ricos, sobre todo en estos tiempos de bajos tipos de interés, atesoran o compran oro, no hay más que ver como sube su precio.

El encarnizado rechazo a los presupuestos por parte de separatistas y constitucionalistas carece de argumentos económicos y abunda en requisitorias emocionales: Negociación con los políticos presos o rechazo a la continuidad de la legislatura. Entre tanto el nuevo partido proclama su simpatía por Trump y sus políticas fiscales, que, entre otras cosas, están contribuyendo a la compra record de automóviles de alta gama o a que las sociedades recompren sus acciones y se olviden de invertir en el largo plazo.

¿De qué resortes dispone el fisco español para corregir con ejemplaridad esas indemnizaciones o aguinaldos de 150 millones de euros para altísimos empleados de banca cuyo principal mérito ha sido rebajar la capitalización de la empresa que administraban? ¿Tipos impositivos como los que aplicaron los países anglosajones en circunstancias muy exigentes, hasta el 90% (Consultar el libro de Thomas Piketty “Le capital au XXI siècle”.)?

Sólida y convincente, técnica y políticamente, la ministra de hacienda, Sra. Montero, entrevistada en la cadena SER, un excelente prolegómeno para un debate parlamentario en toda regla. ¿Será posible?

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