DESDE EL PARQUET

Berkeley, entre tira y afloja

El sector ener­gé­tico sigue siendo el ojito de­recho de los mer­cados es­pañoles dado su pro­ceso de cam­bio. En estos pri­meros com­pases del año, las re­no­va­bles están aca­pa­rando buena parte de la aten­ción in­ver­sora de cara al pro­ceso de transición ener­gé­tica que se está abor­dando en España.

Sin embargo, en estos días, entre las mejores compañías de la bolsa española se ha colado una pequeña empresa ligada también al sector, pero mucho más polémica como es el caso de Berkeley.

El grupo minero, propietario de una mina de uranio en Salamanca, protagonizó el mejor debut en el mercado continuo en 18 años, con un alza de más del 50% -de 0,74 euros a los 0,72 euros de cierre-, tras fijar su incorporación en la modalidad de “listing” el pasado mes de julio. A partir de ahí inició un espectacular avance para marcar máximos en 3,27 euros por acción.

Subida que obligó a la CNMV a lanzar una advertencia por estar cotizando a un precio anómalamente superior al de su cotización en Sidney y Londres, mercados donde también está presente. Un desajuste provocado, según el organismo regulador, por la posible desinformación de los inversores. A ello se unía, según los analistas, la escasa liquidez y a la mala gestión de sus cuidadores.

Desde ese momento, las acciones del grupo entraron en desgracia hasta llegar a tocar mínimos absolutos a finales de diciembre en 0,079 euros por acción.

Entre medias han surgido además rumores sobre la posibilidad de que no se le concediese la autorización necesaria para explotar su mina de uranio en Salamanca. Especulaciones que la compañía desmintió de inmediato, pero que no evitaron el constante goteó de ventas en la recta final del año pasado.

Ahora, parece que la compañía ha hecho borrón y cuenta nueva y ha arrancado el ejercicio con una fuerte revalorización. En menos de dos semanas su valor se ha multiplicado casi por tres, la mayor subida del mercado continuo, más de un 150%, por encima incluso de Audax Renovables. La minera ha tanteado así de nuevo el nivel de los 0,3 euros por acción que le permiten apuntar a su principal resistencia en la actualidad en torno a los 0,5 euros.

Una recuperación que ha estado alentada por las expectativas de una próxima puesta en marcha del proceso de explotación de la mina en la que la compañía ya ha invertido cerca de 100 millones de euros de los 250 millones comprometidos. Según fuentes cercanas a la compañía recogidas por la agencia de información Reuters, el Consejo de Seguridad Nuclear le habría dado ya el visto bueno a dos pasos intermedios para construir la primera mina de uranio a cielo abierto en Europa.

La aprobación del CSN es preceptiva para que el Gobierno dé su autorización, pero no vinculante, por lo que a la compañía le quedan por vencer muchos obstáculos. De hecho, el Ayuntamiento de Retortillo, donde se ubica las instalaciones, ya denegó en diciembre la licencia urbanística. Con todo, los inversores creen que mientras cumpla todos los requisitos medioambientales será difícil poner pegas a un proyecto que serviría para revitalizar la economía de la zona.

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