El sector fi­nan­ciero no se asusta por las nuevas re­glas del juego para el ne­gocio

La banca mantiene a pleno rendimiento la actividad hipotecaria con la coyuntura a favor

La con­ce­sión de cré­ditos creció un 3,5% in­ter­anual en no­viembre aunque se ven­dieron menos ca­sas.

Vivienda
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La Banca sigue con el grifo muy abierto en el ne­gocio hi­po­te­ca­rio. Los úl­timos datos del Consejo General del Notariado dicen que en no­viembre se con­ce­dieron 21.698 prés­ta­mos, que la cuantía media de los mismos fue de 133.812 eu­ros, que el por­cen­taje de vi­viendas fi­nan­ciadas con una hi­po­teca fue del 45,9% y que la cuantía del prés­tamo su­puso una media del 76,7% del im­porte de la vi­vienda. Hasta ahí la ba­tería de datos de un mes en el que la venta de vi­viendas cayó en plena in­cer­ti­dumbre hi­po­te­ca­ria.

Fue en el primer tercio del mes de noviembre cuando el Tribunal Supremo dio marcha atrás y dio la razón a los bancos sobre el impuesto de las hipotecas. Apenas 20 días antes, el alto tribunal había puesto patas arribas al sector financiero afirmando lo contrario. La banca se desplomó en Bolsa en medio de un caos judicial extraordinario, pero a la vista de los números de noviembre ha quedado claro que no bajó el pistón de su negocio hipotecario sobre el que pivota su estrategia para captar a los españoles más solventes. La actividad sigue muy viva, como la competencia entre entidades.

El Banco de España también lo corrobora. Según sus estadísticas, los bancos españoles prestaron 3.690 millones de euros en noviembre, prácticamente igual que en octubre. Pero lo más importante es que hasta el penúltimo mes de 2018 los bancos habían concedido más préstamos hipotecarios que en todo el año precedente, en el que la actividad fue extraordinaria. Por lo tanto, y a la espera de que el Senado dé luz vez a las nueva Ley Hipotecaria, se puede afirmar que el sector no está asustado por las nuevas reglas del juego. O, al menos, que no se ha dejado impresionar demasiado.

La banca tendrá que hacerse cargo de todos los gastos de las hipotecas, salvo los de tasación, pero la medida no tendrá carácter retroactivo, a expensas de lo que digan los tribunales europeos. Por lo tanto, y teniendo en cuenta que las cuotas de mercado hipotecarias de la banca española están muy repartidas, las entidades no parecen muy dispuestas a soltar un presa, la del negocio hipotecario, que gracias a su apuesta por el tipo fijo les garantiza ingresos estables y la posibilidad de fidelizar clientes a los que puede vender otros productos durante períodos de hasta tres décadas.

Además, el entorno acompaña. Aunque la desaceleración del ciclo económico es un hecho –el Gobierno acaba de rebajar una décima la previsión de crecimiento del PIB en 2019 hasta el 2,2%-, el mercado inmobiliario continúa en el ciclo alcista. Aunque los precios no podrán repetir las grandes subidas de 2018 y la compraventa de casas se está estabilizando, la actividad es más que suficiente para cubrir las expectativas de la banca. Máxime teniendo en cuenta que la oferta sigue siendo muy selectiva y se dirige de forma muy mayoritaria a un segmento muy solvente de la población.

Producción elevada

“Esa selectividad explica que los bancos apenas estén retocando a la baja sus ofertas después del caos judicial que empezó en octubre”, señalan fuentes del sector que creen que aunque los precios subirán –ya lo han hecho de forma tímida, algo más de un 1% en noviembre-, las condiciones generales de las hipotecas seguirán siendo muy tentadoras para los compradores de casas. “La banca mantiene una elevada producción de préstamos sin perder el norte. Tanto los importes como los porcentajes de concesión sobre el valor de los inmuebles están en niveles muy controlados”, aseguran las mismas fuentes.

Las cifras avalan esta tesis. De hecho, el importe medio de las hipotecas hasta noviembre ha caído cerca de un 2% en tasa interanual. Y los porcentajes de concesión siguen claramente por debajo de la zona del 80% que los expertos consideran como una línea roja. No hay por lo tanto señales para la alarma en un sector financiero que además se ha blindado con un porcentaje de hipotecas a tipo fijo que supera el 40% de la nueva producción. Todo un aval porque el Euribor no deja de subir en los últimos meses y por el retraso esperado para el alza de los tipos de interés en el Viejo Continente.

Además, que el precio medio de las viviendas que se compraron en noviembre apenas haya subido un 0,2% en noviembre es también una buena noticia para la banca, porque no crece de forma desmesurada el esfuerzo de las familias para comprar una casa y por lo tanto el riesgo de créditos fallidos es menor. Del cruce de las cifras del Consejo General del Notariado sobre hipotecas concedidas (más) y viviendas vendidas (menos) en el penúltimo mes del año se deduce también que cada vez se compran más casas con financiación bancaria. Para un sector necesitado de buenas noticias, el frente hipotecario no es hoy la mayor de sus preocupaciones.

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