DESDE EL PARQUET

Los operadores miran a Europastry

Después de un año muy pobre en sa­lidas a Bolsa, el peor desde 2013, apenas se in­cor­po­raron cinco nuevas em­presas al mer­cado con­ti­nuo, pa­rece que la me­jora de las con­di­ciones del mer­cado des­piertan el in­terés em­pre­sa­rial.

Entre las incorporaciones más esperadas para este año, además de Cepsa e Ibercaja, se encuentra también Europastry, primer fabricante español de pan congelado. La firma propiedad de la familia catalana Gallés ya puso en marcha el año pasado los trámites para cotizar con unas expectativas de valoración por encima de los 1.000 millones de euros.

Para ello, la compañía ha elegido a JP Morgan, a Morgan Stanley y a ING como bancos asesores y colocadores para coordinar la operación. La intención inicial es que la gestora de fondos de capital riesgo MCH, dueña del 20% de Europastry, desde mayo de 2011 se quede con una participación residual, tal y como hizo en su día con Talgo.

Prácticamente, el resto del capital se encuentra en manos de la familia Gallés dispuesta a ceder del orden de otro 20% del capital por lo que el porcentaje de la colocación podría rondar entre el 35 y el 40%. incluido el "green shoe".

Una opción que MCH lleva tiempo estudiando, pero que se ha ido retrasando por las incertidumbres que han sometido a la renta variable a fuertes vaivenes en los últimos meses. A ello se ha sumado la buena marcha de la compañía que no hacía imprescindible forzar la operación, en un momento delicado, destinada a impulsar su plan de crecimiento.

Conforme se va despejando el panorama del mercado en este arranque de ejercicio, el mercado empieza a especular con su toque de campana a lo largo de esta próxima primavera para aprovechar al máximo el buen momento de la compañía.

A expensas de conocer sus cuentas de 2018, la compañía cerró 2017 con un resultado bruto de explotación (Ebitda) de 95 millones de euros y unas ventas superiores a los 600 millones de euros, un 7,1% más que un año antes. Si se confirman las previsiones de crecimiento de 2018, sería un factor más a añadir en el creciente interés de los inversores. Incluso así es complicado que pueda alcanzar una valoración de 1.500 millones de euros, tal y como se viene hablando en algunos foros del mercado.

Ni siquiera la reciente adquisición de la lucense Ingapán que permitirá al grupo reforzar su estrategia de innovación e internacionalización, así como ampliar el portfolio de productos y fortalecer las redes de distribución, podrán justificar valoraciones tan altas, máxime con un mercado cada vez más exigente.

En cualquier caso, esta compra ha elevado su presencia internacional a medio centenar de países, con fábricas en España, Portugal, Países Bajos y EEUU. País este último en el que ha redoblado su apuesta con la adquisición de la totalidad de una de sus grandes marcas, Wenner Bakery.

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