DESDE EL PARQUET

Máxima atención al dólar

Los mer­cados fi­nan­cieros han arran­cado con una cierta preo­cu­pa­ción en torno a la so­lidez del dó­lar. En el com­plejo con­texto ac­tual, los in­ver­sores tienden a buscar re­fugio en la mo­neda nor­te­ame­ri­cana atraídos por unos tipos de in­terés muy atrac­ti­vos.

El Tesoro americano ofrece bonos a dos años a una rentabilidad cercana al 3%, frente a las rentabilidades negativas en Europa.

La incertidumbre general que pesa sobre la renta variable, la creciente aversión al riesgo y la falta de alternativas de inversión han creado un peligroso cóctel que está llevando a los perfiles más conservadores a proteger su capital con el dólar.

Según algunos analistas, este elevado interés y la confianza ciega en la calidad de pago del Tesoro americano está llevando sin embargo a despreciar el riesgo que se asume con el tipo de cambio. En contra de los avances hacia la paridad como muchos esperan, podría darse el camino inverso.

Todo en un momento bastante peculiar marcado por una política fiscal expansiva por parte de la administración Trump en una fase final del ciclo de bonanza, junto a una política monetaria restrictiva y de normalización por parte de la Reserva Federal.

Una divergencia que ha disparado aún más el elevado déficit público del país hasta alcanzar su mayor nivel en cinco años y similar al que tenía la economía cuando la tasa de paro estaba en el 7%. Situación que estaría generando desequilibrios nunca vistos que podrían poner en evidencia la fragilidad real de las finanzas estadounidenses. Al respecto, los expertos apuntan a que el gran cisne negro de los mercados en los próximos meses podría ser una crisis de crédito del dólar y no una recesión al uso como ciertos expertos vienen augurando.

Para evitarlo, EEUU necesita contener su abultada deuda recurriendo a una mayor capacidad de intercambios. La solución pasa entonces por recuperar la competitividad de su economía -una de las medidas podría ser la devaluación de la moneda- y el saneamiento de sus finanzas públicas Quizás por ello el mercado está dando tanta importancia a los acuerdos alcanzados con sus socios comerciales del G20 y especialmente de las negociaciones de un nuevo tratado con China. Relaciones que deberían ir destinadas a rebajar su gigantesco déficit.

El problema es que en esta partida hay que contar también con los intereses de China, cuya economía está perdiendo fuelle. La segunda potencia económica del mundo tiene en la manga dos ases que estaría dispuesta a utilizar como la posible devaluación de su moneda o su elevada posición en bonos norteamericanos. Cartas que debe jugar con cabeza y sin faroles si no quiere que se vuelvan en su contra, pero a las que la administración Trump debe prestar máxima atención.

En este tablero de juego, las posibilidades de una caída del dólar son elevadas, aunque en general el mercado está apostando por todo lo contrario. Hay incluso quien anticipa un acercamiento hacia posiciones de paridad con el euro en los próximos meses.

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