Buenos y malos alumnos diez años des­pués de la crisis

España debe tres veces lo que produce

Familias y em­presas re­du­jeron su deuda en 632.000 mi­llo­nes, pero las ad­mi­nis­tra­ciones la au­men­taron en 830.000 mi­llones

Deuda pública
Deuda pública

Este país no tiene arre­glo. Diez años des­pués de la mayor crisis de la his­to­ria, el saldo no puede ser más preo­cu­pante. España arrastra una hi­po­teca fa­bu­losa. Debe nada más y nada menos que lo que pro­du­ciría en tres años. Empresas y fa­mi­lias han rea­li­zado un es­fuerzo casi ti­tá­nico para re­ducir su en­deu­da­miento. Pero la res­puesta de las ad­mi­nis­tra­ciones pú­blicas ha echado por tierra todo este sa­cri­fi­cio, al in­cre­mentar su deuda en 832.000 mi­llones de eu­ros. ¿Estamos pre­pa­rados para la pró­xima re­ce­sión?

Nunca digas nunca jamás. España se encuentra hoy más endeudada que hace diez años, cuando el estallido de la burbuja inmobiliaria autóctona coincidió con la crisis financiera mundial. La receta de todos los economistas entonces era prusiana: había sido una crisis de excesivo endeudamiento y empresas y familias debían apretarse el cinturón. Lo que no se había calibrado en toda su dimensión fue el formidable endeudamiento que debieron acometer las administraciones públicas, especialmente el Estado.

Fue una crisis larga. Todos lo sabían. Pero el balance resulta incómodo. Sobre todo en tiempos en los que se anuncia un cambio en la política monetaria y un encarecimiento del precio del dinero en los próximos ejercicios.

Desde el año 2008, la limpieza en los balances del sector privado ha sido muy importante. Las empresas han reducido su endeudamiento en 428.412 millones de euros desde el cierre de ese año hasta julio del presente ejercicio.

Las familias no han ido a la zaga. Las ejecuciones por impago se han combinado con la reducción del saldo de crédito por amortización de operaciones mientras los nuevos préstamos no llegaban ni por asomo a la cifra de vencimientos de los créditos hipotecarios. En total, los hogares han reducido su deuda en 204.000 millones de euros en estos diez años.

Deuda forzosa

Frente a este esfuerzo por parte del sector privado, las administraciones, fundamentalmente el Estado, no han tenido más remedio que hipotecarse para hacer frente a la que se le venía encima. Las crisis producen un efecto desestabilizador en el balance de lo público, porque el alza del desempleo conduce a un doble efecto de caída de ingresos, al tiempo que las prestaciones incrementan el gasto.

Es probable que la megalomanía de algunos personajes haya inflado aún más el alza de este endeudamiento con proyectos faraónicos que no conducían a ningún lugar. Lo cierto es que las administraciones han aumentado su deuda en 832.800 millones de euros.

El saldo final de la crisis es un alza global de la deuda de los agentes de la economía en 211.219 millones de euros, hasta un total de 2,758 billones de euros. Al cierre del mes de julio de este año, las administraciones tienen un endeudamiento de 1,162 billones de euros, las empresas han reducido el suyo hasta los 878.206 millones y las familias lo han situado en 706.889 millones.

Artículos relacionados