DESDE EL PARQUET

Rovi, inversión de futuro

La for­ta­leza de sus prin­ci­pales desa­rro­llos, con buenas pers­pec­tivas de ven­tas, sigue siendo el prin­cipal aval de Rovi para man­tener su ten­dencia al­cista en un mer­cado azo­tado por las in­cer­ti­dum­bres.

A ello se suma las grandes esperanzas depositadas en el desarrollo de Resperidona, ya en fase III y con muy buenas sensaciones.

Las investigaciones de este nuevo fármaco, sin embargo, está demandando un fuerte esfuerzo inversor por parte de la compañía, lo que junto a las inversiones para la apertura de filiales con el fin de impulsar la comercialización de la exoparina en los principales países de Europa, se ha dejado sentir en sus cifras de Ebitda durante el primer trimestre.

Una costosa siembra que los operadores consideran que traerá una muy buena cosecha a medio plazo, pues ayudará al laboratorio a consolidar su favorable posición en un entorno muy competitivo. Aprovechando además la positiva aportación de sus principales fármacos que le permiten mantener una alta capacidad de generación de caja para continuar financiando el crecimiento orgánico de la compañía y a estar atento a todas aquellas oportunidades que surjan.

En este sentido, en los patios de operaciones se viene especulando hace tiempo con posibles compras del grupo para impulsar su negocio. Algo que se recoge además en las cuentas del grupo al cierre del primer semestre.

El beneficio experimentó una caída del 52%, hasta los 7,6 millones de euros debido al impacto de los gastos no recurrentes. Y buena parte de estos gastos estaban vinculados con el estudio y análisis de potenciales operaciones corporativas.

A la espera de un hipotético pelotazo con alguno de sus nuevas investigaciones, el crecimiento inorgánico es la principal opción del grupo, según los operadores, para mantener el interés del mercado y la progresiva tendencia alcista que viene desarrollando en los últimos seis años.

Para ello cuenta con un nivel de apalancamiento bastante razonable tras recortar su deuda neta en cerca de cinco millones de euros en el primer semestre hasta dejarla en poco más de 38 millones de euros. Un tercio de esta deuda, además, es con organismos oficiales y a interés cero.

Una situación bastante satisfactoria que explica por qué la cotización de la compañía se mantiene muy cerca de sus máximos absolutos, logrados el año pasado en 17,46 euros, con una revalorización este año del 8%, pese a las turbulencias que están pesando sobre el conjunto del mercado.

Después de un período de consolidación de posiciones, todo apunta a que el valor buscará en las próximas semanas atacar esa zona de máximos con altas posibilidades de superarla a poco que el mercado acompañe y la compañía siga ofreciendo buenas noticias en cuanto a la evolución de su negocio.

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