El CEO de CaixaBank re­chaza un im­puesto es­pe­cí­fico que afec­taría al pre­su­puesto de su fun­da­ción

Gortázar lamenta el fin del modelo de cajas por la merma de la obra social

Torres Villa (BBVA) sobre Turquía: la "situación es bas­tante crí­tica en el país"

Gonzalo Gortazar, nuevo Consejero Delegado de Caixabank
Gonzalo Gortázar, CaixaBank.

El con­se­jero de­le­gado de CaixaBank, Gonzalo Gortázar, ha re­co­no­cido su pesar por la des­apa­ri­ción del mo­delo de cajas de aho­rros ya que ha su­puesto una merma con­si­de­rable de lo que se des­ti­naba por el sector a Obra Social. Con más de 500 mi­llones por parte de la Fundación La Caixa, su con­tri­bu­ción es casi dos ter­cios de lo que se des­tina en la ac­tua­li­dad, pero po­dría re­du­cirse si se aplica un im­puesto es­pe­cial a la banca. El cambio de su sede a Valencia fue, en su opi­nión, la de­ci­sión co­rrecta.

Por su parte, y en relación a Turquía, el número dos del BBVA , Torres Villa, ha admitido que aunque el riesgo está acotado la "situación es bastante crítica en el país". A ese riesgo se suma el que tienen por filial en Argentina, aunque Torres Vila descarta impactos significativos en la cuenta de resultados de su grupo.

La desaparición del modelo de cajas de ahorros no sólo ha repercutido en un menor número de entidades y en unas redes de oficinas más escasas y con menor vinculación territorial. También ha afectado a la obra social que desarrollaban estas entidades, por lo que el consejero delegado de CaixaBank , en su declaración anterior, ha considerado que es "una pena la desaparición del sistema".

Antes del estallido de la crisis, la obra social del conjunto de las cajas de ahorros ascendía a unos 2.000 millones de euros, según Gonzalo Gortázar. En la actualidad esa partida se sitúa en torno a los 700 millones, de los que 520 millones corresponden a la aportación que hace la Fundación La Caixa.

Gorzátar ha recordado, durante su comparecencia en el Congreso de los Diputados, que toda esa labor social ha sido "capitaneada" por Isidro Fainé, el expresidente de CaixaBank y aún al frente de la fundación, y por la importancia de las distintas actividades que financian considera injusto e inoportuno un impuesto a la banca, ya que mermaría su presupuesto para obra social.

Eso sí, el consejero delegado de CaixaBank rechaza que la modificación de la ley de cajas, bajo el Gobierno del socialista Rodríguez Zapatero y con Fainé al frente de la CECA (la patronal de las cajas), fuese la puntilla para el modelo del sector de ahorro en España.

Según Gortázar, la desaparición de un buen número de cajas fue inevitable por la mala gestión de algunas de ellas y por el grado de concentración que algunas acometieron para tener más tamaño, aunque al mismo tiempo también incrementaron los problemas que ya sufrían por separado. Sobre todo, de solvencia.

Pérdida de confianza

El consejero delegado de CaixaBank, como en la jornada anterior ocurrió con su homólogo en Banco Sabadell, también tuvo que responder varias preguntas sobre el cambio de su sede social y fiscal a Valencia en octubre de 2017 ante la deriva independentista que se vivía en Cataluña.

Gonzalo Gortázar ha afirmado que dicho cambio se adoptó "por motivos estrictamente profesionales" y ha negado cualquier "influencia política" en ese traslado. "Se quebró la confianza de los clientes en el banco. Era la decisión correcta para revertir las salidas de depósitos", ha argumentado.

Respecto a la resolución del Banco Popular, Gortázar ha pedido que el banco comprador (en este caso el Santander) no deba responder por los errores del pasado de la entidad intervenida, ya que ante un nuevo caso se provocaría la ausencia de cualquier postor. Y en este sentido se ha mostrado muy claro al afirmar que "aún quedan entidades débiles" en el sector bancario español.

Pese al alto grado de concentración alcanzado durante los últimos años, el consejero delegado de CaixaBank descarta que se haya producido una merma de competitividad y de exclusión financiera. En este sentido, ha recordado que su banco cuenta con la red de oficinas más extensa (algo menos de 5.000) y que la sucursal es una pieza clave para atender a aquellas personas que buscan un trato personal y no se manejan con las nuevas tecnologías.

Discurso digital

Como no podía ser de otra manera, el consejero delegado del BBVA, Carlos Torres Villa, ha centrado su comparecencia ante la comisión del Congreso de los Diputados en la revolución digital que tanto ha marcado a su grupo y tanto ha ocupado a su presidente Francisco González (FG).

Los diputados de todo el arco parlamentario han pasado por alto cómo el BBVA de FG se quedó al margen de participar en la creación de la Sareb o el banco malo, así cómo no entraron en el capital de Bankia cuando se decidió la salida a Bolsa de la entidad que por aquel entonces presidía Rodrigo Rato.

El consejero delegado de BBVA ha cuantificado en unos 2.151 millones de euros su contribución a la resolución del sector bancario español, por sus aportaciones al Fondo de Garantía de Depósitos (FGD) y el Fondo Único de Resolución (FUR), más las operaciones por las que integraron Unnim y Catalunya Banc, los dos grupos creados por la fusión de distintas cajas catalanas.

Torres Vila ha justificado su falta de apetito por quedarse con el Banco Popular tanto por la falta de información suficiente como por la abultada cartera inmobiliaria que no encajaba en su estrategia.

Sobre Turquía, el número dos del BBVA considera que el riesgo está acotado aunque la "situación es bastante crítica en el país". A ese riesgo se suma el que tienen por filial en Argentina, aunque Torres Vila descarta impactos significativos en la cuenta de resultados de su grupo.

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