ANÁLISIS

La exportación resiste pero el déficit no para de crecer

Exportaciones
Exportaciones

De las ex­por­ta­ciones es­pañolas po­demos decir como res­pondió Sancho a Don Quijote cuando le pre­guntó sobre la con­di­ción de su mu­jer: “No es mala; es buena, pero no tan buena como yo qui­sie­ra”. La ex­por­ta­ción re­sistió en julio y aunque se im­porta me­nos, se paga más. Es de­cir, más dé­ficit co­mer­cial.

El valor de la exportaciones en julio registra un nuevo récord con un incremento interanual del 9,8%, que se repite también cuando se suman las exportaciones de los siete primeros meses del año, un 3,8% superiores a las del mismo período de 2017, que también fueron récord. Las exportaciones se comportan bien pero no tan bien como las importaciones, que entre enero y julio crecieron un 6,7%.

Estos avances desiguales, unidos al menor valor de las exportaciones sobre las importaciones, ha disparado el déficit comercial en un 35% respecto a enero-julio 2017.

El saldo negativo energético es el principal responsable de este incremento del déficit total. En efecto, 13.300 millones de euros en el renglón energético y un déficit total de 17.800 millones de euros. El resto de 3.400 millones de euros corresponde esta vez al déficit no energético, que en los siete primeros meses de 2017 había registrado un superávit de 87,6 millones de euros.

Los excedentes comerciales con la Eurozona y la UE han descendido en 2018 en tanto que el déficit con los países no comunitarios se ha incrementado hasta 27.800 millones de euros entre enero y julio de 2018; es decir, 10.000 millones más que el déficit comercial total de España. China como principal protagonista, seguido esta vez, de los productores de petróleo.

En la comparación con otras áreas geográficas, el incremento en las exportaciones españolas en los siete primeros meses de 2018, un 3,8%, es inferior al avance registrado por la Eurozona y la UE, un incremento del 4,9% en los dos casos. Sin embargo, por el lado de las importaciones el incremento registrado por España, 6,2%, supera al de la Eurozona, 5,7%, y al de la UE-28, 5,3%.

Vaya con el petróleo

En el desglose de las importaciones entre productos no energéticos y energéticos se observa cómo mientras las primeras se incrementaron en un 5,2% las energéticas lo hicieron en unos 12,2% arrastradas por una subida de precios del 14,4% pese a una reducción de las cantidades del 2%.

Se importa menos y se paga más. La relación de intercambio de los precios entre las importaciones y las exportaciones se deteriora. Un barril de crudo exige más naranjas o más repuestos para los automóviles. El viento de popa que empujó las buenas cifras del comercio exterior ha rolado y ahora viene por la proa.

Las perspectivas inmediatas no son halagüeñas; el lunes, el barril del petróleo se cotizaba por encima de los 81 dólares, el más elevado de los últimos 4 años. Los grandes productores, Rusia y Arabia Saudita, así como sus aliados de dentro y de fuera del cártel, manifiestan que no incrementarán la extracción de crudos.

Un reclamo, por parte de Trump al cártel de la OPEP que traiga más hidrocarburos con el propósito de que bajen los precios cuando los consumidores norteamericanos reposten en las estaciones de servicios antes de que emitan sus votos el próximo noviembre.

Compras y fusiones

Ni estos vaivenes en los precios ni las amenazas proteccionistas están impidiendo, por otro lado que entre las dos orillas del atlántico se disparen las fusiones y comprar de compañías.

¿Invasión norteamericana: COMCAST adquiere la británica SKY en tanto que Michael Kors ofrece 2.000 millones de dólares por Versace? En lo que va de año las fusiones y adquisiciones han alcanzado la increíble cifra de 3,24 billones (trillions) de dólares, es decir un 40% más que lo registrado en el mismo período de 2017.

Gobierno, in albis

El comercio exterior de España flaquea sin que curiosamente haya entrado en el orden del día de la clase política. Incluso todavía está por desvelar quién está a favor y en contra de la globalización. No parece que Podemos ni tampoco el PP la vean con buenos ojos. El PSOE de Pedro Sánchez y sin duda sus respetables barones, estarían más bien en el campo de globalización y de la máxima fidelidad tanto económica como política con lo que representa la Eurozona y la Unión Europea.

Ahora bien, en tanto se definen las posiciones lo que sí es urgente, urgentísimo, es replantearse la Administración económica y comercial. La Secretaría de Estado de Comercio adscrita a un ministerio sin proyección internacional como el de Industria es sencillamente una auto-renuncia.

Otro ejemplo de la improvisación y la fatídica manía de reorganizaciones administrativas de espaldas al mundo real. Incluso hasta el propio ministro Borrell lanza la idea de cambiar la cara de la Marca España por España Global. Una propuesta que sólo sirve para restar competencias a los Ministerios de Economía y Asuntos Exteriores, qué, por otro lado, tendrían que mejorar su cooperación.

Los profesionales y sus instituciones, CESCE o ICEX, desconcertados y más atentos a las iniciativas de los nuevos políticos que a la defensa de sus prioridades. ¿Qué órgano de la Administración o quién en el gobierno tiene algo que decir sobre el descomunal déficit con China?.

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