Meliá cae a mí­nimos del año y NH se con­gela en el precio de la OPA de Minor

Las hoteleras se ‘comen’ el rally bursátil por la caída de la ocupación

Los in­ver­sores toman una ac­titud de­fen­siva a la es­pera de los datos de agosto

Hoteles Madrid
Hoteles Madrid

Los datos de ocu­pa­ción ho­te­lera del mes de agosto son aún más de­cep­cio­nantes que los de ju­lio, cuando la ocu­pa­ción cayó un 2,4%. Las ci­fras del mes de va­ca­ciones por ex­ce­lencia han con­fir­mado la de­bi­lidad de unos datos claves para el sector ho­te­lero en par­ti­cular y para el con­junto de la eco­nomía es­pañola en ge­ne­ral. Las per­noc­ta­ciones ca­yeron un 0,56% en el oc­tavo mes del año. Es la pri­mera caída en un mes de agosto desde el año 2012.

En realidad, los dos meses de mayor afluencia de turistas del año no han hecho sino dar continuidad a lo que ya se había venido observando durante la primera mitad del año. En el primer semestre, la ocupación se situó en el 56%, un 1% menos poniendo punto y final a cinco años consecutivos de crecimiento.

Las cifras no son dramáticas si se tiene en cuenta que España viene de un máximo histórico de casi 82 millones de turistas extranjeros el año pasado, pero sí advierten de un cambio de tendencia como demuestra que ya van tres meses consecutivos de descensos de las pernoctaciones. . “Que el mes de vacaciones por excelencia haya seguido en la misma línea de desaceleración era lo esperado. Estoy de acuerdo en que las cifras no son alarmantes y en que la caída es de momento suave, pero los mercados descuentan expectativas. Y la realidad es que ya hay mercados más baratos que España a los que están acudiendo de forma masiva los turistas de los dos grandes mercados turísticos, Reino Unido y Alemania. Parece claro que España tendrá que ceder una parte de la tarta aún más amplia”, señala el analista de una gran firma nacional.

Más allá de la ola de calor, importa que otros mercados mediterráneos se están recuperando de la mano del desplome del tipo de cambio de sus divisas (un ejemplo muy ilustrativo es Turquía) y atraen a los turitas británicos y alemanes, los grandes clientes de los principales destinos turísticos europeos. Algunas cifras son especialmente preocupantes: las pernoctaciones de los alemanes han caído más de un 11% respecto a agosto del año pasado, mientras que las de los británicos lo hacen un 4% menos que en los ocho primeros meses del año pasado.

El nuevo escenario que se dibuja a medio plazo se está desplazando a buena velocidad a las empresas cotizadas, y muy especialmente a Meliá. La compañía ha caído en bolsa hasta los niveles más bajos en más de dos años (julio de 2016) en un proceso que ha cogido velocidad en los últimos tres meses, justo desde que las cifras de ocupación ofrecieron los primeros signos de debilidad. La acción de Meliá ha perdido el nivel de los 10 euros y arrastra pérdidas del 15% en lo que va de año.

Por supuesto que no toda la caída acumulada es achacable a las últimas estadísticas. Han pesado también los huracanes, la inestabilidad política en Cataluña (que tuvo un gran impacto en los resultados de 2017) o, claro está, el efecto divisa negativo provocado por la debilidad del dólar. Pero también es innegable el impacto de la desaceleración turistica en España, un mercado que supone algo más del 50% de los ingresos del grupo. Una situación que están destacando los grandes bancos de inversión internacionales y que está sembrando dudas entre los grandes fondos.

La depresión bursátil de Meliá no se traslada a la cotización de la otra gran cadena hotelera cotizada, NH, congelada en bolsa en el precio de la oferta pública de adquisición (OPA) lanzada por Minor a 6,3 euros por acción y todavía pendiente de la aprobación del supervisor bursátil. El mercado da por hecho que la operación saldará adelante, ya que el grupo tailandés ya tiene el 46% del español. Su objetivo es llegar a controlar entre un 51% y un 55%. Por lo tanto, la acción de NH está sostenida de forma hasta cierto punto artificial en niveles en cualquier caso por debajo de los máximos de 6,7 euros firmados en julio.

Por entonces, el mercado especulaba con que la cadena Hyatt pudiera lanzar una oferta competidora a la de Minor que luego no se ha concretado. Mientras, analistas e inversores toman una actitud muy defensiva (la mayor en muchos años) con las hoteleras cotizadas en un escenario de desaceleración cada vez más evidente que tienen como primer efecto que el sector se ha comido la reacción bursátil de los últimos días. Confirmado que el mercado turístico español ha tocado techo, ahora la cuestión es el volumen de un retroceso todavía incipiente.

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