El sector se pre­para para ter­minar otro buen año, pero las re­glas del juego están cam­biando

La debilidad bursátil y el frenazo económico cuestionan otro año récord del capital riesgo

Todavía no hay preo­cu­pa­ción pero sí un cierto res­quemor por el ritmo de los acon­te­ci­mientos

capital riesgo
Capital riesgo.

Tras un 2017 ex­tra­or­di­nario en el que se ba­tieron todos los ré­cord con 4.900 mi­llones de in­ver­sión, las firmas de ca­pital riesgo se en­frentan al tramo final de 2018 con un es­ce­nario algo más in­cierto. Las pri­meros in­di­cios de des­ace­le­ra­ción eco­nó­mica, la subida de tipos en la Euzona a partir del ve­rano de 2019 y las bajas va­lo­ra­ciones en bolsa cues­tionan que un sector muy sano y con el zu­rrón car­gado de li­quidez pueda batir sus pro­pios nú­me­ros.

Las cifras del primer semestre ya apuntaban cierta ralentización en el ritmo de inversiones, que se redujo en torno a un 5%. Una cifra no demasiado preocupante si se tiene en cuenta que la comparación es con un máximo histórico, pero que sí indica que algo está cambiando en la percepción de los vendedores. Máxime después de un año de bolsa decepcionante en el que han caído las valoraciones de todos los sectores representados en el parqué.

"Muchos vendedores miran a la bolsa a la hora de hacer números. El hecho de que el Ibex 35 haya caído hasta niveles de diciembre de 2016 durante el mes de septiembre ha enfriado los ánimos de algunos. Los que no tienen prisa por vender porque les va bien o muy bien y no tienes problemas financieros, esperarán a que las valoraciones repunten de nuevo. Esto puede retrasar el cierre de algunas operaciones", señalan fuentes del sector.

Finalizado el verano, otro factor clave, quizá el más importante, se ha sumado al grupo de los que pueden frenar al capital riesgo en el último tercio del año. Se trata de los primeros indicios de ralentización económica, que coinciden en los últimos datos de empleo, turismo o consumo. A la espera de que se confirme si es una simple ralentización o algo más, lo que parece claro es que la economía española no crecera al menos un 3% interanual trimestre a trimestre como viene haciendo desde 2015.

Los analistas hablan ahora de crecimientos entre el 2,6% y el 2,8% para este año que se reducirían sensiblemente en 2019. Por lo tanto, se empieza a deteriorar el escenario idílico con el que el capital riesgo había gestionado su particular resurrección de los últimos años, en un escenario de tipos cero en la Eurozona que también tiene fecha de caducidad. Si el precio del dinero abandona el 0%, el capital riesgo volverá a sentir el impecto de la competencia de otros activos.

En el sector todavía no hay preocupación, pero sí un cierto resquemor por el ritmo de los acontecimientos. El cambio de condiciones en el mercado coge a las grandes firmas nacionales con el zurrón bien cargado de liquidez tras unos años extraordinarios también en términos de captación de fondos. "Hay mucho dinero y por lo tanto también mucha presión para comprar. Eso es bueno para los posibles compradores, pero el problema es llegar a valoraciones sensatas y buenas para los partes", aseguran en una firma nacional.

Cuando empezó el año, la patronal del sector confiaba en que 2018 sería un año "igual de bueno" que 2017 para la inversión en capital riesgo porque el interés por España seguía en todo lo alto. Pero por entonces el BCE no había puesto fecha a las primeras subidas de tipos en Europa y el Ibex acababa de cerrar el año con una subida del 7,4%. Ahora pierde cerca de un 7% con muchos de los valores estrella del mercado en apuros. Aunque el capital riesgo cerrará un nuevo buen año, le están cambiando las reglas del juego.

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