DESDE EL PARQUET

Azkoyen, más dudas que optimismo

Los con­si­de­ra­bles e in­sis­tentes es­fuerzos de di­ver­si­fi­ca­ción geo­grá­fica e in­no­va­ción de pro­ductos rea­li­zados en los úl­timos meses por parte de Azkoyen poco a poco se em­piezan a notar en sus cuen­tas.

No en vano, más de tres cuartas partes de sus ventas proceden del mercado de la Unión Europea, de las cuales el 18,1% se sitúan en España. El 6% restante procede de otros países, lo que pone de manifiesto el carácter internacional del grupo.

De este modo, el grupo industrial de máquinas expendedoras y medios de pago logró un crecimiento del 13,7% en su beneficio, hasta los 6,3 millones de euros, pese a que la cifra de negocios, 68,5 millones de euros apenas registró una mejora del 0,8%.

Para el conjunto del ejercicio 2018 y en conformidad con los planes en curso, Azkoyen espera un moderado incremento de los ingresos por ventas y un Ebitda ligeramente superior al de cierre de 2017, con determinados incrementos de gastos fijos, principalmente comerciales y de I+D. El grupo industrial ha reiterado así su compromiso en impulsar las ventas y la innovación, manteniendo a su vez la eficiencia de sus operaciones y el control de los gastos.

Todo ello dependerá en buena medida de los efectos que pueda tener la guerra arancelaria en los costes de su materia prima. Y las perspectivas en este sentido no pueden ser muy optimistas respecto a la división de máquinas expendedoras, lastrada ya de por sí por la negativa evolución de sus máquinas de tabaco. Otro hándicap al que tendrá que hacer frente el grupo será el impacto negativo del Brexit.

Un futuro cargado de riesgos que mantiene su cotización en tierra de nadie. Las acciones de Azkoyen se mueven en los mismos precios de principio de año en una desesperante tendencia lateral en torno a los 8 euros, de la que no tiene pinta de poder salir en el corto y medio plazo.

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