Los in­ver­sores exigen ahora tipos más altos en un en­torno de in­cer­ti­dumbre geo­po­lí­tica

Las empresas resucitan el mercado de emisiones con tipos caros y menor demanda

En línea con lo ocu­rrido en la úl­tima subasta de bonos del Tesoro a cinco, diez y treinta años

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Emisiones más caras.

Tras el largo pa­rén­tesis del ve­rano, las em­presas es­pañoles han vuelto a los mer­cados de renta fija. El primer test sobre el ape­tito de los in­ver­sores se ha sal­dado con un sabor agri­dulce. Por una parte, el mer­cado sigue abierto para los grandes trans­atlán­ticos na­cio­na­les. Pero, por otro, éstos han po­dido com­probar cómo crecen las exi­gen­cias de los in­ver­so­res. En ge­ne­ral, y con solo unas pocas ex­cep­cio­nes, los tí­tulos se han co­lo­cado a pre­cios más altos y la de­manda ha sido me­nor.

Han sido los valores financieros los que han abierto el fuego con colocaciones por un importe superior a los 3.000 millones de euros. Y todas ellas han seguido el mismo guión. Bankia ha asumido un cupón del 6,375% a cambio de emitir esta semana bonos perpetuos contingentes convertibles, más conocidos como ‘cocos’, por valor de 500 millones de euros. La sobredemanda de la fue de 2.800 millones de euros. Unas cifras aceptables, pero que indican cierto cambio de tendencia.

Fue en julio de 201T cuando la entidad que preside José Ignacio Gorigolzarri colocó su primera emisión de ‘cocos’. Entonces fueron 750 millones de euros con un cupón del 6,00% y una demanda de 3.800 millones. Santander, que ha colocado este mes 500 millones de libras en bonos senior no preferentes, vio como la demanda no superaba las 1,5 veces, mientras que el pasado mes de abril la sobredemanda de su emisión anterior de deuda senior en dólares superó de largo las 3,5 veces.

Y antes, a finales de agosto, Mapfre no superó las 1,4 veces de sobredemanda en su emisión de deuda subordinada por 700 millones de euros. Por su parte, Sabadell se quedó en un discreto 1,3% en su bono senior. Cifras muy lejanas a las que lucían la pasada primavera, antes del estallido de la crisis italiana y de un verano muy caliente por el estallido de Turquía y los problemas de los mercados emergentes que han puesto en guardia a los inversores internacionales.

Fuera del sector financiero, la historia se repite aunque con importantes matices. Por ejemplo, Telefónica emitió la semana pasada 1.000 millones de euros en bonos con vencimiento en septiembre de 2025 con un cupón del 1,495%, por encima del 1,447% al que colocó la misma cantidad en enero con vencimiento en nueve años. Pero, en el caso de la operadora, la sobredemanda fue de 2,6 veces, claramente superior a la de las empresas financieras.

“Hay que tomar nota de lo que está pasando. Los precios a los que emiten las empresas españolas son todavía aceptables, pero están muy lejos de ser el chollo que eran hasta la pasada primavera. Italia, Turquía y las tensiones políticas en Cataluña imponen unas nuevas reglas del juego. La incertidumbre ha crecido mucho en las últimas semanas y los inversores no están dispuestos a aceptar cualquier precio”, señalan en la mesa de tesorería de un gran banco español.

Los expertos creen que a corto plazo no cambiará mucho el escenario y apuestan porque las empresas españolas adelantarán sus emisiones para evitar el riesgo de que los precios se sigan tensionando. Especialmente los bancos, donde se está detectando una rebaja mayor de la demanda. La debilidad de las peticiones de títulos se ha trasladado también a la última subasta de bonos del Tesoro, que tuvo que rebajar desde los 5.750 hasta los 4.920 millones de euros sus pretensiones de colocación.

El Tesoro se vio obligado a subir el tipo de los bonos a cinco años hasta el 0,42% desde el 0,37% anterior, el de los 10 años desde el 1,439% hasta el 1,456% y el de los títulos a 30 años desde el 2,24% hasta el 2,60%. Pero lo más relevante fue una reducción de la demanda que deja bien a las claras que hay que rascarse el bolsillo para colocar. De momento, se acabó el chollo para el Estado y las empresas.

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