La for­ta­leza de la re­cu­pe­ra­ción es clave para man­tener sus planes de ne­gocio

Las promotoras pagan en bolsa la ralentización económica

Cotizan en mí­nimos del año o muy cerca de ellos tras un 2108 de­cep­cio­nante en los mer­cados

Metrovacesa
Metrovacesa

Las tres grandes pro­mo­toras co­ti­za­das, Metrovacesa, Aedas y Neinor, han em­pe­zado el úl­timo tercio del año con nuevos epi­so­dios de de­bi­lidad en bolsa. Las dos pri­meras han mar­cado los mí­nimos del año este mes de sep­tiem­bre, mien­tras que Neinor está muy cerca otra vez del suelo que marcó la pa­sada pri­ma­vera tras un ‘profit war­ning’ to­tal­mente ines­pe­rado. Si no cam­bian las cosas muy drás­ti­ca­mente, van a ter­minar por firmar un año muy de­cep­cio­nante en los mer­ca­dos.

La última en llegar, Metrovacesa, acumula una caída cercana al 30% respecto a los 16,5 euros a los que se estrenó en el parqué. Desde entonces, ha dejado un saldo muy negativo a los inversores institucionales que entraron en la oferta pública de venta. La operación, que valoraba la compañía en 2.500 millones de euros, ha confirmado las dudas de los que dudaban de que el descuento del 7% sobre el valor neto de los activos (NAV) del grupo fuera suficiente.

Neinor también baja más de 15% en lo que va de año y Aedas se acerca ya al 10%. En la práctica, y en mayor o menor medida, las tres compañías están pagando las dudas crecientes sobre la capacidad de las empresas para poner en el mercado el volumen de viviendas previstas en su plan de negocio. Planes por otra parte agresivos que muchos inversores acogieron con reservas. De momento, el comportamiento en bolsa del trío está dando la razón a los escépticos.

Para las promotoras de viviendas, el ejercicio 2018 entra en el tercio final con problemas crecientes. Y no son menores. A las dudas sobre el cumplimiento de los objetivos de construcción de viviendas y de entregas se suma ahora un elemento con un enorme poder desestabilizador. Se trata de los crecientes indicios de ralentización del ritmo de crecimiento de la economía española, del que ya venían advirtiendo varios prestigiosos departamentos de análisis en los últimos tiempos.

Algunos de los elementos que habían permitido al PIB español marcar las diferencias en Europa en los últimos años empiezan a perder vigor. Entre ellos uno tan importante como las cifras de turismo. La caída interanual de casi el 5% en la cifra de llegada de turistas a España en julio, el frenazo de las exportaciones o la desaceleración del consumo de los hogares son algunas de los indicadores de que algo están cambiando en una economía española que hasta viajaba con el viento de cola.

“Los datos que vamos conociendo no son buenos para ningún sector, pero a ninguno afecta más que al inmobiliario. Creo que las nuevas promotoras que han llegado al mercado ligan su suerte a un crecimiento económico en España sostenido superior al 3%. Y eso ahora está en duda. No estamos viendo un giro dramático de las grandes cifras macro, pero sí suficiente como para poner en duda la reacción de las promotoras en Bolsa. Si no lo han hecho bien hasta ahora, ¿qué puede pasar con la economía a la contra”, señala un analista del sector.

A la espera de nuevas cifras que corroboren o no la desaceleración, las tres promotoras cotizan lejos o en algunos casos muy lejos de los precios a los que han salido a bolsa en el último año. Y su valor de mercado conjunto ha caído hasta los4.300 millones de euros. Una cifra muy pobre para un sector que aspiraba a un recibimiento a lo grande en el mercado de valores. Todavía en fase de despegue de sus planes de negocio, empiezan a chocar con su enemigo más temido. Por si acaso, los grandes fondos han tomado ya la postura más defensiva posible.

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