Monitor de Innovación

Prepara un motor de bús­queda adap­tado a las prohi­bi­ciones del Gobierno

Google dobla la cerviz ante la censura china

Empleados del gi­gante de Internet mues­tran su des­con­tento y opo­si­ción al pro­yecto

Google, Facebook y Apple
Google, Facebook y Apple

Entre la li­bertad y los ne­go­cios, hay un tre­cho. El gi­gante Google está pla­neando re­gresar a China, pero para volver a operar en el seno del Gran Dragón tendrá que bajar la cer­viz: según un in­forme de 'The Intercept', del que se ha hecho eco la prensa in­ter­na­cio­nal, la com­pañía es­ta­dou­ni­dense está pre­pa­rando una ver­sión de su bus­cador adap­tada a la cen­sura que im­pera en el país asiá­tico.

En 2010, la cúpula de Google, harta de las cortapisas y los cibersabotajes del Gobierno chino, decidió cortar con Pekín y eliminar su motor de búsquedas por Internet en todo el estado. Desde entonces, sus servicios no han estado disponibles en el país más poblado del mundo, una sensible pérdida económica que, a lo que parece, no seguirán permitiéndose.

En la actualidad, la conocida como 'Gran Cibermuralla', bloquea el acceso de los internautas del gigante asiático no sólo a Google, sino también a aplicaciones ultraglobalizadas como Facebook o Youtube. En algunos casos, estos programas tienen su propia versión china, sometida a las prohibiciones y coerciones del régimen.

El proyecto, que ya habría sido presentado a las autoridades chinas -en concreto, a la llamada 'Administración del Ciberespacio de China', el máximo regulador en este ámbito- y se encontraría pendiente de recibir de éstas el visto bueno, recibe el nombre de 'Dragonfly', cuya traducción al castellano es 'libélula'.

El ingenio llevaría implementadas una serie de funcionalidades que reconocerían de inmediato las palabras clave y las webs consideradas inadecuadas por los organismos de censura chinos. Si un usuario realiza una búsqueda hacia elementos o palabras prohibidas, recibirá un aviso automatizado.
Indignación Los medios también se han hecho eco del enfado que ha levantado el desarrollo de 'Dragonfly' no sólo en las organizaciones de defensa de los derechos humanos, sino también en la propia plantilla de Google, en la que no han sido pocas las voces discordantes.

De hecho, una vez conocido que la iniciativa había saltado a la luz pública, la empresa bloqueó el acceso de los empleados a los archivos del proyecto. La prensa internacional habla de "descontento", "furia" y "miedo" entre los empleados.

La plantilla de Google ya ha mostrado en otras ocasiones su oposición a la pragmática política del gigante de Internet. Recientemente, numerosos ingenieros de la compañía se negaron a que su trabajo fuese utilizado por el Pentágono, después de conocerse un contrato entre la compañía y la autoridad militar estadounidense.

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