Es la pes­ca­dilla que se muerde la cola: sin in­terés no hay em­presas y vi­ce­versa

El MAB necesita argumentos, más ideas y nueva gente

La ca­pi­ta­li­za­ción de las 41 em­presas co­ti­zadas apenas llega a 1.300 mi­llones

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Conforme pasa el tiempo, los bol­sistas van per­diendo cada vez más la fe en el Mercado Alternativo Bursátil (MAB). Es la pes­ca­dilla que se muerde la cola. Este mer­cado no tiene con­sis­tencia porque las em­presas que los con­forman no están te­niendo el re­co­rrido que se podía es­perar de ellas y a su vez las em­presas que co­tizan no des­pun­tan, salvo raras ex­cep­cio­nes, porque el mer­cado no ge­nera el su­fi­ciente in­terés entre los in­ver­so­res.

Según un informe de la firma de análisis Mabia, el valor en los parqués lleva años resintiéndose. La capitalización conjunta de las 41 compañías que cotizan en el MAB se situaba a principios del segundo semestre por debajo de los 1.300 millones de euros, mucho menos que hace seis años cuando estaba compuesto por la mitad de empresas.

En 2013, cuando este indicador contaba con 21 empresas, la capitalización conjunta del mercado rondaba los 1.700 millones de euros. Cifra que alcanzó su mejor momento en 2016 cuando se superaron los 2.150 millones de euros.

Para muchos, esta referencia tiene poca relevancia. Sin embargo, algunos operadores la ponen en valor al señalar que la evolución de las denominadas microempresas es clave para poder anticipar la evolución futura del conjunto de los mercados. Habitualmente estos valores son muy volátiles y sensibles a la situación financiera de los mercados donde se encuentran por lo que suelen reaccionar con especial intensidad tanto para lo bueno como para lo malo, dejando una estela clara y definida de la tendencia general.

Por este motivo, a estos operadores les preocupa la fuerte caída del orden del 18% que acumula en lo que va de ejercicio el índice MAB15, formado por los principales valores del segmento de empresas en crecimiento.

Pero esta profundidad de caída no es lo peor de todo. Lo que más preocupa es el constante deterioro mostrado a lo largo del primer semestre. Todos los meses se cerraron con una rentabilidad negativa a excepción de abril, donde el valor subió el 3,07%. Y los descensos más acusados además han sido en junio, con una caída del 5% y julio con unas pérdidas del 4,3%. La guinda a este oscuro panorama la pone su escaso volumen de negociación, también en mínimos, lo que refleja el desdén de los inversores por las empresas de este indicador. En la primera mitad del año apenas se han movido 76 millones de euros, lo que hace difícil que a final de año se acerque a los 200 millones, lo que contrasta con los más de 1.600 millones que se llegaron a negociar en 2014 antes del estallido de Gowex.

El problema es que tras el salto al mercado continuo de MásMóvil, la única que ha podido hacerlo, no hay ninguna otra empresa detrás capaz de recoger el testigo con capitalizaciones que raramente alcanzan los 100 millones de euros. Carbures, que estaba llamada a liderar este grupo, ha sido recientemente absorbida por Inypsa. Los analistas, sin embargo, descargan de culpa a este mercado y recuerdan que si ni siquiera tenemos un Ibex 35 decente, como podemos esperar que el resto del mercado esté a la altura.

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