Las au­to­ri­dades res­pon­sa­bles se ven in­ca­paces de re­gular una oferta dis­pa­rada y en negro

La vivienda turística revienta el mercado del alquiler en España

La falta de obra nueva y el au­mento del tu­rismo crea una búr­buja sin pre­ce­dentes

Turismo de calidad
Turismo sin calidad.

El au­mento ver­ti­gi­noso de vi­viendas tu­rís­ticas en Espeña (pero sobre todo en Andalucía) -según datos de las vi­viendas cen­sadas en la Consejería de Turismo de la Junta de Andalucía, un 89% res­pecto a mayo del año pa­sado, con un 75 % más de pla­zas-, ha re­ven­tado el mer­cado del al­quiler en toda la geo­grafía es­pañola, y ha de­jado muy preo­cu­pado al mer­cado ho­te­lero, así como a la so­ciedad de usua­rios que vive en pisos al­qui­la­dos.

Gran parte de la subida que está soportando la vivienda en las grandes ciudades y sobre todo en Andalucía, se debe al arrendamiento con fines turísticos y a la falta de obra nueva. Estos dos elementos, han convertido este sector en un nuevo mercado especulativo, que de hecho, está provocando que el precio de la vivienda se dispare.

El impacto de este tipo de modalidad se ve reflejado en hechos como que el pasado mes de Abril las pernoctaciones hoteleras bajaron en Andalucía un 7,9% menos que en el mismo periodo 2017, registrando 4.407.973 pernoctaciones frente a las 4.7987.905 del pasado año.

En estos momentos están registradas oficialmente ante la Junta 37.000 viviendas turísticas, si bien la Federación Andaluza de Hoteles y Alojamientos Turísticos (Fahat) sigue denunciando la existencia de miles de alojamientos ilegales en páginas web como Airbnb, Homeaway, etc. En la actualidad, el número de plazas hoteleras que oferta la Comunidad está cifrado en 272.849, según el Instituto de Estadística de Andalucía (IEA), mientras que las plazas de alojamientos irregulares superarían las 300.000, según los empresarios.

Portales de alquiler de viviendas turísticas como Rentalia, nos ha manifestado que el año que viene en sus páginas solo habrá viviendas censadas, decisión tomada dada la controversia y división que este tipo de viviendas tiene en la sociedad.

Un modelo que ha venido para quedarse

Un modelo turístico nuevo, basado en el "low cost", que ha venido para quedarse, los elevados impuestos municipales con los que se grava la vivienda, el aumento de turistas sobre todo en ciudades como Málaga, la escasez de oferta y el aumento de viviendas turísticas con cuentas de resultados muy favorables, hacen de la capital de la Costa del Sol, la tercera ciudad donde el alquiler se ha puesto más difícil después de Madrid y Barcelona.

Málaga dispone al cierre del mes de mayo de 20.670 viviendas turísticas censadas que suponen 108.111 plazas según datos del Registro de Turismo Andaluz, de ellas en Málaga capital hay 2.400, con 4.548 habitaciones que suponen 10.972 plazas, y se calcula, que puede haber más del doble sin registrar, según datos de la Asociación de Vecinos del Centro Antiguo de Málaga, ya que han extrapolado datos del OMAU (Observatorio de Medio Ambiente Urbano de Málaga) con portales como inside, airBnb y airDna.

El turista demanda la VT

Homeway, una de las primeras plataformas de intercambio de casas y de alquiler vacacional junto con la Universidad de Salamanca en su estudio del Barómetro de Alquiler Vacacional en España, dice que en el año 2017, la vivienda turística ha sido utilizada en más de 22 millones de viajes en los dos últimos años (17,6 millones de viajes en 2015), la VT ha generado un impacto económico de 13.944 millones de euros en los dos últimos años (11.120 millones en 2015), el aumento en la frecuencia de viajes realizados por los usuarios respecto a 2015, la complementariedad entre hoteles y viviendas vacacionales o el incremento en el uso de las webs especializadas en alquiler vacacional, entre otras.

El número de usuarios residentes en España que eligen Andalucía como destino del alojamiento turístico en los dos últimos años es de 5,2 millones lo que supone un 23% del total.

De este estudio se desprende que el usuario que se aloja en una vivienda turística gasta más durante su estancia en la ciudad (2.431 euros) que el usuario de un hotel (1.1427 euros). De ellos, 554 euros se destinan exclusivamente el alquiler del alojamiento (un hotel cuesta una media de 378 euros), mientras que los 1.877 euros restantes se reparten a otros gastos vinculados a la estancia como alimentación y ocio, en los que los usuarios de hoteles gastan casi mil euros menos (1.049 euros).

Uno de los factores que incide directamente en este gasto es la media de pernoctaciones, de 5,7 noches en viviendas vacacionales frente a las 3,2 de los complejos hoteleros, optando los usuarios de la primera tipología por una mayor duración de la estancia. Igualmente, el número de personas que se alojan es inferior en un hotel (2,8 personas de media) que en una vivienda turística (4,2 huéspedes). Y con respecto al ratio de las quejas, es muy similar 1,7% de conflictividad en viviendas frente al 1,6 en hoteles.

También el estudio confirma que la tendencia actual es a viajar con más frecuencia pero durante un periodo de tiempo inferior. En los dos últimos años el número de usuarios de vivienda turística ha sido mayor (6,4) que el de los hoteles (5,7), situación que ya se apreciaba en 2015. Aquellos que emplean ambas modalidades de alojamiento realizan 7 viajes anuales, frente a los 5 que utilizan en exclusiva hoteles o los 3,7 de las viviendas turísticas.

Más regulación para evitar turismofobia

Las viviendas turísticas en general en Andalucía están causando en muchos casos graves problemas sobre todo en el entramado social de los cascos históricos, nos comenta Alfonso Miranda, Presidente de la Asociación de Vecinos del Centro Antiguo de Málaga, ya que esta forma de turismo, empuja a los vecinos fuera de dichas zonas. El aumento de los precios tanto en el centro como en la periferia son muchas veces prohibitivos para las rentas medias que no han crecido en la misma medida desde el comienzo de la crisis.

La turismofobia se está dando sobre todo en Málaga, y para una industria tan sensible como la turística es necesario que se regule pero con criterio, no como en Baleares que se han prohibido las viviendas turísticas en pisos comenta Carlos Babot, Presidente de la Asociación de Viviendas turísticas en Málaga y Carlos Lanzat, para Andalucía. Asimismo, opinan que la competencia enriquece y que tanto hoteleros como VT, deben esforzarse en la competencia leal, que el sector Hotelero parte de patrones desfasados y que alrededor de la vivienda se crea mucho empleo en comercios, restauración y servicios.

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