ANÁLISIS

Caos en Trípoli… y ganas de invertir

Una em­presa USA lanza un pro­yecto de $1.000 mi­llones mien­tras las mi­li­cias hacen de las suyas

Tripoli, Libia
Tripoli, Libia

Trípoli, la ca­pital li­bia, esta su­mida du­rante la úl­tima se­mana en un caos par­ti­cu­lar­mente agudo. Pero eso no im­pide que va­rios grupos de em­pre­sa­rios e in­ver­so­res, ex­tran­jeros fun­da­men­tal­mente, hagan pro­yectos para sacar a Libia de la pa­rá­lisis eco­nó­mica; entre ellos está el de un gran puerto de aguas pro­fundas

El reciente caos vino producido por las luchas entre la milicia Al-Kaniat y la Brigada de los Revolucionarios de Trípoli. El enfrentamiento se ampliaba a medida que las dos fuerzas cerraban alianzas oportunistas con otras milicias de fuera. ‘Whispering Bell’, un órgano de informaciones libias en inglés, veía en esos choques un ‘avance’ de otros mayores, a medida que las milicias en control de otras ciudades se preparen para desafiar a las de Trípoli, pues estiman que los pactos que éstas últimas han acordado con el gobierno a cambio de darle a éste protección, son injustos financieramente, además de que esas milicias internas quedan investidas con una especie de status oficial.

Al Kaniat es un aliado armado del Congreso General Nacional, un gobierno que se quedó hace algún tiempo marginado de las principales líneas de conflicto, entre el Gobierno del Acuerdo Nacional, asentado en Libia, y el parlamento conocido como Cámara de Representantes, asentado en Bengazi, y que se considera el parlamento nacional legítimo. Hoy Al Kaniat parece inclinado a pactar con el gobierno de Trípoli, y aún con el Ejército Nacional Libio (ENL), comandado por el general Jalifa Haftar, asentado principalmente en la región oriental del país, con capital en Bengazi.

Las luchas en Trípoli han incluido tanques y artillería pesada. Se han producido al menos cinco víctimas mortales. Para agravar las cosas, el Estado Islámico ha reaparecido en las cercanías de Trípoli. El pasado 22, el líder del EI, Abu Bakr Bagdadi, hizo un llamamiento a sus seguidores a que llevasen a cabo ataques en Libia, Siria e Iraq. Esa milicia se había refugiado en el sur del país, donde últimamente había causado siete víctimas mortales.

Un ejemplo de cómo las milicias pretenden beneficiarse de los ingresos del petróleo lo da el ENL, que después de haber expulsado a otras milicias que dominaban el ‘Creciente del petróleo’ se promovió como garante de las exportaciones a cambio de rentas. Mustafá Senalla, presidente de la Corporación Nacional del Petróleo (CNP), se opone a confiar a Haftar la salvaguarda de los intereses petrolíferos libios.

Sin embargo, un ataque en junio pasado, con resultado de total destrucción, contra dos depósitos de la terminal de Ras Lanuf, fue cometido por las milicias de Autodefensa de Cirenaica, rival del ENL, y comandadas por Ibrahim Jahdran. Desde Washington se ha frustrado algunos de sus intentos de sacar cargamentos de petróleo al mercado, mediante bloqueos a las transacciones financieras. El anuncio de que los daños causados en las terminales tardarían años en repararse produjo una elevación del 1/% en el precio del petróleo libio. Por otra parte, el secuestro de varios empleados de la CNP en junio pasado, en el campo petrolífero de Sharara, produjo el paro de los trabajos en el puerto de Zawiya.

Una iniciativa para dinamizar internamente la industria del petróleo, promoviendo iniciativas regionales y locales en colaboración con la corporación oficial, fue lanzada en el Hotel Radisson de Trípoli, el pasado 12 de septiembre, bajo el título de “Perspectivas de Cooperación entre las Compañías Privadas y Públicas en el Campo de los Servicios y las Industrias del Petróleo”. El propósito es dar prioridad en los concursos públicos a las empresas locales, y promover ‘joint ventures’ y pactos con empresas extranjeras. Este enfoque localista pretende crear polos de atracción de inversiones y mano de obra cualificada haciendo posible la formación profesional, y constituye un desafío a las prácticas monopolísticas de la CNP y de sus subsidiarias, que priman unos polos de desarrollo determinados. Por su parte, la CNP replica a estos argumentos con el de que esas compañías son demasiado pequeñas para competir, o son técnicamente deficientes.

Parece claro que una estructura de la industria del petróleo abierta a la competencia en sectores auxiliares o de servicios, facilitaría su diversificación y la difusión más justa de sus beneficios económicos y sociales.

Después de años de conflictos armados y retroceso económico, se percibe la necesidad de redimensionar y modernizar las infraestructuras. En este capítulo acaba de anunciarse el propósito del grupo norteamericano Guidry, de construir un puerto de aguas profundas en la ciudad oriental de Susah, con una inversión de $1.000 millones. Con 18 metros de profundidad, este puerto superaría la capacidad de cualquier otro, y podría procesar un millón de TEUs (20 foot equivalent units) en su primera fase. Michael Guidry, presidente del gruo, declaraba sobre este proyecto, iniciado en 2012 en colaboración con el gobierno: “Libia está madura para los negocios y la inversión. No quiero que los chinos o los rusos lleguen antes a Libia”.

Guidry Group, sin embargo, sólo llegará antes que nadie si se lo permiten las milicias, los gobiernos paralelos, los ejércitos más o menos nacionales, el EI, y quién sabe cuántos imponderables más. Y el más importante: el gobierno del Acuerdo Nacional, reconocido por las NN.UU. y Europa, pero que es hasta cierto punto rehén de las milicias.

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