MONITOR DE LATINOAMÉRICA

Mejoría en Chile, Colombia y México, ‘impasse’ bra­si­leño y re­ce­sión ar­gen­tina

Latam: la recuperación económica tendrá aún que esperar

Solo cre­cerá el 1,5% en 2018, afec­tada por el en­torno mun­dial y Argentina

Inversion en Latinoamérica.
Estancamiento en Latam.

Cuesta abajo en la ro­dada, como en el tango. Crecimiento, pero sen­si­ble­mente in­fe­rior. Afectada por un en­torno in­ter­na­cional “de in­cer­ti­dumbre y vo­la­ti­li­dad” y ero­sio­nada por el em­peo­ra­miento de una eco­nomía ar­gen­tina que re­caerá en re­ce­sión y por las di­fi­cul­tades bra­si­leñas, Latam cre­cerá en 2018 menos de lo pre­visto, re­du­ciendo su atrac­tivo para la in­ver­sión. La Cepal re­cortó días atrás su pre­vi­sión de avance eco­nó­mico en la re­gión en 0,7 puntos del 2,2% al 1,5%.

Latam no ha logrado recobrar en los últimos años el ‘tono’ de 2013, cuando el PIB creció el 2,8%. Desde entonces, el área ha encadenado una baja progresión del 1,2% (2014); dos años de recesión (-0,5% en 2015 y -1% en 2016) y un débil avance del 1,2% en 2017. La Cepal atribuye la rebaja de expectativas a “un escenario global complejo, caracterizado por conflictos comerciales entre EEUU, China y otros países; riesgos geopolíticos crecientes; una caída en los flujos de capitales a los mercados emergentes y un alza en los niveles de riesgo soberanos”, a lo que suma la depreciación de las divisas regionales frente al dólar y el menor dinamismo económico global. El modelo de crecimiento basado solo en exportaciones parece agotado y la Cepal llama a los países, notablemente en Sudamérica, a actuar ante este reto.

Este 2018, más que en otros ejercicios, la situación será muy heterogénea entre países y subregiones. Sudamérica avanzará el 1,2% y el Caribe el 1,7%, mientras que Centroamérica lo hará un 3,4%. De los 19 países iberoamericanos, 11 mejorarán su situación y 9 registrarán deterioro. Dominicana y Panamá liderarán el crecimiento regional, seguidos por Paraguay, Bolivia, Chile y Honduras. Mientras que en Chile, Colombia, México y Perú el crecimiento se recobra, en Argentina, Brasil y Venezuela se deteriora.

Entre las grandes economías, Brasil sumido en turbulencias políticas previas a las presidenciales crecerá el 1,6% (1% en 2017) y México, el 2,2% (2% el año previo), en tanto que la Argentina de Macri, zarandeada por una grave crisis que forzó a recurrir al apoyo del FMI, caerá el 0,3% tras haber progresado el 2,9% en 2017. Puede ser, además, un vaticinio optimista, ya que en Buenos Aires se teme una caída del PIB del 1%, para repuntar en 2019. En el plano positivo, el Chile de Piñera mejorará ostensiblemente, del 1,5% al 3,9%, al igual que Colombia (del 1,8% al 2,7%) y Perú (del 2,5% al 3,6%). En Sudamérica, Paraguay (pese a bajar el ritmo del 4,8% al 4,4%); Bolivia (que pasará del 4,2% al 4,3%) y Uruguay (que reducirá el paso del 2,7% al 2,3%) aguantarán el tipo, mientras que Ecuador anotará un bajón del 3% al 1,5% y Venezuela, sumida en el caos económico decrecerá el 12% tras caer el 13% en 2017.

En Centroamérica, a Nicaragua, uno de los países con mayor expansión en los últimos años, la crisis política le pasará factura: verá reducirse el crecimiento del 4,9% a un raquítico 0,5%. Entre los ‘tigres’, Panamá seguirá siendo líder, pese a rebajar su avance del 5,4% al 5,2%, junto a una Dominicana que pasará del 4,6% al 5,4% y una Costa Rica que mejorará del 3,2% al 3,3%. Honduras bajará el pistón del 4,8% al 3,9%; El Salvador y Guatemala mejorarán (del 2,3% al 2,4% y del 2,8% al 2,9%) y Cuba reducirá su avance del 1,6% al 1,5%.

Con todo, y pese a la rebaja del crecimiento, la Cepal quiere ser optimista en su informe ‘Estudio Económico 2018. Evolución de la inversión en América Latina y el Caribe’. En él destaca el repunte detectado en la demanda interna, especialmente en el consumo privado, y el ligero aumento de la inversión.

También indica que la recaudación tributaria se mantiene en 2018 en torno al 17,8% del PIB (17,9% en 2017); que la inflación sigue dentro de lo esperado (6,5% a junio frente al 5,3% en 2017, excluyendo a Venezuela). Y que la tasa de desocupación urbana regional ha dejado de crecer y se mantendría en 9,2%, por debajo del 9,3% del año pasado. Además, apunta que las medidas dirigidas a la consolidación fiscal han logrado una reducción del déficit primario, que pasaría de una media del 0,8% del PIB en 2017 a otra del 0,5% en 2018.

En el documento, el organismo apunta que los niveles de inversión privada superaron en 2017 a los de la inversión pública en la región, con un 80,3% frente a un 19,7% de participación, respectivamente. Y, en este sentido, llama a realizar “una mirada estratégica de la inversión pública, en tanto que ésta juega un papel importante en potenciar la inversión privada y genera un efecto de ‘crowding-in’ (atracción hacia el sector privado), así como en la provisión de bienes públicos centrales para impulsar el crecimiento.

“La región ha hecho importantes esfuerzos para aumentar el flujo de inversión, pero tiene el desafío de mejorar su composición sectorial para incentivar la productividad de las economías. Aún queda mucho por hacer en este ámbito”, se indica.

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