ANÁLISIS

Sánchez se estrena con un muy creciente déficit exterior

Aumentan las ex­por­ta­ciones pero menos que las im­por­ta­cio­nes, con un 31,5% de mayor dé­ficit en el primer se­mestre

comercio internacional
Comercio internacional.

Los re­gis­tros es­ta­dís­ticos in­ter­na­cio­nales co­rres­pon­dientes a los úl­timos doce meses con­firman una caída de las ex­por­ta­ciones a nivel mun­dial, aunque más acu­sada en los países desa­rro­llados que en las eco­no­mías emer­gen­tes. Las ci­fras es­pañolas del mes de ju­nio, así como las co­rres­pon­dientes el primer se­mestre con­firman una pér­dida de di­na­mismo del sector ex­por­tador de España.

El valor de las exportaciones españolas aumentó en junio un 3.1% en tasa interanual en tanto que descendieron en volumen un 1,9. El valor de las importaciones avanzó un 7.7% respecto a junio de 2017 y un 0,9% en volumen. El déficit comercial se dispara hasta un 94% y la tasa de cobertura baja del 95% en junio 2017 al 91% en junio 2018.

En el periodo enero-junio, el valor de las exportaciones registraron un avance del 2.9% respecto al primer semestre de 2017 y aunque el avance sea relativamente modesto todavía significa un récord durante el último decenio. Récord también para las importaciones con el resultado de un déficit comercial, menos alarmante que el de junio, pero un 31.5% más elevado que el del primer semestre de 2017.

Lo que fuera un ligero superávit de 262 millones de euros en los intercambios no energéticos en 2017 es ahora un déficit de 2.348 millones de euros. El superávit comercial con la UE desciende así como con la Eurozona en tanto que se amplía el déficit con los países no comunitarios desde 21,2 a 23,5 mil millones de euros entre enero-junio 2017/2018.

En comparación con nuestros competidores europeos perdemos dinamismo exportador. En efecto, el incremento del 2.9% está ya por debajo del registrado en la eurozona que avanzó un 4.2% y un 4.1% en la UE.

En el desglose por sectores exportadores se observa una evolución estacionaria en el renglón de bienes de equipo, principal partida del capítulo exportador, así como una ligera caída del -0.7% en el renglón de alimentos y bebidas; crece el valor de las ventas de automóviles en un 2.2% y el de los productos energéticos en un 10.8% (refino de hidrocarburos).

En el primer semestre las exportaciones dirigidas a Europa y a la UE tuvieron incrementos equivalentes de un 3%; las enviadas a EEUU avanzaron en tasa interanual el 2.4% y el 9.5% las destinadas a Arabia Saudita. El desequilibrio comercial con Asia (excluido Oriente Medio) sigue ampliándose. Las exportaciones descendieron un 2.3% en tanto que las importaciones aumentaron en un 3%, lo que se traduce en un déficit comercial de 18.254 millones superior al déficit total de 14.585.

En cuanto al comportamiento exportador de las Comunidades Autónomas en el período enero-junio, la Comunidad Foral de Navarra resultó ser la más dinámica con un incremento sobre el primer semestre de 2017 del 11.3%. Andalucía resultó ser la segunda, sus ventas al exterior crecieron en un 7.6% hasta un total de 17.3 mil millones de euros.

Andalucía se sitúa en el segundo lugar como comunidad autónoma exportadora sólo superada por Cataluña cuyas ventas fueron de 36.7 mil millones de euros; Andalucía está ya por delante de Valencia con 15.8 mil millones de euros y de Madrid con 14.5 mil millones.

Andalucía, sin embargo, a diferencia de Cataluña, tiene un superávit con el exterior de 998 mil millones de euros en tanto que Cataluña registra un déficit de 8.769 mil millones de euros. El dinamismo de Andalucía está anclado principalmente en el sector agrario, con 6.000 millones de ventas al exterior, pero también apoyado en unas exportaciones de bienes de equipo por valor de 2.8 mil millones de euros y de productos energéticos de 2.5 mil millones de euros.

Las amenazas comerciales de Trump son sin duda un grave impedimento para el desarrollo de las transacciones internacionales aunque escondan una escaramuza más para ocultar sus fantasías fiscales que generan un mayor déficit presupuestario y con él una creciente demanda de los consumidores que distribuyen sus presupuestos entre productos domésticos y extranjeros.

El déficit comercial de junio no es estadísticamente significativo, pero no deja de ser una seria advertencia a tener en cuenta para las autoridades españolas. Las balanzas de pagos con el exterior reflejan la posición financiera de cada país, y en el caso de España no puede olvidarse nuestra condición de deudor. Los superávits de los últimos años son un baluarte a conservar.

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