ANÁLISIS

Bruselas y Washington agudizan sus diferencias sobre las sanciones a Irán

El asesor de Seguridad de EEUU, John Bolton, lanza un ór­dago a los eu­ro­peos

Donald Trump y Theresa May en su visita a Reino Unido
Donald Trump y Theresa May en su visita a Reino Unido

Se acu­mulan las con­se­cuen­cias del cerco que el pre­si­dente Trump tiene puesto a Irán, que se sienten de modo es­pe­cial en Europa, ya que ve cómo el éxito di­plo­má­tico que su­puso el tra­tado de li­mi­ta­ción del en­ri­que­ci­miento del uranio iraní, de 2015, fir­mado por Alemania, Reino Unido y Francia junto a Estados Unidos, Rusia y China con Irán, se res­que­braja.

Europa está siendo presionada por Washington para que se adhiera a la nueva lista de sanciones que Trump prepara contra Teherán. Muchos analistas coinciden en opinar que su propósito es provocar un cambio de régimen, y en todo caso no se contentará con menos que una reducción drástica de las intervenciones iraníes de naturaleza militar en Oriente Próximo.

La presión ya ha surtido un primer efecto considerable: el abandono por la firma francesa Total de sus planes para reconstruir la industria petrolífera iraní, que se halla en pésimo estado de conservación. La decisión de Total significa que no ha podido acogerse a la exención parcial de las sanciones previstas en el tratado original, para el caso de que Irán, a ojos de los firmantes, no cumpliese fielmente su parte del acuerdo. Total tiene intereses en Estados Unidos por valor de $10.000 millones.

La decisión de Total puede ser entendida por Irán como que Europa no está dispuesta a sacrificar sus intereses en los Estados Unidos por la defensa del tratado. Europa, sin embargo, ha querido dar una muestra de firmeza ante Washington.

Un artículo del ministro alemán de Exteriores, Heiko Maas, publicado este miércoles en el diario de economía Handelsblatt, advierte de que Europa debe crear su propio sistema institucional de finanzas, independiente del de los Estados Unidos. Tal sistema comprendería un mecanismo de pagos SWIFT europeo, distinto del actual pero también con alcance global, y un Fondo Monetario Europeo.

El ministro, no obstante, hizo votos por la preservación del tratado con Irán: “Cada día que el acuerdo se mantiene vivo es mejor que la explosiva crisis que de otra forma amenazaría a Oriente Medio”. Maas también advirtió a Washington: “No vamos a permitir que perjudique nuestros intereses sin consultarnos”.

El consejero de seguridad de Trump, John Bolton, no tardó en replicar a sus aliados transatlánticos: “Espero que los europeos vean, tal como lo están viendo los negocios en toda Europa, que la elección entre hacer negocios con Irán y hacerlos con los Estados Unidos debe quedar clara”. Bolton puso como límite para dejar resuelta esta crisis, en sus propios términos, el 4 de noviembre próximo, fecha prescrita por el propio tratado para el caso de que una de las partes desee denunciarlo si cree que Irán lo incumple.

Para dar perentoriedad a las advertencias de Washington, el secretario de Estado, Mike Pompeo, anunció el pasado día 19 la formación de un Grupo de Acción Sobre Irán, con el objeto de “cambiar el comportamiento del régimen iraní”, el cual se ocupará de que todo el departamento de Estado funcione ‘sincronizadamente’.

En réplica al tono conminatorio de Washington, el presidente Hassan Rouhani advirtió al pueblo iraní que “si fallamos en aumentar nuestro poder de disuasión, sería como dar a nuestros enemigos luz verde para invadirnos”. Rouhani hablaba en el acto de presentación de un avión de combate de fabricación iraní. El líder ‘supremo’ Alí Jamenei ha rechazado recientemente la posibilidad de negociar con los Estados Unidos.

Esta toma de posición ‘dura’ de Irán deberá verse sometida a la prueba de cuánta capacidad tiene la sociedad iraní para soportar otra ronda de sanciones contra su economía. Si no cede ante las exigencias de Washington, el régimen se encontraría mucho más debilitado por el descontento económico de su propia población. El rial, la moneda nacional, se ha depreciado cerca del 100% desde su cotización de septiembre 2017, en que estaba en torno a 36.000/1US$. Trump, sin embargo, espera que Teherán ofrezca sentarse a negociar, antes de que llegue la fecha fijada.

El embargo a la compra de crudo no será total: Washington empleará un sistema graduado de exenciones a los compradores, reservándose abrir o cerrar ‘el grifo’ a conveniencia. En todo caso, las sanciones podrían suponer una reducción de 500.000 b/d en ventas al exterior. Japón, India y Corea del Sur han dado muestras de aceptar plegarse a las sanciones.

Habrá que observar de cerca si los principales gobiernos europeos seguirán la senda que ha querido trazar el ministro alemán de Exteriores. El gobierno francés, en la medida en que sea responsable de Total, puede que dude antes de seguirla.

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