El eco­no­mista jefe del BBVA ya ad­vertía hace un mes de ten­siones en los emer­gentes de la zona

Francisco González ignoró las revisiones a la baja de su servicio de estudios sobre Turquía

Sus ac­ciones si­guen al arrastre y suma un 3,2% más de caída en las úl­timas se­siones

Francisco González, presidente de BBVA
Francisco González, presidente de BBVA

La com­pleja si­tua­ción de Turquía ya se vis­lum­braba hace prác­ti­ca­mente un mes por el ser­vicio de es­tu­dios del BBVA, con una re­vi­sión a la baja tanto del cre­ci­miento de la eco­no­mía, como del con­sumo pri­vado, las ex­por­ta­ciones y las im­por­ta­cio­nes. Incluso, su eco­no­mista jefe y di­rector de BBVA Research, Jorge Sicilia, ad­vertió de "tensiones fi­nan­cie­ras" en países emer­gen­tes, ex­ten­si­bles a Turquía. Sin em­bargo, el pre­si­dente del grupo, Francisco González (FG), ha pre­fe­rido hacer oídos sor­dos.

En esta ocasión, el presidente del BBVA no podrá acusar de traidor al máximo responsable de su servicio de estudios, como pudiera ocurrir antaño cuando Sacyr planteó un jaque a su persona con un Miguel Sebastián ya con puesto en el Palacio de La Moncloa y antes de convertirse en ministro con el Gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero.

Jorge Sicilia, economista jefe del Grupo BBVA y director de BBVA Research, ya advertía en su último informe de mediados de julio de que había "mercados emergentes que empiezan a tener tensiones financieras", sobre todo derivadas de algunas medidas proteccionistas como la aplicación de unos aranceles más proteccionistas.

Esos argumentos no apuntaban directamente a Turquía, país que ha pasado de ser el sueño dorado de Francisco González a convertirse en la pesadilla del verano de 2018. Eso sí, en los distintos cuadros de estimaciones macroeconómicas del servicio de estudios del BBVA ya se incluían varias estimaciones a la baja sobre algunas variables de la economía turca durante 2019.

El presidente FG debió de preferir fijarse en las mejores perspectivas para este ejercicio, semanas antes de que la situación de Turquía entrara en una situación algo más que preocupante.

Los expertos del BBVA ya rebajaban el crecimiento del PIB hasta el 3% frente al 3,8% que habían mejorado para este año. El consumo privado también se ponía en cuarentena hasta un 2,5% (4,3% previsto en 2018), y tanto las exportaciones e importaciones se revisaban a la baja (5,5% y 3,10%, respectivamente), antes de que estallara el conflicto diplomático y arancelario con los Estados Unidos de Donald Trump.

Camino al infierno

A pesar de todas advertencias internas de los expertos del BBVA, las acciones del grupo presidido por FG continúan con su calvario una semana después y arrastran a todo el selectivo español, sobre todo a los bancos competidores, al borde de caer en las calderas del infierno.

Tras casi quemarse las pestañas en algunos momentos de la sesión inicial de esta semana, los títulos del BBVA encajan un nuevo desplome del 3,2% que se suma a la ya sufrida a lo largo de las últimas sesiones. De esta manera, el grupo presidido por Francisco González ha mermado su capitalización en unos 4.000 millones de euros.

Las valoraciones de diversos expertos y casas de análisis no son muy halagüeñas sobre la evolución del BBVA en Bolsa, al menos mientras no se despejen todas las incertidumbres que rodean a Turquía, su tercera unidad geográfica tanto por ingresos como por beneficios.

Tras haber perdido el nivel de los seis euros por acción la semana pasada, las acciones del BBVA tratan de aguantar por encima de los 5,4 euros a los que ha cerrado en el inicio de esta semana casi festiva en España por el puente del 15 de agosto.

La cuestión es si ha quedado alguien al frente del puesto de mando del grupo financiero durante estos días de descanso o si es necesario el regreso urgente de los principales capitanes del buque de su retiro estival. La inquietud es, en cualquier caso, muy alta sobre la exposición del BBVA a Turquía.

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