ANÁLISIS

Reflexión sobre el encuentro entre las familias Merkel y Sánchez

Angela Merkel
Angela Merkel

Es un hecho des­afor­tu­nado para Pedro Sánchez que la pre­sencia de la can­ci­ller ale­mana en España este fin de se­mana se haya pro­du­cido pocos días des­pués de que su es­posa, Begoña Gómez, haya sido nom­brada para llevar la coope­ra­ción es­pañola con África en un pro­grama del Instituto de Empresa, en­tidad que re­cibe fondos del go­bierno. La señora Gómez es una gra­duada en mar­ke­ting, pro­fe­sión que tiene sus miras ope­ra­tivas en el mundo de los ne­go­cios y que, en el mejor de los ca­sos, tiene una re­la­ción muy tan­gen­cial con los ri­gores de una ca­rrera aca­dé­mica. Y he dicho ‘desafortunado’ porque a lo mejor a la can­ci­ller se le pudo pasar por la ca­beza que entre su vi­sita y el lla­ma­tivo nom­bra­miento hay una cierta in­ten­cio­na­li­dad, más allá de lo pu­ra­mente ac­ci­den­tal.

Ángela Merkel, doctora en física, es una persona que vive angustiada por la proyección que los países africanos (y los de Oriente Medio, y algunas repúblicas asiáticas, etc.) tienen sobre Europa, y muy particularmente sobre Alemania como es obvio por razones económicas, y que desde hace años se manifiesta en la entrada ilegal de migrantes laborales, o de refugiados cuyo status como tales es enormemente difícil de certificar. Es sabido que Merkel lucha por hacer llevadera la tensa relación entre sus concepciones morales y los intereses de una sociedad que se considera a sí misma sometida a unas exigencias de solidaridad que muchos otros países europeos no dan, o que han dado pero ya han dicho basta, como sus socios de gobierno, los socialcristianos de Baviera.

Los problemas de conciencia que ‘le caen’ a la canciller en asuntos relacionados con la inmigración pueden ser peliagudos. Como los que le habrán producido noticias de que en el plazo de 39 días, desde el 1 de julio, se han cometido en Alemania 11 violaciones de mujeres, más siete intentos no consumados, más un asesinato, atribuidos en su casi totalidad a gentes venidas de fuera de la Unión Europea.

Por lo tanto, podemos imaginar la urgencia que Merkel tiene por poner en pie un sistema de controles en los bordes exteriores de la Unión, que retengan lejos de las fronteras alemanas a los inmigrantes hasta que sus casos sean clasificados como refugiados cubiertos por el derecho de asilo, o como migrantes laborales sin derecho de acogida y sujetos a expulsión legal.

Es evidente que España, junto con Italia, más Grecia y en menor medida otros países mediterráneos y europeos, poseen los territorios más indicados para el primer procesamiento de cada caso. Pero contra esta necesidad milita el hecho de que un migrante solo puede ser retenido muy pocos días para ese procesamiento, pasados los cuales es libre de marcharse a donde quiera, que suele ser a Alemania. Las leyes europeas operan, pues, contra la eficacia del sistema de control.

Después de admitir esos puntos de partida, es obvio que la tarea que recae sobre los países de frontera es gravosa para las comunidades de recepción. Es el caso de Andalucía en los últimos meses, lo que a su vez crea tensión con otras comunidades españolas, y en un nivel superior tensiones entre estados, como el causado por el reciente cierre de Italia a la admisión de migrantes y el cierre en banda de países como Francia, Reino Unido, Austria, etc. a dejar entrar ni uno siquiera.

Una vez se hace evidente la concatenación entre la entrada de migrantes en Alemania y su previa entrada en Europa a través de España y otros países, se abre la cuestión de cómo los lugares de origen de la migración se concatenan con la problemática europea de migraciones. Aquí entra con sus herramientas la visión geopolítica del problema.

Lo mismo que Alemania reclama que el problema se ataque primero en los bordes exteriores de la Unión, los países europeos de frontera deberían tener garantizado que los países de tránsito, como los norteafricanos, participen del mismo sistema de control. ¿Pero cómo lograrlo? Tales países (Egipto, Libia, Túnez, Argelia, Marruecos) no tienen un gran interés en ‘procesar’ o retener a los migrantes; al contrario, desean que cuanto antes partan para Europa. Entonces la cuestión es: cómo incentivar a esos países de tránsito para que pongan filtros en sus fronteras, admitan a los refugiados legítimos y echen para atrás a los migrantes laborales. Pedro Sánchez nos ha dicho cómo después de entrevistarse con Merkel. Los dos trabajarán para que la UE ayude con €130 millones a que Marruecos cumpla esa tarea de selección. Los otros países norteafricanos, probablemente, se pondrán a la cola, si es que ya no lo están. Y es justo que sea así.

Pero hay más concatenaciones: al sur de los países mediterráneos se extiende una franja de países de tránsito o generadores de migrantes, como Chad, Níger, Mali, Burkina Fasso. Sudán del Sur, etc., todos con muy escasos medios para garantizar que una colaboración con Europa en esa cuestión les rendirá frutos, sumidos como están en sus problemas de seguridad interna. La cooperación militar que ciertos estados europeos ofrecen a esos países está lejos de producir gran efecto en su seguridad; si acaso mejoras transitorias, pero no hasta el punto de que les sobren recursos que les permitieran ejercer el control de sus fronteras. Sin olvidar que detrás de ellos hay otros ‘Sures’ aún más meridionales.

Este es un problema que recuerda al de la ‘limes’ del Imperio Romano con los pueblos ‘bárbaros’ (extranjeros), afrontado durante cerca de quinientos años con soldados y colonos romanos, más la ayuda de pueblos aliados, lo que hoy equivaldría a que la cooperación militar con los países más al sur creara condiciones de seguridad en que fueran posibles polos estables de desarrollo, en cuya concepción y financiación podrían hacer contribuciones maravillosas personas como Begoña Gómez y otros expertos y gobiernos, eslabones de una cadena de intereses comunes desde el norte europeo hasta el corazón de África. Como muestra la historia de Roma, sin grandeza de propósitos y de ánimo no se alcanza un lugar memorable en la historia de la Humanidad.

Artículos relacionados