Las agen­cias de ra­ting dejan de ser una ame­naza para la co­ti­za­ción en los mer­cados

Las grandes petroleras baten récords de beneficios pero desconfían del crudo

Con el agua al cuello hace dos años, re­cor­taron plan­ti­llas e in­ver­siones

Petroleo
Petróleo en el mar.

Las mul­ti­na­cio­nales pe­tro­leras han ba­tido todos los ré­cords de re­sul­tados del primer se­mestre gra­cias a la fuerte subida ex­pe­ri­men­tada por los pre­cios del pe­tró­leo. De pasar por una de las peores crisis en sus cuentas fi­nan­cieras hace dos años, la ma­yoría han lo­grado volver a los viejos tiempos donde po­si­bles fa­llos en la ges­tión que ocul­taban unos re­sul­tados me­dio­cres, éstos des­apa­re­cían gra­cias a la ele­vada co­ti­za­ción del crudo en los mer­cados in­ter­na­cio­na­les.

El hundimiento de los mercados provocó que todas se hundieran en Bolsa y disparasen su deuda. Los valores comienzan a retomar el vuelo.

Bien es verdad que el barril está lejos aún de alcanzar los 100 dólares, esa barrera psicológica que hace temblar a todas las economías occidentales más dependientes del crudo. Pero los 74 dólares a los que cotiza el Brent del Mar del Norte tienen más que contentos a los altos ejecutivos. Y es que, las dos mayores petroleras estadounidenses -ExxonMobil y ChevronTexaco-, junto con la angloholandesa Shell, la francesa Total, la británica BP, la italiana ENI, Repsol y la portuguesa GALP han contabilizado unos beneficios semestrales que en 2016 no se imaginaban podrían alcanzar.

Aun así, las grandes petroleras se muestran cautas respecto a la cotización del barril. Temen que en cualquier momento los mercados puedan darse la vuelta y regresar al pasado. Hace dos años, estas mismas empresas que ahora ven disparados sus beneficios, estaban con el agua al cuello, imbuidas todas en una profunda reestructuración de actividades, recortando drásticamente las inversiones y reduciendo plantilla. Y lo que es peor, sus directivos estaban convencidos de que los precios iban a continuar a la baja, por lo que estaban obligados a seguir con la tijera para que los valores no se hundieran más en Bolsa y eludir el castigo de las agencias de rating.

Los continuos vaivenes que sufría el barril -no lograba mantenerse en los 50 dólares-, impedía que las compañías se estabilizasen. Cualquier movimiento de los países productores, cualquier fracaso de las conversaciones para intentar subir los precios, como por ejemplo la cumbre de Doha de marzo de ese año, volvía a hundir los mercados y las petroleras perdían cada vez más dinero.

En esas fechas, se contabilizaban cuatro factores que estaban contribuyendo a que el precio del barril se mantuviese muy a la baja. Por un lado, la abundancia de petróleo que había en el mercado. Segundo, la mayor cantidad de pozos activos en Estados Unidos hacían que el volumen de reservas estadounidenses siguiera en aumento y que los mercados no temiesen un recorte en las reservas de crudo. Tercero, las autoridades libias querían reanudar sus exportaciones con la idea de recuperar el nivel de extracción de crudos que el país tenía antes de la guerra. Y cuarto, Arabia Saudí había rebajado el precio que aplicaba a los países asiáticos.

Shell, un 135% más

Estos cuatro factores estaban provocando, sin dudad alguna, que el petróleo cayese y que los precios del crudo y del gas estuviesen totalmente deprimidos. “Los precios más bajos del petróleo han vuelto a ser un reto significativo para el negocio, especialmente en exploración y producción (upstream)”, declaró el consejero delegado de Shell, Ben van Beurden, en la presentación de los resultados del segundo trimestre de la multinacional en 2016.

Y es que, la compañía había registrado un semestre muy negativo en cuanto a resultados, pues cayeron un 80,3% respecto a igual periodo de 2015. El beneficio alcanzó los 1.659 millones de dólares (1.508 millones de euros) y la cifra de negocio fue inferior en un 22%, tras lograr los 110.003 millones de dólares.

Dos años después, los resultados de Shell se han dado totalmente la vuelta y la compañía ha presentado unos beneficios semestrales de 11.923 millones de dólares (unos 10.163 millones de euros), lo que supone un 135% más que en igual periodo de 2017. Hay que decir que en 2016 la multinacional acababa de completar la compra de British Gas que había realizado en 2015, operación por la que tuvo que desembolsar unos 64.000 millones de euros y le había obligado a realizar unas desinversiones de 25.600 millones de euros.

Total crece un 30%

A la francesa Total le ocurrió lo mismo, la petrolera logró entonces un beneficio neto atribuido de 3.358 millones de euros entre enero y junio, lo que representaba una caída del 34,4%. La cifra de negocio alcanzó los 63.687 millones de euros, un 21,2% inferior que en igual periodo de 2015.

En cambio, en el primer semestre de 2018, las ganancias de la francesa han dado un rotundo vuelco. Los beneficios se han disparado hasta 5.419 millones, lo que supone un crecimiento de un 30% respecto al primer semestre de 2017. Las ventas han alcanzado los 87.085 millones, unos 23.398 millones más que en igual periodo de 2016.

El presidente y consejero delegado, Patrick Pouyanné, ha atribuido este crecimiento a la subida del barril. “Los precios del petróleo continuaron incrementándose, con una media de 74 dólares por barril y Total se ha beneficiado completamente de esta subida”, ha declarado. Los resultados del segundo trimestre han sido mucho más relevantes que el primero tras contabilizarse 3.172 millones de beneficio neto atribuido, un 82,7% más. Las ventas crecieron un 31,6% hasta alcanzar 44.791 millones.

ExxonMobil, un 17% más

La petrolera estadounidense ExxonMobil ha mejorado igualmente sus ganancias gracias al precio del petróleo, aunque hay que destacar que los beneficios de la primera petrolera estadounidense han crecido menos que los de su competidora ChevronTexaco. Mientras que ExxonMobil registró 8.600 millones de dólares, un 17% más, ChevronTexaco ganó 7.047 millones de dólares, lo que supone un aumento de un 70%.

BP dispara sus beneficios un 227%

La petrolera británica, por su parte, ha superado definitivamente los efectos del desastre causado en el Golfo de México por la plataforma Deepwater Horizon y ha vuelto a recuperar el pulso de los beneficios. El resultado neto atribuido de la compañía alcanzó los 4.611 millones de euros, lo que supone un crecimiento del 227%.

El consejero delegado, Bob Dudley, ha destacado la fortaleza financiera de la multinacional y anunció un aumento del dividendo en el segundo trimestre del año por primera vez en cuatro años, situándose en 10,25 centavos de dólar. La deuda neta ha crecido en estos dos últimos años, situándose en 33.520 millones de euros, frente a los 28.000 millones de igual periodo de 2016.

Beneficios record de Repsol

Por lo que respecta a Repsol, ha sufrido igualmente los efectos de la caída del precio del petróleo y ahora está viendo cómo se disparan sus beneficios. La petrolera española obtuvo en el primer semestre de este año unos beneficios de 1.546 millones, lo que supone un aumento del 46%. En el mismo periodo de 2016, los resultados netos fueron de 639 millones de euros, con un descenso del 39,3% respecto a igual tiempo de 2015.

Los resultados de Repsol se vieron impulsados por el área del upstream (exploración y producción de crudo) que aumentó un 91% sus ganancias hasta los 647 millones de euros, gracias a los mayores volúmenes de producción junto con el crecimiento de las cotizaciones internacionales.

El área del downstream (refino y marketing) registró un resultado de 762 millones de euros frente a los 929 millones del primer semestre de 2017. En este caso, las áreas de refino y química se vieron afectadas por la debilidad del dólar frente al euro, un entorno internacional más complejo y por las paradas de mantenimiento de las instalaciones de Puertollano, Tarragona y Sines (Portugal).

ENI y GALP, muy por encima de las previsiones

La italiana ENI ha visto también como los resultados se disparaban un 124% tras lograr 2.198 millones. El beneficio neto ajustado fue de 1.745 millones, un 45% superior a los 1.207 millones del primer semestre de 2017. En cuanto a los ingresos, ascendieron a 36.909 millones frente a los 34.316 millones de un año antes. La deuda financiera del grupo a junio era de 9.897 millones, un 36% inferior a los 15.467 millones anteriores. La producción de crudo ascendió a 883.000 barriles/día, lo que supone un aumento del 6,4%.

El consejero delegado, Claudio Descalzi, ha señalado que los resultados siguen “la marcha de fuerte rentabilidad ante el crecimiento del crudo de un 38% y, sobre todo, debido al aumento de la actividad de exploración y producción que ha triplicado su contribución al grupo”.

Respecto a la portuguesa GALP, ganó un 115% más en el primer semestre, hasta los 462 millones de euros. En el segundo trimestre, el beneficio neto de la petrolera fue de 330 millones, más del triple que los 102 millones del mismo trimestre de 2017. Por su parte, la deuda neta se situaba en 1.737 millones, lo que representa una caída interanual del 8,3%.

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