Unesid exige a Bruselas me­didas de sal­va­guardia para im­pedir una ava­lancha de im­por­ta­ciones

El acero reclama unas tarifas eléctricas industriales como las de Alemania y Francia

Producir 14 mi­llones de to­ne­ladas le su­pone a las em­presas unos 280 mi­llones de euros más

ARCELORMITTAL
Acereras.

El sector si­de­rúr­gico vuelve a re­clamar al Gobierno unas ta­rifas eléc­tricas equi­pa­ra­bles a las que dis­frutan sus em­presas com­pe­ti­doras ale­manas y fran­cesas para poder estar en igual­dad. Según sus es­ti­ma­cio­nes, las si­de­rúr­gicas ale­manas gozan de unos pre­cios un 50% más bajos y las fran­cesas un 30%, lo que im­pide a las si­de­rúr­gicas es­pañolas ser igual de com­pe­ti­tivas en pre­cios. Producir 14 mi­llones de to­ne­ladas de acero en España le su­pone al con­junto del sector unos 280 mi­llones de euros más que en Francia.

El presidente de la patronal Unesid, Bernardo Velázquez, insiste en que la industria siderúrgica necesita disponer de un suministro eléctrico a un precio predecible y estable, y que sea tan competitivo como el de los países de su entorno. “Tenemos unas tarifas que limitan nuestra competitividad, un 30% más elevadas respecto a Francia y un 50% respecto a Alemania. Hay que apostar por una energía que nos permita equipararnos a las empresas comunitarias”, recalcó Bernardo Velázquez en la presentación de los resultados del sector.

Durante 2107, el precio del mercado mayorista de electricidad alemán fue una media de 13,8 euros por kilovatio hora más barato que el español, por lo que Unesid alega que “es posible y necesario adoptar medidas destinadas a evitar esta diferencia”.

Marco tarifario estable y predecible

Bajo su punto de vista, además del diferencial de precios que existe con los países grandes de la Unión Europea, otro de los problemas importantes es la propia volatilidad que tienen las tarifas. Por ese motivo, el sector reclama al nuevo Gobierno de Pedro Sánchez, “un marco tarifario estable y predecible”, que aporte seguridad al sector.

La patronal del acero ha instado al Gobierno, a los partidos políticos, organizaciones empresariales y sindicatos a firmar un Pacto de Estado por la Industria, que permita a las empresas ser más competitivas “en el exigente entorno al que se enfrenta la economía mundial”, ha subrayado el presidente de Unesid. El sector siderúrgico confía que el actual Gobierno lidere el trabajo para la firma de ese Pacto de Estado.

La segunda gran preocupación es el nuevo mercado arancelario que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha impuesto a las importaciones de acero. Aunque España exporta a Estados Unidos una parte relativamente pequeña -en 2017 supuso sólo el 3,8% de las exportaciones totales-, el problema para las empresas españolas puede estar en la decisión que la Unión Europea tome sobre la entrada de acero de otros países.

Medidas de salvaguarda

Unesid ha solicitado a la Comisión Europea medidas de salvaguarda que impidan que se produzca una avalancha “indiscriminada” de importaciones procedentes de países y empresas que hayan visto cerrado su acceso al mercado norteamericano.

En palabras de su presidente, “hay países que están exportando a Estados Unidos y pueden ver cerrado el mercado y los flujos comerciales podrían ser desviados a Europa o España, lo cual supondría un grave problema para el sector”. Uno de los países que más miedo genera al sector es Turquía que cada vez exporta más acero a los países comunitarios. Además, están China, India, Corea, Japón y Taiwán.

El consumo de acero en España creció un 8% en 2017 gracias básicamente al despegue que está registrando la construcción. La cifra total ascendió a 13,6 millones de toneladas, mientras que la producción se elevó a 14,4 millones de toneladas, un 5,7% más que en 2016. El volumen de importaciones aumentó también, aunque menos que el consumo, con 9,9 millones de toneladas, un 5% más que el año anterior. El valor monetario del saldo comercial fue positivo en 187 millones, resultado de los 7.379 millones de euros de exportaciones y 7.191 millones de euros de importaciones.

Respecto a 2018, en los cinco primeros meses la producción ha amentado un 1,5% y las entregas han arrancado con más fuerza, creciendo un 9%. Según Unesid, el tono del mercado es positivo y el consumo ha aumentado un 4,1% en el periodo enero-abril. Las exportaciones empezaron a caer en febrero pasado, con lo que se acumula un descenso del 20% en los cuatro primeros meses del año, incluso antes de haberse comenzado a aplicar los nuevos aranceles.

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