Los in­ver­sores con­tratan en el primer se­mestre un 7% menos que el año pa­sado

El desplome de la contratación bursátil cuestiona la recuperación del Ibex 35

La ne­go­cia­ción cae tam­bién en ju­nio, lo que con­firma el cierre de po­si­ciones de los grandes fondos

Bancos en la Bolsa
Bancos en la Bolsa

La Bolsa es­pañola se en­frenta a un se­gundo se­mestre lleno de du­das. Solo los va­lores más pe­queños, con ga­nan­cias su­pe­riores al 15% en lo que va de 2018, ha con­se­guido dar ale­grías a unos in­ver­sores secos en lo que se re­fiere a los pesos de pe­sados de un mer­cado las­trado por la de­bi­lidad de los bancos y de otros pesos pe­sados como Telefónica, Aena y Mediaset. Pero hay más datos preo­cu­pantes y tienen que ver sobre todo por la po­breza de las ci­fras de con­tra­ta­ción.

Los datos son muy elocuentes. Si se examina el conjunto del primer semestre del año, la actividad se ha reducido algo más de un 7% por debajo de los 340.000 millones de euros. Pero la información más sensible se refiere a los datos más cercanos en el tiempo, los que se refieren al mes de junio. Sólo cambiaron de manos acciones por valor de 60.332 millones de euros. Es decir, un 17,5% menos que respecto al mismo mes de 2017. Un desplome en toda regla que tiene varias lecturas.

La primera tiene que ver con las expectativas para el verano ya en marcha. La fuerte caída de la negociación en junio significa que muchos grandes fondos han cerrado posiciones de cara a los meses de julio y agosto. La contratación del último mes es 6.000 millones inferior a la del pasado mayo, casi un 9% menos. Por lo tanto, lejos de realimentar las carteras de cara a la segunda mitad del año, han sido muchos los gestores que han decidido ponerse en liquidez a la espera de tiempos mejores.

“Después de una caída de más del 4% del Ibex 35 hasta junio, muchos inversores institucionales han decidido no asumir más riesgos en los mercados españoles de cara a dos meses en los que el riesgo crece exponencialmente. Creo que muchos esperarán al próximo mes de septiembre para reactivar sus posiciones en España. La caída del volumen de junio anticipa un verano en el que los ‘traders’ que operan a corto plazo van a asumir todo el protagonismo”, aseguran fuentes bursátiles.

Pero también se pueden extraer conclusiones a medio plazo. Tienen que ver el potencial apetito inversor por las operaciones corporativas que se han quedado en el tintero en el primera mitad de 2018 y que los bancos asesores esperan resucitar el próximo otoño. La caída de la contratación denota una pérdida de confianza significativa en la bolsa española, en la que la actividad corporativa se ha quedado hasta junio muy por debajo de las previsiones más halagüeñas.

Compañías como Haya Real Estate o Vía Célere llevan bastantes meses esperando su oportunidad, mientras que otras como Cepsa o Cortefiel aguardan su momento. “Seguro que habrá ventanas de liquidez en lo que queda de año, pero no hay que esperar nada espectacular. La caída del volumen demuestra que los inversores son cada vez más exigentes en España y seleccionan mucho sus apuestas inversoras”, señalan en una de las firmas de bolsa más activas con inversores extranjeros.

Está por ver hasta qué punto la caída del negocio hasta los niveles más bajos desde la primera mitad del año 2013 es coyuntural. La mayoría de los expertos creen que es preocupante, porque habría sido hasta cierto punto esperable que muchos fondos hubieran tomado importantes posiciones en algunos de los sectores más castigados en los últimos meses, como el bancario. Pero tras algunas compras puntuales en zona de mínimos del año, las apuestas no han ido a mucho más.

Artículos relacionados