A pesar de la ad­ver­tencia de Moody’s sobre los ele­vados riesgos para el pe­tróleo y gas

Las empresas españolas dan un margen de confianza a López Obrador en México

Repsol, Cepsa, Iberdrola y Naturgy se mues­tran tran­quilas tras el men­saje del nuevo pre­si­dente az­teca

Jon Imaz, Repso
Josu Imaz Antonio Brufau, Repsol.

La pre­si­dencia de López Obrador en México no ha vo­la­ti­li­zado el mer­cado del pe­tróleo ni las mul­ti­na­cio­nales se han mos­trado al­ta­mente preo­cu­padas por el fu­turo de la in­dus­tria ener­gé­tica en el país az­teca. El precio del crudo Brent no solo no se ha re­sen­tido sino que sigue pró­ximo a los 80 dó­la­re­s/­ba­rril. Las pe­tro­leras Repsol y Cepsa están tran­quilas al igual que las eléc­tricas Iberdrola y Naturgy. El men­saje tran­qui­li­zador del nuevo pre­si­dente ha ayu­dado a ello.

El mensaje tranquilizador que el izquierdista López Obrador lanzó justo después de conocer su victoria ha servido para que, por ahora, se haya desterrado cualquier miedo que altere la estabilidad de las empresas extranjeras en el país. “La transición va a ser ordenada para que se mantenga la estabilidad económica y financiera y no haya sobresaltos”, declaró nada más hacerse públicos los resultados electorales.

El próximo presidente mexicano ha asegurado que “no expropiará la propiedad privada, que mantendrá la disciplina fiscal y respetará la autonomía del Banco Central”. No obstante, ha recordado su promesa de revisar los contratos millonarios energéticos que se han firmado en la etapa del mandatario Enrique Peña Nieto ante las sospechas de corrupción.

Esta amenaza es la que ha alertado a algunas agencias de calificación. En el caso de Moody’s, ha manifestado que la victoria de López Obrador puede elevar la volatilidad y los riesgos para el sector del gas y el petróleo. La agencia calificadora se apoya en que los planes del nuevo presidente azteca incluyen la reducción o congelación de los precios del combustible, la construcción de nuevas refinerías y la revisión de acuerdos de exploración y producción entre distintas empresas privadas y la petrolera pública Pemex.

Preocupación relativa

Fuentes consultadas han descartado a Capitalmadrid que, pese a las advertencias de Moody’s exista preocupación entre las empresas energéticas españolas por las decisiones que pueda tomar el nuevo dirigente mexicano. Estas mismas fuentes han asegurado que el crecimiento del país depende de las inversiones que están realizando las empresas energéticas extranjeras, de los proyectos de infraestructuras que se están desarrollando y de la estabilidad financiera. “Si estos tres pilares se desestabilizan, el país retrocederá”, señalan.

En el caso concreto de Repsol, la petrolera no tiene un gran riesgo en el país ya que, pese a que está inmerso en un plan de inversiones en el negocio de las gasolineras, y ha logrado algunos pozos de exploración de crudo, no tiene grandes inversiones comprometidas. Ahora bien, a la compañía le interesa que el nuevo gobierno de López Obrador mantenga la política de apertura empresarial emprendida en los últimos años por Peña Nieto.

Moody’s ha advertido de que una posible congelación del precio del combustible provocaría pérdidas en el sector del refino y del marketing. Por eso, a Repsol igual que al resto de las energéticas españolas, no le conviene que se produzca cualquier tipo de inestabilidad política. Precisamente, la petrolera que preside Antonio Brufau ha puesto el foco en México y quiere convertir el país azteca en uno de los puntos clave de su plan de expansión internacional.

La reforma energética emprendida por Enrique Peña Nieto ha abierto las puertas a muchas multinacionales petroleras por el gran potencial que ofrece tanto, en el negocio del upstream (exploración y producción), como en la actividad del downstream (refino y comercialización de combustibles).

Invertir 350 millones en 250 gasolineras

De momento, la compañía tiene previsto invertir unos 350 millones de euros en abrir unas 250 gasolineras pero no se descartan otros proyectos. Si no hay grandes cambios en la nueva política mexicana, el objetivo de Repsol es llegar hasta los 1.500 puntos de venta con la idea de hacerse con el 10% de cuota de mercado. El país cuenta con unas 12.000 gasolineras. Sus principales competidores son las grandes americanas del sector como Chevron, ExxonMobil, BP y Shell.

El proyecto de México forma parte ahora de un plan mucho más ambicioso en el que Repsol no solo quiere introducirse en el negocio del marketing sino también en la actividad más potente, como es el upstream, la exploración y extracción de crudo en México. El consejero delegado, Josu Jon Imaz, dijo en la presentación del nuevo Plan Estratégico 2018-2020 que uno de los objetivo era expandir la experiencia y presencia que al compañía tiene en Latinoamérica a México.

En el área de la exploración, la compañía se ha aliado con la mexicana Sierra Perote con quien ha logrado un primer bloque para explorar en el Golfo de México. Y en enero pasado, Repsol anunció también una adjudicación de otras tres áreas licitadas en unión con las compañías malasias Pc Carigali y Ophir. En esta última subasta, la petrolera compitió con multinacionales como Shell y Chevron. La angloholandesa se adjudicó cinco de los nueve contratos licitados. En los cuatro de ellos, fue en alianza con Qatar Petroleum y otro en asociación con Pemex.

Respecto al negocio del marketing, la petrolera va de forma independiente, instala sus propias gasolineras, el producto se lo compra a Pemex y le agrega su aditivo Neotech. En marzo pasado, abrió las primeras 10 gasolineras en la Ciudad de México y ha firmado un acuerdo con OctanFuel para instalar otras 13 gasolineras en Veracruz y Puebla. El objetivo de Repsol es acabar 2018 con unas 200 estaciones en el país azteca.

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