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Theresa May se la juega ante su Gobierno con el Brexit, y Gibraltar va en el paquete

‘Los re­beldes del Brexit ame­nazan (este vier­nes) con de­rribar a la pri­mera mi­nis­tra’

Frontera con Gibraltar
Frontera con Gibraltar

La can­ci­ller Angela Merkel se ha sal­vado por los pe­los, de mo­mento, tras mu­chos días de rostro des­en­ca­jado por las di­sen­siones con sus aliados sobre la crisis mi­gra­toria en Alemania y Europa. Y ahora le llega el turno a Theresa May, que lleva bas­tantes meses más cerca del pre­ci­picio de lo que le gus­ta­ría.

La gran cita es el próximo viernes, cuando la primera ministra británica presente a los miembros de su Gobierno su plan definitivo sobre el Brexit. El equipo anda a trompazos dialécticos unos con otros y viceversa. Mucho más que la CSU del ministro alemán del Interior Horst Seehofer en su pulso con Merkel. Al fin y al cabo, los ministros británicos son del partido conservador: un gabinete apoyado en el Parlamento por el Partido Democrático Unionista.

La pelea de los conservadores entre los ‘brexiteers’ y los ‘remainers’ es épica desde hace mucho, y crece por horas. Sin remontarse mucho, algunos titulares de la prensa este martes: ‘Los rebeldes del Brexit amenazan con derribar a la primera ministra’ (Daily Express); ‘Cisma en el gabinete con May en busca de un acuerdo sobre el Brexit’ (The Daily Telegraph); ‘La oferta de paz de May sobre el Brexit desata la lucha interna en los conservadores’ (The Times).

Con el Parlamento igualmente dividido. Con la sociedad partida entre los que se quieren ir y los que no y exigen un segundo referéndum, que además creen que ganarían, todo se reduce a la pregunta que no se hizo nunca en el referéndum de hace dos años: ¿qué es el Brexit? Una cosa es preguntar si las ciudadanos quieren salir de la UE o no, y otra saber qué consecuencias va a tener. En eso siguen: que si Brexit duro, que si Brexit blando, que si Brexit sin acuerdo…

El viernes, May reúne a sus ministros en la residencia campestre de Chequers para tratar de convencer a todos de que su último plan, y ya van varios en una ruta que ha pasado por incontables meandros, es ‘lo mejor de dos mundos’, según fuentes oficiales a la BBC. Es decir, Reino Unido se iría de la UE, recuperaría su soberanía para moverse por el mundo del comercio y los negocios, pero con una vinculación a la UE. ¿Al estilo de Noruega, que debe aceptar directivas de Bruselas sin tener voz ni voto? ¿Al de Canadá, mucho menos atado?

Pues vuelve a hablar se ‘tercera vía’, y eso es lo que van a discutir y se supone que a aprobar o desechar el viernes. La conclusión se incorporará al documento base o White Paper con la postura británica, cuya publicación se ha retrasado varias veces. El tiempo apremia antes de las próximas negociaciones con Bruselas con vistas a salir de la UE el 29 de marzo de 2019, fecha en el que comenzaría un periodo transitorio. Con el verano por medio, sólo habría seis semanas o así de trabajo antes de la cumbre de octubre donde debe decidirse todo.

Esa ‘tercera vía’, según varios medios, será ‘un gran paso adelante’ en cuanto a cómo serían las relaciones comerciales y aduaneras después del Brexit. La ‘asociación’ que propuso May primero no les gusta a los ‘brexiteers’, y la otra opción de hacer todos los trámites con alta tecnología, como si no pasara nada, no le gusta a los ‘remainers’

Pero hay mucho más que el mercado único o no único y que la unión aduanera sí o no. Está la frontera entre las dos Irlandas, es decir, entre la UE y Reino Unido. May dijo ayer en los Comunes que ‘nunca aceptaremos una frontera porque Irlanda del Norte es parte integral de nuestro país’.

¿Y en cuanto a Gibraltar? May fue más cauta en su intervención. Aun así, dijo con toda la claridad posible que ‘el Brexit se debe aplicar también a Gibraltar’ y que no haya duda de que el Reino Unido le dará ‘el más resulto apoyo’ a los llanitos. ‘Hemos mantenido que Gibraltar está dentro de nuestras negociaciones de salida’, añadió. No habló de España, pero insistió: ‘Tenemos el compromiso de involucrar a los gibraltareños, y el Gobierno de Gibraltar ha estado implicado en relación con estos asuntos’.

¿Y por qué no habló de España? Ya lo hizo con Pedro Sánchez nada más entrar en Moncloa: acordaron ‘cooperar de forma constructiva para resolver’ los problemas que puedan presentarse. Pero el caso es que la UE ya proclamó al inicio de las negociaciones que después de todo acuerdo con Bruselas, respecto a Gibraltar también debe haber acuerdo bilateral Londres Madrid.

Es el famoso punto 24: ‘Después de que Reino Unido abandone la Unión Europea, ningún acuerdo entre la UE y Reino Unido podrá aplicarse al territorio de Gibraltar sin un acuerdo entre el Reino de España y Reino Unido’. Pero parece que no hay tanto ruido como con otros aspectos del Brexit. Y el silencio no es malo.

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