La pe­tro­lera pre­senta los me­jores re­sul­tados en diez años, con un au­mento del 46%

Repsol cambia su cúpula para adaptarse a las nuevas metas del Plan Estratégico

El di­rector fi­nan­ciero, Miguel Martínez, deja el grupo tras 25 años en la pe­tro­lera

Antonio Brufau, Repsol
Antonio Brufau, Repsol

Repsol ha re­es­truc­tu­rado su cú­pula di­rec­tiva en un mo­mento en el que la pe­tro­lera afronta una nueva es­tra­tegia de di­ver­si­fi­ca­ción con una apuesta clara por el ne­gocio eléc­trico. El cambio más so­nado se ha pro­du­cido en el área fi­nan­ciera donde el his­tó­rico Miguel Martínez deja las riendas des­pués de 25 años en la com­pañía y siete años al frente del de­par­ta­mento. La re­mo­de­la­ción se pro­duce con unos be­ne­fi­cios se­mes­trales de 1.546 mi­llo­nes, un 46% más, los me­jores en diez años.

El director financiero Miguel Martínez deja la empresa en un momento dulce para la casa, con unos resultados históricos, una deuda ajustada en 2.706 millones de euros y la acción en los 16,50 euros, con recorrido al alza y muy lejos de los temidos 7 euros a los que se acercó en 2015, uno de los peores momentos del grupo.

Miguel Martínez es uno de los históricos de la casa, de la máxima confianza del presidente, Antonio Brufau, y quien le encumbró al cargo de máxima responsabilidad como director de operaciones, Chief Financial Oficer, cargo similar al de consejero delegado. Su marcha se produce por voluntad propia después que Martínez lo llevase pidiendo desde hace tiempo a Brufau y al consejero delegado, Josu Jon Imaz.

Momentos duros

En los momentos más duros, tuvo que hacer frente al bombardeo de las agencias de rating contra Repsol, con fuertes amenazas para bajar la calificación de la compañía. Moody’s y Standard & Poor’s estuvieron a punto, en 2016, de situar a la petrolera en el bono basura. Miguel Martínez logró salvar el golpe gracias a que convenció al consejo para que acordase rebajar de 0,50 euros a 0,30 euros el dividendo a cuenta. La compañía enviaba así un mensaje a las agencias de que estaba dispuesto a hacer todo lo que fuera necesario para mantener un estatus de compañía creíble para los inversores.

Tras esta decisión, S&P señaló que sacaba a Repsol de la vigilancia “negativa” en que la había colocado a principios de febrero de 2016, y alejaba la amenaza de otras agencias de rating a una posible rebaja en sus calificaciones crediticias. Y es que, el fuerte descenso del barril había obligado a Repsol a tener que provisionar 2.900 millones de euros, lo que supuso unas pérdidas de 1.200 millones en los resultados de 2015. Además, la petrolera redujo las inversiones y se comprometió a realizar desinversiones por 3.200 millones de euros entre 2016 y 2017 y otros 3.200 millones en el periodo 2018-2020.

La petrolera ha olvidado ya aquellos momentos cruciales y afronta ahora una etapa completamente nueva, enfocada hacia una mayor diversificación en sus actividades, no solo del upstream (exploración y producción) y del downstream (refino y marketing), sino a otros negocios energéticos. Repsol alcanzó el pasado 27 de junio un acuerdo con los fondos Mcquarie y Wren House para la compra de los negocios no regulados de generación de electricidad de bajas emisiones de Viesgo y la comercializadora de gas y electricidad valorados en 750 millones de euros.

Además, la compañía acaba de aprobar la estrategia hasta 2020. “Entrar a competir con las grandes del kilovatio” es una de las prioridades que se han fijado en el nuevo Plan Estratégico 2018-2020, en el que se esperan invertir 15.000 millones de euros a nivel global.

Nueva estructura

Para afrontar esta nueva etapa, la petrolera acaba de reorganizar su directiva y adaptar el holding a los nuevos tiempos de transición energética. En sustitución de Miguel Martínez, ha sido nombrado Antonio Lorenzo Sierra, hasta ahora director Corporativo de Estrategia, Control y Recursos.

Respecto al área de Desarrollo Tecnológico, Digitalización, Recursos y Sostenibilidad, queda en manos de Luis Cabra Dueñas, hasta ahora director general de Exploración y Producción. Esta dirección pasa a ser asumida por el hasta ahora director ejecutivo de Europa, África y Brasil, Tomás García Blanco. Begoña Elices seguirá ocupando la dirección general de Comunicación y Presidencia; Arturo Gonzalo Aizpiri (Personas y Organización); Miguel Klingenberg (Asuntos Legales); Antonio Lorenzo Sierra (CFO), y María Domínguez (Downstream). La secretaría general y del consejo seguirá bajo la responsabilidad del director general, Luis Suárez de Lezo.

La compañía cerró el primer semestre con unos resultados históricos, tras obtener unos beneficios de 1.546 millones de euros, un 46% más, debido básicamente a la subida del crudo -el Brent registró un aumento del 36%, con una media de 70,6 dólares el barril- y la caída del gas, un 11% menos. A ello hay que añadir la debilidad del dólar frente al euro. La petroquímica, en cambio, se ha comportado peor. Las áreas de refino y química se han visto afectadas por la bajada en la cotización del dólar, un entorno internacional más complejo y por las paradas de mantenimiento que han sufrido las instalaciones de Puertollano, Tarragona y Sines (Portugal).

La deuda neta del grupo se situó en 2.707 millones de euros, frente a los 4.130 millones registrados en el primer trimestre de 2018. Este fuerte recorte se debió, en su gran parte, a la venta del 20% que Repsol tenía en Naturgy, antigua Gas Natural Fenosa y por la que ingresó 3.816 millones de euros.

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