MI PALCO SOBERANO

Bruselas epicentro de Puigdemont para el Consell de la República

Libre para mo­verse en cual­quier país, menos España, Carles Puigdemont se ins­tala en la ca­pital de las ins­ti­tu­ciones de la Unión Europea.

Con una con­fe­rencia de prensa en Berlín, Carles Puigdemont se des­pidió de Alemania al ser un ciu­da­dano con total li­bertad de mo­vi­miento –excepto España, donde será de­te­nido– tras la re­ti­rada de la euro orden por parte del juez Pablo Llarena. Bruselas, en con­creto el ex­clu­sivo ba­rrio re­si­den­cial pe­ri­fé­rico de Waterloo, será el epi­centro desde donde Puigdemont pre­si­dirá el Consell de la República. Y, sobre todo, te­le­di­ri­girá la nueva for­ma­ción po­lí­tica la Crida Nacional per la República, el fu­turo par­tido po­lí­tico con el que es­pera con­cu­rrir a fu­turas elec­ciones en Cataluña, ya sean mu­ni­ci­pa­les, al Parlamento Europeo, ya pre­vistas para mayo de 2019, o po­si­bles avances en las urnas para na­cio­nales o au­to­nó­mi­cas.

Carles Puigdemont, el president de la Generalitat, Quim Torra y el ex presidente de la ANC, Jordi Sánchez –actualmente en cárcel preventiva– forman la trilogía del “puigdemontismo” con el que el ex president de la Generalitat quiere repetir el éxito de Junts per Catalunya, la formación que superó contra todo pronóstico a ERC en las pasadas elecciones autonómicas del 21 de diciembre de 2017.

Todo está en marcha desde que el fin de semana del pasado 21 y 22 de julio dimitió Marta Pascal como presidenta del PDECat (ex Convergència) para dar paso a David Bonvehí, afín a Puigdemont, en el inicio de una “Opa” política en la que Puigdemont quiere ganar y, eventualmente, regresar a primera fila de la política catalana. Aunque las encuestas dan de nuevo a ERC como ganadores, pero también les daban la victoria en diciembre de 2017 y fueron superados por el puigdemontismo.

“Trabajamos de acuerdo con las aspiraciones del pueblo y ya tenemos más de 40.000 adhesiones, una cifra superior a todos los afiliados a partidos políticos en Catalunya”, dijo un eufórico Carles Puigdemont, desde Berlín, tras agradecer el trato recibido en Alemania a todos los niveles. La Crida Nacional per la República (CNR) podría constituirse el próximo 1 de octubre, primer aniversario del polémico referéndum celebrado en Cataluña el 1-O en 2017.

“No sé si tardaré 20 años en poder pisar suelo en España, pero no serán 20 años antes de poder pisar suelo catalán”, respondió Puigdemont a la pregunta de la posibilidad de ser condenado en España a un largo exilio. Ironizó alegando que siempre podía ir al territorio catalán en el sur de Francia.

Queda claro que Bruselas, donde ya se encuentran los ex Consellers Puig, Serret y Comín, adquirirá un gran peso político en la política catalana. ¿Tendrá contactos con miembros del gobierno español que pasen por la capital belga? “Si negociaron en secreto con ETA, ¿porqué no van hacerlo con políticos pacifistas y demócratas?” respondió Puigdemont a la pregunta de un periodista en Berlín.

Carles Puigdemont insistió en que no es lógico que, según el juez Llarena, pueda mantener el voto en el Parlament de Catalunya, pero no el sueldo de diputado elegido democráticamente. Añadió que no vive de su sueldo, sino de el apoyo financiero que aportan muchos catalanes.

Insistió en que el camino es la negociación y que el nuevo gobierno de Pedro Sánchez “tiene que pasar de las palabras a los hechos”. Para él hay que explorar “los confines de la Constititución” y que el modelo para el futuro de Cataluña debería ser un referéndum al estilo del escocés.

En definitiva, Bruselas se convierte en un apéndice de la política proindependentista catalana que, en su plan de internacionalización, ha reactivado el DiploCat, en su red de representaciones en grandes capitales europeas, pero también en Estados Unidos y, en el futuro, el alguna capital asiática.

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