MONITOR DE LATINOAMÉRICA

Reducirá im­puestos a las com­pañías para ge­nerar em­pleo es­table y formal

Colombia: Iván Duque apuesta por el sector empresarial y la inversión

Facilitará la vida al sector pri­vado y fo­men­tará el em­pren­di­miento en sec­tores de­ci­sivos

Colombia
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Completar los pro­yectos de in­fra­es­truc­tura en mar­cha, en mu­chos de los cuales están im­pli­cadas em­presas es­paño­las, atraer más in­ver­sión, im­pulsar el cre­ci­miento y fo­mentar el em­pren­di­miento son las prin­ci­pales claves eco­nó­micas del man­da­tario co­lom­biano Iván Duque, que el 7 de agosto será in­ves­tido pre­si­dente. Este ju­lio, y muestra de la im­por­tancia que otorga a la re­la­ción con España, Duque viajó a Madrid, donde se reunió con el pre­si­dente Sánchez y Felipe VI.

El conservador Duque, del Centro Democrático de Uribe, reemplazará a Santos, quien se despide con bajo apoyo popular pese al acuerdo de paz y el ingreso en la OCDE. Justamente Duque ha indicado su deseo de modificar el pacto con las FARC y condicionar la continuidad de la negociación con el ELN, último grupo rebelde: “corregir lo que está saliendo mal en los acuerdos es un modo de unir a los colombianos”. Defiende reglas claras, estabilidad jurídica e incentivos a la inversión como motores de desarrollo y cambiará el sistema tributario para estimular ahorro, innovación y formalización laboral.

En Madrid, Duque anunció un nuevo modelo basado en el emprendimiento, para lo que consideró clave dar seguridad a los inversores. “El emprendimiento es la vía. Colombia necesita reducir la informalidad y crear empleo formal”. Su gran tarea será impulsar una economía “que crece a ritmo mediocre”, para lo que cuenta con elevar la inversión exterior, especialmente española. “No podemos conformarnos con crecer bajo el 5% en Latam. Mi meta es reactivar la economía y recobrar tasas superiores al 5%”, dijo en una visita en la que juzgó imprescindible reforzar la legalidad para facilitar vida política y económica y en la que lamentó que “la inversión no fluye como la demanda de hoy exige”.

Además de atraer inversión extranjera con un clima propicio, facilitar la vida a las empresas es la otra prioridad del nuevo mandatario, que en su programa plantea bajar impuestos al sector privado (del 36-40% al 27%-28%, “niveles de la OCDE”); una simplificación tributaria y la aplicación a los emprendimientos con valor añadido de exención de renta por 5 años a cambio de generación de empleo formal directo e inversión I+D. “Tenemos un impuesto de sociedades poco competitivo que acaba resintiendo la inversión”, según Duque, que ha designado a Alberto Carrasquilla ministro de Hacienda, en una señal a los mercados de que se opta por la ortodoxia y el mantenimiento de las reformas.

Duque dirige una especial crítica al rol desarrollado por el Estado hasta ahora en cuanto a fomento empresarial. Ha llegado a decir que “un emprendedor, al iniciar su vida empresarial, ya tiene en el Estado un antipático socio mayoritario” y que “Colombia vive un cerco normativo al desarrollo del sector privado y eso no puede seguir así; los excesos de regulación incentivan la corrupción y se prestan a presiones”. En Madrid resaltó que “el Gobierno Santos se ha dedicado a convertir al sector privado en una especie de vaca lechera a la que ordeña en función de la necesidad de gasto del Estado”.

Plantea una mayor austeridad, con recorte de gastos innecesarios y reforma de la Administración para mermar su coste un 5% anual y hacerla más eficiente; combatir la evasión (y reducirla el 50% “ganando 2 puntos de PIB”) complementado la rebaja fiscal; diversificar exportaciones (15 productos representan el 75%) y no negociar más TLC, sino aplicar bien los que están en marcha. Como sus antecesores, da prioridad a atraer inversión, especialmente en los sectores industrial, agro, minero-energético, turístico y tecnológico. En infraestructuras, donde Colombia ha sido muy activa en mejora aeroportuaria, portuaria, vial (transporte intermodal, plan Cuarta Generación de autopistas) e instalaciones turísticas, la meta es cerrar las obras planificadas y en curso y ejercer más control en los proyectos con evaluaciones periódicas de ejecución.

En Colombia están casi 500 firmas españolas de todos los sectores (desde Telefónica a Repsol pasando por NH y Meliá) y las constructoras (ACS, OHL, Sacyr, Ferrovial) han participado o participan en buena parte de los proyectos de infraestructura. España fue en 2017 el mayor inversor (2.615 millones) y ocupa la cuarta plaza en stock desde 1994 (18.200 millones). El país fue el año pasado el tercer receptor de IED del área tras Brasil y México, aunque a nivel global la IED subió sólo el 0,5% en 2017, a 13.924 millones, monto que Duque quiere elevar. El FMI otea un crecimiento del 2,7% en 2018 y del 3,3% en 2019 (1,8% en 2017) con una inflación del 3,4-3,5% y un déficit del 2,6% del PIB.

“España es un aliado en el desarrollo. No solo es uno de los socios comerciales más importantes, sino que ha sido una de las principales fuentes de inversión exterior y ha acompañado procesos económicos y sociales”, ha dicho Duque. En los últimos años, sin embargo, se han producido controversias con firmas como FCC, Naturgy, Telefónica o Sacyr que han empañado la buena relación.

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