ANÁLISIS

De la Inquisición española a las previsiones de Funcas

La España de­nos­tada es hoy otra cosa con una eco­nomía en marcha

RNE y Funcas
RNE y Funcas

George Borrow, autor de la “Biblia en España”, llega a Madrid unos días antes de La Revolución de la Granja con la in­ten­ción de con­se­guir un per­miso para la edi­ción del texto sa­grado que ob­ten­dría en 1837. La Biblia pro­tes­tante sin notas ex­pli­ca­tivas pre­tendía Borrow que lle­gase a mu­chí­simos es­paño­les. Las vi­ci­si­tudes de la edi­ción y su apa­sio­nante viaje por España cons­ti­tuyen una lec­tura de lo más en­tre­te­nida sobre lo que su­cedía du­rante las gue­rras car­lis­tas.

Don Jorgito además de editar un diccionario caló-español conoce multitud de personajes. Entre ellos un sacerdote que ha formado parte del Santo Oficio de la Inquisición. Borrow pregunta por la condena de herejes y la caza de brujas. Las repuestas son tan sinceras como decepcionantes. Casos de herejía 3 y con motivación de sexo; casos de brujería uno sólo: la paciente de un convento-manicomio que solía volar al llegar la noche.

Ed Condon, escritor, editor y abogado de derecho canónigo, acaba de comentar el libro de Kamen “The Spanish Inquisition: A Historical Revision” 4º edición. “La Inquisición española ha sido objeto de una despiadada propaganda por parte de los protestantes elisabetianos acompañado de unas sugerentes estampas góticas”. Así arranca la revisión de Kamen sobre la inquisición española.

Un tribunal que se adelanta a los procesos y prácticas judiciales de otras cortes europeas. El significado de Inquisición no es otro que el de tribunal de examen e investigación en el que los jueces rastrean la verdad y no buscan la inmediata condena de un adversario. Un tribunal que nunca vio con agrado la sustitución del poder eclesiástico por el poder político reclamado por Isabel y Fernando después de la conquista de Granada.

La libertad de culto prevista en El Tratado de Granada (1491) no fue respetada. Matanzas y saqueos de judíos y sus bienes. El papado confió que con la intervención de la iglesia se conseguiría encauzar aquel aquelarre. Los abusos remitieron pero la autoridad eclesiástica pasó a manos de la corona.

La regulación de la Inquisición de 1498 establecía que los inquisidores serían gente de leyes antes que teólogos sin necesidad de ser sacerdotes. No obstante el anonimato acordado para los denunciantes provocó un largo rosario de abusos en parte forzado por el derecho de representación legal del que siempre disfrutaron los acusados. Un derecho de defensa con una antelación de 300 años a la Sexta Enmienda de la Constitución de los EEUU (1784) y también muy anterior al Código de Napoleón (1808) o al derecho británico de asistencia a los acusados (1836).

En la segunda mitad del pasado siglo, Henry junto a otros historiadores han hecho una revisión profunda del funcionamiento de la Inquisición española.

Sus cárceles eran conocidas por sus buenas condiciones higiénicas y su correcto mantenimiento; muchos presos de las cárceles reales reclamaron el traslado. No obstante, la Inquisición practicaba la tortura pero a diferencia de Inglaterra el torturado no podía perder ningún miembro ni llegar a la muerte; las torturas de la Inquisición en España no significaban muerte o amputación permanente. En última instancia, las confesiones arrancadas mediante tortura resultaban inadmisibles como prueba.

El número de ejecuciones de los tribunales de la Inquisición en España en los siglos XVI y XVII no llegaron, afirma Kamen, a tres por año, un número muy inferior al de otros tribunales europeos. Por supuesto, esta reciente revisión de los historiadores no desmiente que tanto la Iglesia Católica como el Tribunal de la Inquisición tuvieran una dramática influencia en la baja educación de la población y en el oscurantismo de las clases dirigentes. El carlismo, que descubre Borrow, sería la manifestación política de esa España “zaragatera y triste”, opuesta al liberalismo y a la crítica de la razón.

Aquella España es hoy muy otra. Acogida a los náufragos en aguas de Mare Nostrum y anuncio de la exhumación de los restos del General Franco. El último Panel de previsiones económicas elaborado por Funcas mantiene un crecimientos del PIB en 2018 del orden del 2,8% y un avance del empleo del 2,4% de 2018 y del 2% en 2019.

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