El re­corte es algo menor en las plan­ti­llas pero con 62.500 em­pleos des­truidos

Las antiguas cajas han dinamitado la mitad de sus oficinas durante la crisis

Aun así, el 32% de su red está en mu­ni­ci­pios con menos de 10.000 ha­bi­tantes

La Fusión de las Cajas de Ahorro
La Fusión de las Cajas de Ahorro

Las cajas de aho­rros han sido las tristes pro­ta­go­nistas de la crisis y la re­es­truc­tu­ra­ción de la banca en España. Prueba de ello es que su nú­mero de ofi­cinas se ha se ha re­du­cido en un 51% desde los má­ximos que sus redes al­can­zaron en 2008, un re­corte su­pe­rior al de los bancos ya que mu­chas cajas exis­tentes en­tonces han des­apa­re­cido en dis­tintas in­te­gra­cio­nes. No obs­tante, su com­pro­miso te­rri­to­rial se de­muestra con un 32% de las su­cur­sales en po­bla­ciones con menos de 10.000 ha­bi­tan­tes, con CaixaBank a la ca­beza.

Un total de 12.789 sucursales de las antiguas cajas de ahorros han desaparecido en la última década, lo supone un 51% menos de las existentes en 2008 como consecuencia de la profunda crisis y la reestructuración de todo el sector bancario. Justo en ese año, el sector de las cajas de ahorro alcanzó la mayor dimensión de su red con más de 25.000 sucursales abiertas.

Así se desprende del anuario estadístico de 2017 difundido por la Confederación Española de Cajas de Ahorros (CECA). La reducción de las redes de estas entidades ha sido constante y ya en 2012, cuando se agudizó la crisis y se tuvo que pedir el rescate bancario a Bruselas, el número de oficinas de las antiguas cajas de ahorros se situó por debajo de las 20.000 sucursales.

Algunas de las entidades adheridas a la patronal de las cajas, como Bankia, tuvieron que acometer un drástico recorte de su red como imposición por las ayudas públicas recibidas para su recapitalización.

En paralelo, la reducción de cajeros ha sido algo similar en términos absolutos (12.997 menos desde 2008), aunque porcentualmente es algo inferior (-36,52%). El parque de cajeros automáticos de las antiguas cajas de ahorros llegó a rozar los 36.000 terminales en 2008 y las entidades aún mantenían 22.850 al cierre del pasado ejercicio.

Exclusión financiera

La profunda reestructuración de la banca española, con mayor incidencia en el caso de las cajas de ahorros, ha dejado algunas poblaciones en riesgo de exclusión financiera al haberse quedado sin una oficina bancaria en su territorio. Sin embargo, las antiguas cajas de ahorros han mantenido en buena medida su compromiso territorial.

El número de sucursales presentes en poblaciones con menos de 10.000 habitantes asciende hasta las 3.894 al cierre de 2017, lo que supone un 31,79% del total de sus redes. Ese número es superior al existente en municipios con mayor población y, en teoría, con un mayor potencial de negocio.

Un claro ejemplo de ese compromiso es el de CaixaBank, como suelen defender sus principales directivos en numerosas ocasiones. El grupo presidido por Jordi Gual, que cuenta con una red de casi 5.000 oficinas, está presente en 1.347 municipios con menos de 10.000 habitantes. Ibercaja se sitúa en el segundo puesto, con presencia en 583 de este tipo de poblaciones, lo que representa más del 50% sobre el total de su red con 1.147 sucursales.

Coste laboral

La menor dimensión de las antiguas cajas de ahorro también se ha visto acompañada de una importante reducción de empleo en el sector. Las entidades pertenecientes a CECA alcanzaron el máximo de 134.867 empleados en 2008, una cifra que se ha reducido en más de 62.500 puestos de trabajo en la última década.

Esos datos suponen un ajuste de plantilla del 46,35%, un porcentaje muy superior al 32% que se estima como media en el conjunto del sector bancario. Pese a todo, los supervisores insisten en una nueva vuelta de tuerca en el proceso de reducción del exceso de capacidad instalada. Los responsables del sector asumen que, tal vez, sea necesario un nuevo ajuste aunque de una dimensión muy inferior al ya realizado.

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