Monitor del Seguro

El se­guro de Vida Riesgo cre­cerá este año cerca de un 8%, una ten­dencia cre­ciente

Un tercio de las familias, expuestas a que un fallecimiento impida pagar la hipoteca

El Gobierno quiere ace­lerar la tras­po­si­ción de la Directiva de Crédito Inmobiliario

Hipoteca
Hipoteca

Las fa­mi­lias es­pañolas si­guen en­deu­dán­dose como hace diez años o más para ad­quirir vi­vienda. Y lo hacen mu­chas veces sin se­guro. Según los datos de la úl­tima Encuesta Financiera de las Familias del Banco de España, la deuda pen­diente para la ad­qui­si­ción de la vi­vienda prin­cipal cons­ti­tuye el 68,6% del total de los ho­ga­res. El 28,1% de las fa­mi­lias debe di­nero por su casa; en con­creto, 68.200 euros de me­dia, aunque con ga­rantía hi­po­te­ca­ria.

Esto en lo que respecta al conjunto de las familias, pero la situación empeora si se pone el foco en los hogares cuyo cabeza de familia tiene entre 35 y 44 años: el 57,5% tiene deudas por la compra de su casa, prácticamente todas contraída con el banco por un valor mediano de 90.000 euros.

Es decir, que son muchos los hogares que cargan con la pesada losa de una hipoteca, y muchos de ellos con cabezas de familia de mediana edad. ¿Y qué tiene que ver esto con el seguro? Mucho. Una de las cosas que se infiere de estos datos es que más de la mitad de las familias españolas de entre 35 y 44 años están expuestas al riesgo de que un fallecimiento inesperado haga muy difícil o incluso imposible la amortización de las elevadas deudas contraídas por la compra de la casa en la que viven. Y es en este punto donde entra en juego el seguro, y más concretamente el seguro de Vida que se contrata junto a la hipoteca.

El objetivo de este producto es equilibrar la pérdida de riqueza provocada por un fallecimiento inesperado y prematuro, cuando aún queda mucha hipoteca por pagar. Por eso, según se explica en el último informe ‘Estamos Seguros’ de Unespa, la compra de esta protección es más frecuente entre personas en edades alejadas, en principio, del riesgo de morir: “La baja probabilidad de fallecer hace que la protección del seguro sea fácil de pagar pero, al mismo tiempo, la protección es más efectiva, dado que la muerte temprana suele tener importantes consecuencias económicas para la familia”.

La probabilidad de muerte es baja, pero ahí está. Según los datos recabados por Unespa entre el 1 de junio de 2016 y el 31 de mayo de 2017 sobre fallecimientos relativos a seguros de Vida contratados junto a préstamos hipotecarios, una de cada cinco personas que sufre un fallecimiento indemnizado tenía menos de 46 años. La edad promedio de las personas que en ese periodo han sufrido un percance de este tipo es de 55,4 años: “Son datos que confirman la importante labor realizada por este seguro en un punto de la vida de las personas en el que todavía tienen una importante carga de deuda derivada de la adquisición de su vivienda habitual y/o de su segunda vivienda”, explican desde Unespa.

Según estos mismos datos, la indemnización promedio de los seguros de Vida vinculados a hipotecas es de 24.329 euros: uno de cada cinco siniestros provoca pagos superiores a los 42.000 euros, y uno de cada 10 supera los 67.000 euros. Respecto a la deuda que el asegurado quiso proteger en el momento de contratar este seguro, hay bastante dispersión en las cifras, pero, en cualquier caso, la media del capital inicial protegido es de 116.761 euros.

Estos datos están destacados en el informe ‘Estamos Seguros 2017’ elaborado por Unespa bajo el epígrafe ‘El papel del seguro de Vida: el ejemplo de los seguros contratos junto con hipotecas’, una información que no aparecía en este tipo de estudios desde 2013, cuando se analizaron datos del periodo 2009-2013. Sea como fuere, la visibilidad concedida en este momento a estas cifras y las reflexiones de la asociación profesional del seguro tienen su importancia.

Los principales comercializadores de estas pólizas son los bancos, al vincularlos a la contratación de la hipoteca. Pero esta hegemonía puede desaparecer, o al menos no ser tan abrumadora. La industria aseguradora, y más concretamente los mediadores, han conseguido imponerse a la banca en la tramitación de la Ley reguladora de los contratos de crédito inmobiliario (Ley Hipotecaria) y han introducido enmiendas que socaban el poderío de las entidades financieras.

Entre ellas, han logrado que se prohíban las ventas vinculadas e imponer que las pólizas de seguros que ofrezcan las entidades de crédito tengan que ser de carácter temporal anual renovable, es decir, los clientes podrán cambiar su seguro cuando lo deseen mientras perdure la hipoteca. Además, se obliga a los bancos a aceptar pólizas alternativas que presenten el mismo nivel de garantía que el exigido por la entidad; y se incorporan un par de advertencias: la aceptación por parte del prestamista del seguro alternativo no puede suponer un empeoramiento de las condiciones del préstamo, y el banco no puede cobrar comisiones u otro tipo de gastos al cliente por el análisis de esas pólizas alternativas.

Esta nueva legislación, en principio, complicará a los bancos ‘colocar’ sus seguros a los clientes en el delicado momento de la contratación de una hipoteca, lo que, a su vez, podría facilitar a las aseguradoras la captación de parte de ese negocio, el cual, por cierto, está en pleno auge. Los seguros de Vida Riesgo tuvieron un crecimiento prácticamente plano en 2017 (+0,04%); pero para este año se espera mucho más. El Servicio de Estudios de Mapfre cree que pueden experimentar un incremento anual en primas cercano al 8% a finales de 2018, entre otras cosas gracias a la recuperación del crédito, y en ese avance tiene mucho que ver el dinamismo del crédito hipotecario. Según los últimos datos del INE correspondientes a abril, el número de hipotecas constituidas sobre viviendas es de 28.724, un 34,2% más que en el mismo mes de 2017. El importe medio es de 123.256 euros, con un aumento anual del 9,1%.

No obstante, todavía no se sabe cuando esta regulación podrá empezar a aplicarse. La moción de censura del PSOE y la formación por parte de los socialistas de un nuevo Gobierno ha generado dudas sobre el ya de por si lento y retrasado proceso de tramitación de la Ley Hipotecaria. Hay que recordar que esta normativa traspone una Directiva europea que tenía que haber estado lista antes de marzo de 2016. Algo que el Gobierno socialista no olvida.

La ministra de Economía y Empresa, Nadia Calviño, en su primera comparecencia en el Congreso, hizo hace unos días referencia a esta situación y anunció que con el fin de agilizar la trasposición de las diferentes directivas comunitarias que debían estar recogidas en el ordenamiento jurídico desde hace años, ha solicitado la habilitación del mes de julio para que la Comisión de Economía y Empresa del Congreso pueda tramitar estos proyectos, entre ellos el de la Ley Hipotecaria. Además, se ha puesto en marcha el proceso para solicitar el trámite urgente en el Senado de este Proyecto de Ley, y, en paralelo, el Ejecutivo comenzará los preparativos para los desarrollos reglamentarios que son necesarios para culminar la trasposición completa de esta Directiva. Veremos en qué acaba todo, y cuándo.

Artículos relacionados