El ór­dago lan­zado contra los co­ches diésel le­vanta en armas al sector del au­to­móvil

Sánchez afronta una rebelión en toda regla de empresas y bancos por la subida impositiva

Las ‘telecos’ ame­nazan con in­vertir menos si se gravan de­ter­mi­nados ser­vi­cios di­gi­tales

Bancos españoles
Más impuestos, menos dinero.

La ba­tería de im­puestos que el Gobierno de Pedro Sánchez pre­para para las em­presas y la banca tiene en pie de guerra a todas las pa­tro­nales hasta el punto de que ya han sal­tado las alarmas en el propio PSOE. Algunas mul­ti­na­cio­nales como Ericsson ha anun­ciado que, si le obligan a pagar la tasa Google, se lleva su centro de I+D a Portugal. Las te­lecos como Telefónica, Vodafone y Orange han ad­ver­tido, por su parte, que in­ver­tirán menos y la banca habla de “efectos co­la­te­rales per­ju­di­cia­les”.

El sector del automóvil ha levantado igualmente el hacha de guerra y amenaza con recortar inversiones en sus plantas de producción si se cumple el órdago lanzado por la ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, de que “el diésel tiene los días contados”. Las patronales empresariales como CEOE y Cepyme, no han dudado en señalar que subir los impuestos a las empresas puede “hacer fracasar” el pacto salarial firmado con los sindicatos.

Tanto el presidente de la CEOE, Juan Rossell, como el de Cepyme, Antonio Garamendi, consideran que es un error subir los impuestos a las empresas cuando se acaba de firmar la subida de los salarios. “Las empresas tienen sus costes y un incremento de estos puede hacer fracasar el elemento de aumento de los salarios”, ha resaltado Garamendi.

La ministra de Hacienda, María Jesús Montero, ha anunciado un paquete de medidas fiscales que, de una forma u otra, afectará básicamente a las grandes empresas, a la banca y a los consumidores. Bien por el incremento que se anuncia del Impuesto de Sociedades, bien por una subida a las actividades digitales, o por un aumento de la fiscalidad al gasoil de automoción, o a la banca, la cuestión es que, directa o indirectamente, todos nos veremos afectados por la batería de nuevos tipos impositivos que prepara el Gobierno.

Reforma del Impuesto de Sociedades

Montero ha dejado claro que el Ejecutivo aprobará “lo antes posible” un paquete de medidas fiscales aunque se desconoce la dimensión y el alcance que tendrá. Lo más inmediato será la reforma del Impuesto de Sociedades que fijará, según se apunta, un tipo mínimo del 15% a partir del cual no se podrán aplicar deducciones dirigidas a grandes corporaciones. La medida no afectará, en cambio, las pequeñas y medianas empresas (pymes).

Otra de las cargas impositivas que verán la luz de forma casi inmediata será la creación del impuesto a los servicios digitales. El objetivo de Hacienda es gravar, tanto la venta de datos a los usuarios, como la venta de publicidad online de las empresas. El tipo impositivo que se baraja se sitúa entre el 3% y el 5%.

Guerra de las telecos

Las empresas de telecos ya se han declarado en contra y han criticado los numerosos impuestos que soportan, algunos de los cuales los califican de “aberrantes”, refiriéndose a la financiación de RTVE. Telefónica, Vodafone, Orange y Euskaltel advierten del impacto que la nueva fiscalidad puede tener en la inversión de estas compañías en el desarrollo digital de España.

En una cumbre de la patronal tecnológica DigitalES, el consejero delegado de Vodafone España, Antonio Coimbra, ha señalado que, sin tener en cuenta el Impuesto de Sociedades, la compañía destina un 20% de su Ebitda a pagar impuestos en España, como impuestos municipales, de usos de dominio público o de actividades económicas.

Coimbra insiste en que, cuanto mayor fiscalidad se aplica a las empresas, menos destinan a inversión, por lo que insta a revisar el paquete fiscal que soportan las sociedades de telecomunicaciones, ya que son una carga que “no permite invertir todo lo que se necesita para que España sea número uno en la revolución digital”.

El presidente de Telefónica España, Emilio Gayo, resalta, por su parte, que el actual entorno da poca visibilidad de lo que puede pasar en el futuro. Por ello, reclama que se revise y se modifique la fiscalidad actual para que las compañías puedan invertir.

La oposición de toda la banca

El sector financiero se ha echado en tromba contra el aumento de la carga tributaria que quiere aplicarles el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, para sostener el actual sistema de pensiones. Las dos patronales -la AEB y la CECA- advierten que no es la solución “adecuada” para el sostenimiento de las jubilaciones y consideran, en cambio, que tendrá “efectos colaterales perjudiciales” contra la economía.

La contribución fiscal de los bancos y de las cajas de ahorro ascendió en 2017 a 4.837 millones de euros, de los cuales, 2.287 millones correspondieron a impuestos soportados -aquellos que suponen un coste para las entidades-, y afectan a sus resultados, y otros 2.550 millones a impuestos recaudados, es decir, los que son retenidos a terceros.

El colectivo de Técnicos del Ministerio de Hacienda, Gestha, asegura que el impuesto que Hacienda quiere aplicar a la banca apenas afectará a los beneficios, aunque estiman que sí podrían verse recortados los dividendos de los accionistas. Gestha calcula que Hacienda podría ingresar entre 1.800 y 1.900 millones de euros si aplica un impuesto similar al que se exige ya en Reino Unido y Austria.

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