ANÁLISIS

Banco Popular: entre todos la mataron ella sola se murió

Quien fuera pre­si­dente du­rante una dé­cada ca­li­fica casi de ka­mi­kaze a su su­cesor

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Los dos úl­timos pre­si­dentes del Banco Popular ha cum­plido con el guión pre­vi­sible en sus res­pec­tivas com­pa­re­cen­cias ante la co­mi­sión del Congreso de los Diputados sobre el res­cate de la banca es­pañola y la re­so­lu­ción del hasta hace un año el sexto banco del país. Las acu­sa­ciones han sido mu­tuas, ya que si Ángel Ron ha cul­pado a Emilio Saracho de llegar con la idea de li­quidar el banco, este úl­timo ha res­pon­dido con haber re­ci­bido un ca­dáver ban­cario con grave pe­ligro para todo el sec­tor.

Intensa y tensa sesión la vivida en la Cámara Baja con la comparecencia de los dos últimos presidentes del Banco Popular, con una duración superior a las 11 horas con algunos momentos de descanso necesario a lo largo de la comisión que se encarga del rescate bancario en España.

Ángel Ron y Emilio Saracho se han intercambiado acusaciones de quién fue el responsable de que el Banco Popular acabara en una resolución bajo las autoridades europeas hace un año, con descalificaciones o imputaciones de grueso calibre en todas las direcciones.

Ron, que tuvo que dejar la presidencia del Popular tras una década al frente de la entidad, ha recriminado a su sucesor de haber llegado a la entidad con la pretensión de su venta a bajo precio. Para ello, según la versión de este directivo ligado durante décadas al Popular, Saracho metió miedo a los supervisores para que la acción se desplomara hasta encontrar un comprador.

Según se versión, en algunos primeros encuentros con su sucesor, Saracho afirmó que iba "a estrellar el avión en la puerta del Banco Central Europeo" para provocar la caída de la cotización del Popular y así facilitar su venta a un tercero.

Ángel Ron ha acusado a Emilio Saracho de estar al tanto de las intenciones del inversor mexicano, Antonio del Valle, de hacerse con el control del Popular a un bajo coste, y que su designación como presidente tan sólo buscaba la venta barata del grupo. "Me transmitió que no sabía de banca comercial, pero que haría una ampliación de capital o montaba una tómbola en junio de 2017", mes en el que tuvo que ser intervenido.

El expresidente del Popular ha calificado de "lo nunca visto" el discurso de su sucesor en la junta de accionistas del 10 de abril de 2017, cuando ya anunció las dos posibilidades antes dichas para la viabilidad del banco. Ron ha reconocido que él es uno de los afectados por la resolución del Popular al haber perdido casi un millón de euros con las compras de acciones de la entidad, por lo que "esto debe tener una reparación".

Sin solución

El último presidente del Popular, Emilio Saracho, ha intentado evitar la confrontación directa con su antecesor, aunque ha culpado a Ángel Ron de la herencia que le dejó tras una década de graves errores y ocultación de algunos agujeros en las cuentas de las entidad. "El Popular era el mayor problema de la banca en Europa en 2016", ha asegurado.

En su opinión, la situación en la que encontró al banco era "caótica" y con un consejo de administración completamente dividido, con la única posición conjunta de que saliera Ron y asumiera él la presidencia, a la que se negó en varias ocasiones tras las reuniones que mantuvo con la consejera y presidenta de la comisión de nombramientos, Reyes Calderón, y otras dos con Ángel Ron.

Saracho ha calificado como "un incendio de proporciones masivas" la situación que se vivía en el consejo de administración y ha negado contactos previos con el inversor mexicano Antonio del Valle. "Me nombró el propio caos del Popular. Otros candidatos dijeron que no a la presidencia".

Una vez que aterrizó en la entidad, Emilio Saracho ha reconocido que se encontró con enormes dificultades tanto para acometer una nueva ampliación de capital o la venta a un tercero, ya que se había abierto la ventana de una resolución. En todo momento, ha negado que él hubiera actuado para provocar la caída del valor de la acción del Popular.

En su opinión, la resolución fue nefasta y cuando la conoció en su momento casi le provocó el llanto (incluso, se llegó a emocionar durante su intervención al reconocer el esfuerzo de todo el equipo de profesionales del Popular). Eso sí, Emilio Saracho ha reconocido que, al final, la adjudicación al Santander fue la mejor solución en ese momento, para evitar "males mayores".

"Yo no vine a dar esta solución", ha añadido Saracho. "El Banco Popular no tenía credibilidad, pero merecía la pena pelear por la entidad y alguien tenía que hacer el trabajo", ha justificado en su comparecencia tras 11 horas que ha durado la sesión en el Congreso de los Diputados.

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