ANÁLISIS

¿Qué le pasa al presidente Trump? ¿Quién le roba?

El pre­si­dente de EEUU hace la guerra contra to­dos, in­clu­yendo el pueblo nor­te­ame­ri­cano

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Donald Trump se está ha­ciendo trampas a sí mismo en la per­sona del pueblo nor­te­ame­ri­cano. La eco­nomía es­ta­dou­ni­dense marcha a todo trapo. En ju­nio, la tasa de ac­ti­vidad (número de per­sonas en edad y dis­po­si­ción de tra­ba­jar) se ha in­cre­men­tado hasta un 62,9% dos puntos sobre mayo, lo que, pa­ra­dó­ji­ca­mente, está pro­vo­cando un au­mento del paro.

En efecto, muchas personas antes desanimadas buscan ahora un puesto de trabajo y mientras tanto se apuntan al seguro de desempleo. En junio el empleo ha crecido en 213.000 nuevos puestos de trabajo no agrícolas. Ahora bien, esta exuberancia de la demanda de trabajo no se ha traducido en un incremento de las remuneraciones superior al valor de la producción.

El crecimiento del PIB se sitúa en un 3,6% mientras la remuneración por hora asalariada lo hace en un 2,7%. ¿Puede ser el motivo la productividad? Es esta una cuestión muy discutida por los economistas (internet para unos y hormigoneras para otros); lo que sí está mejorando es la competitividad. Las empresas ganan más y, en consecuencia, demandan más trabajadores, que no salen más caros que aquellos que se jubilan. Crece la producción y mejoran las expectativas económicas y también las electorales para Trump y sus colaboradores republicanos.

Por si acaso, un buen por si acaso, hay que alimentar los instintos patrióticos. Así que nada mejor que declarar esas guerras fáciles de ganar como es la comercial. Los aliados europeos nos roban. En cuanto a la otra guerra, la de los disparos y los muertos, hay que exigir a esos europeos pacifistas una mayor contribución a los gastos de la OTAN.

La ofensiva comercial toma como pretexto el déficit en los intercambios de mercancías, 153.000 millones de dólares con la UE. En el renglón de servicios sin embargo los EEUU tienen un superávit con Europa de 51.000 millones y añadiendo los beneficios empresariales y otras rentas obtenidas por las compañías americanas en Europa y repatriadas a su país, algo más de 100.000 millones de dólares, el saldo de los intercambios estaría muy equilibrado.

La acusación de que Europa se beneficia más que los EEUU en el conjunto de sus transacciones comerciales bilaterales, “no deja de ser un cuento de hadas” como dice la revista Consejeros citando a Clemens Fuest, presidente del IFO (Instituto Económico de Alemania).

La futura ministra de economía de Méjico, Graciela Márquez (Licenciada en Historia Económica por Harvard) señala que la renegociación comercial pendiente con Méjico tendrá que esperar hasta que los EEUU y Corea del Norte encuentren un acuerdo satisfactorio.

En el caso de una solución al contencioso nuclear Trump sería mucho más duro con sus vecinos del NAFTA, Canadá y Méjico. Todo un quebranto económico y un desatino. Europa podría correr la misma suerte.

Graciela Márquez sugiera aplicar el valor añadido como medida de cuenta en las transacciones internacionales. Un televisor, dice, montado en Méjico tiene un 80% de componentes asiáticos pero en la estadística norteamericana figura como 100% mexicano.

El verdadero problema de los EEUU es el de sus cuentas públicas y su endeudamiento con el resto del mundo. En el año fiscal que finalizó el 30 de septiembre de 2017 el déficit general ascendió a 666.000 millones de dólares, es decir 80.000 millones más que en 2016. En los cuatro primeros meses del actual año fiscal el déficit ha crecido en casi 100.000 millones de dólares más que en el correspondiente período del año anterior. Los ingresos avanzan a una tasa del 3% y los gastos a una del 6%.

EEUU necesitará financiación del resto de la comunidad internacional pero las cifras del déficit” de balanza de pagos por cuenta corriente con el resto del mundo se han incrementado en el primer trimestre de 2018 en 124.100 millones de dólares. Internamente y entre tanto en 2018 el sistema de pensiones públicas y el Medicare para los ancianos están tirando de los fondos de reserva. Como quiera que no habrá ningún ajuste por el lado del gasto para los jubilados, principal clientela electoral de Trump, las guerras exteriores tendrán que sufragar los desequilibrios.

Guerra comercial e imposición de una mayor contribución al esfuerzo bélico por parte de los aliados europeos de la Alianza. En definitiva, si algo se tuerce en los EEUU hay que buscar un culpable fueras de las fronteras. El nacionalismo al galope.

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