Alegan des­ven­tajas com­pe­ti­tivas y que la tasa no sería la so­lu­ción más co­rrecta

La banca planta cara al impuesto especial de Pedro Sánchez para financiar las pensiones

Sánchez, como antes Puigdemont, logra la opo­si­ción con­junta de AEB y CECA

José María Roldan (AEB)
José María Roldán, AEB.

Lo que unen la po­lí­tica no lo se­para la libre com­pe­ten­cia. La Asociación Española de Banca (AEB) y la Confederación Española de Cajas de Ahorros (CECA) han en­viado un co­mu­ni­cado con­junto que cuenta con los pre­ce­dentes de los dos con­sen­suados por la de­riva in­de­pen­den­tista en Cataluña. Esta vez, las dos prin­ci­pales pa­tro­nales ban­ca­rias vuelven a hacer piña contra la in­ten­ción del Gobierno de Pedro Sánchez de aplicar un im­puesto fi­na­lista al sec­tor. Sus ar­gu­mentos son re­cu­rren­tes.

AEB y CECA pueden parecer como el agua y el aceite, pero al margen de una fusión de las patronales algunos asuntos que surgen logran una unión sin necesidad de mezclarse. En esta ocasión, las intenciones del Gobierno de Pedro Sánchez de aplicar un impuesto sobre la banca para el mantenimiento del sistema público de pensiones han provocado un tercer comunicado conjunto de las dos organizaciones.

Los dos comunicados conjuntos anteriores se consensuaron a finales de 2017 y dos años antes por la deriva independentista en Cataluña, con efectos dispares ya que las dos patronales se granjearon ácidas críticas desde determinados ámbitos políticos, sobre todo por parte de las formaciones que promovían el proceso de independencia en Cataluña. El segundo de dichos comunicados parecía llegar algo tarde, cuando ya se había producido el traslado de las sedes de los principales bancos radicados en esa autonomía.

Para algunos ya se echaba en falta una posición conjunta de la AEB y la CECA ante la insistencia por parte del nuevo Gobierno socialista de articular un impuesto finalista sobre el sector. Al final, el comunicado conjunto ha llegado tan sólo 24 horas después de que la ministra de Trabajo, Magdalena Valerio, apelara a "la solidaridad" de los bancos con los pensionistas.

"Si bien los objetivos que se pretenden alcanzar con estas medidas se pueden compartir, la creación de nuevos gravámenes a la banca no constituye una solución adecuada, porque sería injusta y porque conllevaría efectos colaterales perjudiciales para la economía española en general".

Los argumentos que se esgrimen en el comunicado conjunto y en la misiva enviada a la ministra de Economía, Nadia Calviño, difieren muy poco de los que ya utilizaran en público tanto el presidente de la AEB, José María Roldán, el presidente de Bankia, José Ignacio Goirigolzarri, o el todavía subgobernador del Banco de España, Javier Alonso.

"El incremento de la carga tributaria del sector financiero generaría para nuestras entidades una desventaja competitiva a nivel europeo, y supondría un obstáculo al relevante papel que desempeña este sector en términos económicos y sociales, con especial incidencia en lo que hace a su contribución al empleo y al desarrollo de la actividad económica a través de la concesión del crédito", afirman las patronales en el comunicado conjunto. En pocas palabras, se puede resumir en un nuevo cerrojazo al grifo de la financiación, como ya ocurriera con la explosión de la crisis.

Muy comprometidos

En algunos otros párrafos de su comunicado, la AEB y la CECA parecen pretender recordar algunos aspectos a la ministra de Trabajo cuando hablaba de solidaridad por parte del los bancos para que asumieran el nuevo impuesto.

"Debe recordarse que el sector financiero ha realizado considerables esfuerzos en el pasado para facilitar el cumplimiento de los objetivos de déficit público y que, además, su contribución al sostenimiento del gasto público ya es superior a la de otros sectores de actividad". En este sentido, apuntan al impuesto sobre depósitos o las cuotas del IVA soportado no deducibles.

Al mismo tiempo, las patronales bancarias recuerdan que sus asociados ya tienen que responder a unas exigencias muy duras en el contexto de la Unión Bancaria Europea para reforzar la solvencia del sistema financiero. Y como colofón, AEB y CECA advierten de que "el establecimiento de un gravamen singular sobre el sector podría tener unos efectos recaudatorios inferiores a los pretendidos y, sin embargo, afectar de forma muy negativa a la solvencia del mismo".

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